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M. Elena Alfaro

1. ”Farem un lloc a casa nostra per rebre bé l’estranger?”

El 7 de junio del 2009, celebramos la apertura del Proyecto “La Llavor”. Hoy se me ocurre encabezar la introducción a este pequeño artículo, con el comienzo de la letra de una canción que marcó mi llegada a Catalunya, allá por el inicio del nuevo siglo. Sí, hemos sido capaces de agrandar nuestra casa y hacer espacio para quien (para Quien con mayúscula) nos pide alojamiento entre nosotros. 

De la reflexión/oración conjunta de las tres entidades que formamos la red de colaboración, Filles de María Auxiliadora, Fundación Benallar y Fundación Ared, también encontramos en la sabiduría de Jeremías una cita que nos da fuerzas para continuar alegres en el servicio: “los reuniré de todos los países, los traeré a un lugar seguro y los haré descansar”.

2. ”Per rebre bé”

¿Qué significa en la Llavor, recibir bien “al viajero” que llega? A las personas que llegan cansadas del camino recorrido por las rutas de la distancia, de la soledad, lejos de las familias que los despidieron un día, alejados de unos ingresos que les permiten tener acceso al derecho a un techo abrigado, y a una mesa tendida en familia, que han perdido o no han encontrado aún un trabajo que permita alquilar una habitación, y tantas situaciones que miradas desde los parámetros económicos significan desahucio, recibir bien significa darles la bienvenida a casa, asegurarles abrigo, comida y afecto en las relaciones, un tiempo adecuado a cada uno, para modificar la situación de llegada, y poder re-emprender la marcha una vez fortalecidos y recuperados. 

La bienvenida es gratuita y desde la gratuidad, con amplitud en los criterios de acogida y con un secreto agregado: convencidas de que nadie está tan alejado de su propia dignidad, le pedimos a cada una de las personas que llegan, su compromiso de participar en la buena marcha del proyecto. Participar, ¿cómo? Con lo que tienen, con lo que son, con lo que estén dispuestos a dar y compartir de sí mismos. No sólo en los servicios que la casa necesita. Tan importante como éstos es la participación alegre en las relaciones que se tejerán en la convivencia diaria. Alegrarse con los que están alegres, y compartir el dolor de quien aún no ha logrado su objetivo. Como veréis, La Llavor es un trocito cotidiano y en Barcelona del Evangelio de Jesús. 

Hay ocasiones en que compartir se limita a compartir la fragilidad y la debilidad, el dolor y la incertidumbre, el sueño postergado, y las metas que no terminan de llegar; no es nada fácil conseguirlo, aunque es un regalo para todo el proyecto tomar conciencia de la fuerza que dan la colaboración y la solidaridad.

3. La hospitalidad

La Llavor ofrece hospitalidad, fundamentalmente a dos sub-proyectos de la casa: la atención de grupos que solicitan el uso de los espacios para jornadas, reuniones y fines de semana de programación, convivencia, reflexión, y hospitalidad a personas que tienen algún familiar o conocido ingresado en el Hospital Vall d’Hebrón. Un servicio digno, de alojamiento y comida, llevado a cabo por las mismas personas acogidas, está preñado de calidez humana y de constante superación. 

Dicen los que saben que para ser hospitalarios hace falta encarnar algunos indicadores: estar a gusto en la propia casa, conocer y asumir los propios límites y dar libertad al huésped para que se mueva a gusto por el espacio ofrecido. Cuatro años del proyecto, dan de sí para reflexionar mucho. Este “secreto” que antes mencionaba, no siempre es fácil de descubrir. No todas las personas que han llegado al proyecto de vivienda social temporal, han podido descubrir el secreto. Quienes lo han vivido como exigencia de “cumplimiento” a cambio de casa y comida, no han permanecido con nosotros. Quienes han podido reproducir la experiencia de familia acogedora que alguna vez han experimentado en sus vidas, han hecho suyo el proyecto, y con gozo comparten la que es su casa con los recién llegados.

4. Adviento 2013 en la Llavor: “No tinguem por, és Déu mateix”..

Y para terminar, una brevísima descripción del inicio del Adviento 2013, el domingo 1 de diciembre. Llegaba por la mañana, una nueva persona que esperaba nuestra cálida acogida, y así pudimos recibirla. Preparar la habitación bien bonita, salir a recibirla, ayudarle con sus maletas, acompañarla en las primeras horas de desorientación, dar respuesta a sus primeras preguntas, indicarle los sitios donde encontrar lo que necesita, y decirle por todos los gestos más allá de las palabras, “bienvenida a tu casa”. El impacto de las primeras horas se le fue pasando, y a media tarde, ya tenía colocada su habitación. Necesita ponerla bien bonita, pintar la puerta de su armario, personalizarla, estar a gusto. Nos invitó a unos sándwiches elaborados por ella con los ingredientes que traía de su vivienda anterior, probó nuestro café, y la sopa tuvo “el gusto de las sopas que hacían en las casas”. ¡Gracias por tu valoración! Hemos conseguido que te sintieras en casa. Todo el grupo te estaba dando la “bienvenida”: en la sopa caliente, los bistecs, la ensalada, las tortillas de patatas y el pan tostado, te estábamos dando la bienvenida.

Un grupo que había solicitado la casa para su jornada de reflexión, disfrutaba una sobremesa familiar, un café caliente, unas neulas artesanales elaboradas en el nuevo obrador de pan y pastelería de la Fundación Ared. Su donación aportará a la economía del proyecto, con el gasto mensual más significativo: el gasóleo que nos da agua caliente y calefacción a los sectores habitados de la casa.

Un niño con su madre venidos de fuera de Barcelona, que mañana operan en el Hospital Vall d’Hebrón, y a pesar de estar dolorido y molesto antes de la operación en traumatología, aportando su buen ánimo y su creatividad con cuentos a todos nosotros, acompañado con el fondo musical que él mismo hacía con un teclado. Gracias Omar, no te hemos oído un solo “ay” de queja, y tu carita decía que estabas molesto. Para dar un toque navideño, Oliver acompañaba con una campana de verdad los acentos que el ritmo le iba dictando, y la más pequeñita de la casa, bailaba en los brazos de su mamá la alegría del domingo.

Mientras tanto, en el huerto Orlando y Teresa preparaban dos cestas de verduras frescas para regalar a nuestros colaboradores y amigos: acelgas, espinacas, calabazas, cebolletas, y un par de docenas de huevos frescos que dieron en la semana las gallinas ponedoras. Sólo en la Llavor pueden convivir en paz tres gallos en el mismo gallinero. Literalmente es así. Allá por el mes de julio nos faltaba un gallo. Lo comentamos a los que nos conocen y aprecian nuestro trabajo, y no sólo tenemos uno, sino que hoy tenemos tres.

Y buscando por los almacenes de la casa, otro grupo encontraba muebles que nos han donado y que le hacían falta a una persona que ha alquilado un pequeño ambiente para iniciar su autonomía.

Y antes de caer la tarde del primer domingo de adviento, un pequeño grupo intentábamos ponernos de acuerdo para verqué podemos aportar cada uno, el próximo miércoles cuando de operen de cataratas a una persona que comparte la vida con nosotros en La Llavor.

¡Gracias Señor porque una vez más llegas a nuestra casa, tocas a nuestras puertas y encuentras lo que necesitas para pasar la noche entre los sencillos de corazón!