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(CR) La basílica de Santa María del Mar ha acogido esta mañana la tradicional misa de la Fiesta Nacional de Cataluña. El consiliario de la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat (Liga Espiritual de la Virgen de Montserrat), el monje benedictino Josep-Miquel Bausset, pidió en la homilía que la Iglesia no calle ante cualquier injusticia que se viva en el mundo. 

En paralelo, en redes sociales, el presidente de la Conferencia Episcopal Española, el cardenal arzobispo Joan Josep Omella, felicitó la Diada haciendo hincapié en la necesidad de diálogo "a pesar de las diferencias". Un mensaje que reitera lo que ya dijo en la última carta dominical: "Sin una escucha profunda no hay interacción ni relaciones consistentes ni, mucho menos, un diálogo", apuntó el pasado domingo.

 

A la Misa de Santa María del Mar han asistido del mundo político, entre otros, el Consejero de Economía, Jaume Giró; el diputado Joan Capdevila; el alcalde de Montblanc, Josep Andreu Domingo, y el director general de prospectiva del departamento de Acción Exterior, Joan Maria Piqué.

En la homilía, Josep-Miquel Bausset, recordó estas palabras del obispo Pere Casaldàliga: "El Evangelio es un fuego que le quema a uno la tranquilidad". Porque "no se puede ser cristiano y soportar la injusticia con la boca cerrada". También ha recordado recientes pronunciamientos de obispos de diversas partes del mundo en favor de la paz, la libertad y la justicia de sus respectivos pueblos. Por ello, ha mostrado con varios ejemplos una Iglesia que no se calla cuando hay una injusticia. "Las Bienaventuranzas, si no las leemos desde la rutina, nunca son neutras ni asépticas, ni políticamente correctas, ya que cambian nuestra escala de valores. Por eso las Bienaventuranzas son una apuesta para ponerse al lado de los que Jesús llama felices, como los perseguidos a causa de la justicia".

Ha finalizado la homilía con las palabras del papa Francisco de una reciente entrevista: "No sé si España está totalmente reconciliada con su propia historia. Y si no lo está, lo tiene que hacer". "Con estas palabras -ha dicho Bausset-, el Papa demuestra conocer la diversidad de naciones que hay en el Estado, e insta a España a asumir su propia historia".

Se han formulado oraciones con diversas intenciones, entre ellas, "por las almas de los patriotas, de toda edad y condición, que han luchado para la libertad de este país; los que recordamos por su nombre y que se nos han escapado de la memoria"; "Para aquellos que hoy, contra la ley y la justicia, sufren prisión, exilio y persecución por haber sostenido la causa justa de este país; que cada día crezca su fortaleza y que vean restituidos todos sus derechos"; o para no desfallecer "en el trabajo de cada día para alcanzar la libertad de nuestro pueblo".

La Misa en la Fiesta Nacional de Cataluña la organiza la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat (Liga Espiritual de la Virgen de Montserrat) desde 1886 "en sufragio y acción de gracias por defensores de las libertades catalanas y por todos los patriotas que han entregado su vida al servicio de Cataluña". Una  tradición que sólo ha sido interrumpida durante la Guerra Civil o por prohibición gubernativa durante las dictaduras.

Este 11 de septiembre la misa de la Diada ha vuelto a su espacio habitual, después de que el año pasado se trasladara a Montserrat por la pandemia. Se trata de una celebración centenaria que la Liga organiza desde 1886 "en sufragio y acción de gracias por defensores de las libertades catalanas y por todos los patriotas que han entregado su vida al servicio de Cataluña".