Voleu rebre les notícies?

Subscriviu-vos al butlletí gratuït

(Juan María Laboa - CR) El cristianismo es por vocación y por necesidad universal, católico, gozosamente abierto a la familia humana. Para el cristiano, toda tierra extranjera es su patria y su patria es siempre tierra extranjera, lugar de siembra y de testimonio, lugar de recolección y admiración, manifestación de la fraternidad y de la presencia del Padre.

En el progresivo desarrollo de la comunidad creyente, el concepto y la experiencia de comunión ha sido constituyente. Antes del derecho canónico y de la institucionalización eclesial, la comunión entre cristianos y entre Iglesias particulares manifestaba la presencia de Cristo. En toda eucaristía se tenían en cuenta los lazos con la gran Iglesia y sigue rezándose hoy por sus necesidades.

En esta situación nuestra de globalización forzada podemos caer el en el peligro de fragmentación y disgregación, de empobrecimiento de horizontes y de afectos. Estamos más que nunca necesitados de conocer experiencias, testimonios, vivencias, presencias concretas del amor de los cristianos a Cristo en sus hermanos. El aparente abandono de la Iglesia por parte de jóvenes y adultos no conlleva, ciertamente, la disminución de ese amor, preocupación, generosidad de los creyentes por los necesitados, marginados, abandonados, es decir, por los pequeños de cualquier especie. Más que nunca resulta imprescindible conocer esa vida interior tan presente en todas nuestras comunidades.

Este conocimiento de la acción de la gracia en nuestras comunidades, siempre difícil de historiar, debe estar condimentada, también, con datos, informaciones, biografías, complicaciones de la vida eclesial actual. Hoy conocemos en tiempo real más información que nunca, pero permanece intacta la conveniencia de contrastar, discernir y encuadrar todo lo recibido. No se trata de chismorreos ni de charlas de café, sino de la necesidad de que se nos informe con rigor y seriedad sobre las vicisitudes reales de nuestros cristianos y de la ubicación de nuestras Iglesias en la sociedad en la que nos encontramos. Nada de nuestra Iglesia nos es ajeno, aunque, a veces, nuestra identificación con situaciones y actuaciones no sea completa.

Por esta razón, la decisión de CatalunyaReligió.cat de ampliar sus horizontes y ofrecerse a lectores de lengua española constituye un acontecimiento importante en nuestra Iglesia. Nadie es amado si no es conocido, y es difícil entrar en comunión si no existen semillas de afecto e identificación. Se trata de sumar, de conocernos mejor y de enriquecernos mutuamente. El cristiano es un nudo de relaciones religadas por la fe, esperanza y caridad, de relaciones que tienden a ser ecuménicas y católicas, universales. Deseo que CatalunyaReligió.cat se convierta en un elemento fecundo de información, análisis y religación. Siempre contaréis conmigo y, estoy seguro, con muchos más.