Voleu rebre les notícies?

Subscriviu-vos al butlletí gratuït

Pablo nació en los primeros años del siglo I en Tarso y era de familia judía. Aparece en los escritos del Nuevo Testamento con el nombre judío de Saulo y el helenista de Pablo. Fue célibe y tuvo el oficio de constructor de tiendas. No es un dato histórico fiable que fuera fariseo y que se educara a Jerusalén. Fundada la comunidad cristiana de Damasco, Pablo fue uno de los miembros más activos de la comunidad judía que se erigió en perseguidora de dicha comunidad. Hacia el año 33 hay que situar la revelación en Damasco. Después de este evento inició una misión en esta ciudad. Aquí es donde hay que situar los acontecimientos narrados por el libro de los Hechos de los apóstoles en la primera lectura de este domingo (Hch 9, 26-31). Se trata de una breve visita a Jerusalén donde estableció contacto con los hermanos allí establecidos y el grupo de los doce apóstoles. Posteriormente a esta estancia y, posiblemente influenciado por el rechazo, inició su misión autónoma marcada por los viajes y las cartas. Antioquia fue el campo base de esta actividad apostólica.

La carta a los Gálatas aporta la noticia de esta estancia de Pablo en Jerusalén (Gl 1,18ss). La información es muy sobria. Según Gálatas la finalidad de la visita era conocer a Pedro y menciona el encuentro con Santiago, el hermano del Señor. Hace constar que no hay encuentro con el resto de los apóstoles, lo que el libro de los Hechos lo afirma y tampoco dice nada de la predicación y los conflictos de Pablo a Jerusalén.

Entre estos conflictos hubo la animadversión de los judíos helenistas hacia Pablo. Quienes eran estos helenistas cuando de hecho Pablo era también un helenista?. Se trata de los inmigrantes venidos de la diáspora que se habían establecido en Jerusalén que sólo hablaban griego. El celo por las instituciones ancestrales judías instalado en el corazón de estos inmigrantes que retornaban a casa posiblemente transformó a muchos de ellos en radicales defensores de la ley mosaica dispuestos a defender con todo el vigor y la fuerza posibles sus tradiciones; así lo hicieron con Esteban (Hch 6,10) y en el pasaje de nuestra lectura vemos que lo hicieron con Pablo.

¿Qué importancia tiene la información de esta estancia de Pablo en Jerusalén por parte de Lucas ?. En primer lugar hay que suponer el deseo de Pablo de dirigirse al centro religioso del judaísmo. Fijémonos en que la forma de nombrar la ciudad de Jerusalén es intencionada. No dice "Ierosolima" (modo de mencionar la ciudad sin ninguna connotación religiosa) sino "Ierusalem" que tiene toda la carga religiosa. Para Pablo no debía ser lo mismo predicar en una sinagoga de la diáspora que en las importantes sinagogas de Jerusalén. Huyendo del rechazo de los judíos de Damasco (Hch 9,23-25) es posible que Pablo buscara la confirmación de su misión por parte de los apóstoles. Lo que pasó es que en Jerusalén también experimentó el rechazo, lo cual  fue preparandole para iniciar su misión autónoma. El otro hecho destacado de su estancia en Jerusalén es la intervención de Bernabé que será un personaje capital en la misión del primer viaje (Hch 13-15).

A los sumarios de poca extensión como el que cierra la lectura de hoy no se les suele prestar demasiada atención pero tienen su interés. El de hoy suministra información sobre el progreso de la difusión del mensaje de Jesús. Lucas quiere poner de manifiesto que las palabras de Jesús: "El Espíritu Santo ... os hará mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta el extremo de la tierra" (Hch 1,8) se van cumpliendo. De momento, gracias a los dispersados ​​por la persecución que fueron por todas partes anunciando la buena nueva de la Palabra (8,4), las comunidades de Jesús ya están presentes en Samaría y Galilea. Se caracterizan porque viven en paz, crecen y se consolidan lo que significa que su existencia no es agua de borrajas y que la razón de esta consolidación y estabilidad es el impulso del Espíritu Santo.

Domingo 5º de Pascua. 2 de Mayo de 2021