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(Jordi Llisterri –CR) Visita Ad Limina Apostolorum, también conocida popularmente como la ITV episcopal. Cada cinco años todos los obispos del mundo tienen en su agenda una visita al Vaticano, "al umbral de los apóstoles San Pedro y San Pablo".  

Eclesialmente, es el momento para afianzar de forma simbólica y efectiva la vinculación de todas las diócesis católicas con el sucesor de Pedro, pero también es el momento de hacer balance de la actividad realizada desde la anterior visita, de repasar el estado de cada iglesia local y de recoger las indicaciones y preocupaciones de la Santa Sede.

El momento más relevante de la visita es el encuentro con el Papa. Los obispos catalanes tendrán el encuentro personal con el papa Francisco el viernes 14 por la mañana, a las 10:30 h. La visita Ad Limina la inician este lunes con una eucaristía en la basílica de San Pedro. La última fue en marzo de 2014, poco después del inicio del pontificado de Francisco, ya que el período marcado de cinco años se suele prorrogar.

En el mundo hay más de 5.000 obispos, todos nombrados personalmente por el papa. Pero es evidente que la mayoría de obispos no tienen otra oportunidad de acceder directamente al obispo de Roma ni de ser recibidos por los principales prefectos vaticanos. Por eso, esta visita quinquenal tiene tanta trascendencia, especialmente, por las diócesis geográficamente más alejadas de Roma.    

Al inicio de su pontificado Francisco cambió el formato habitual de la reunión con los obispos. Tradicionalmente, la visita culminaba con un breve encuentro personal de cada obispo con el papa, que con todos los obispos que hay en el mundo era imposible que pasara de unos minutos protocolarios y de una foto. Francisco, en cambio, optó por recibir a los obispos en grupos de diócesis vecinas y poder hacer conjuntamente una reunión de trabajo y tener conversación más extensa y personal. Normalmente, se agrupa una veintena de obispos y puede alargarse más de una hora.

Las visitas Ad Limina se organizan por conferencias episcopales o por grupos territoriales cuando éstas son muy numerosas. En marzo del 2014 los obispos catalanes realizaron la visita con los obispos gallegos, andaluces y de Asturias. En esta ocasión, se ha agrupado a los obispos de los territorios de habla catalana: las provincias eclesiásticas de Tarragona y Barcelona y la de Valencia, que incluye las Islas Baleares. La agenda también está pendiente de la preocupante situación que sufre el obispo auxiliar de Barcelona Toni Vadell, ingresado desde hace días en estado grave.

 

Ocho años después

Mucho ha llovido desde 2014 y el cambio de agenda y liderazgos ha sido evidente. Entonces la visita estuvo encabezada por el cardenal Lluís Martínez Sistach, que llevaba décadas formando parte de la estructura episcopal catalana, y el arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol. Y Joan-Enric Vives era el secretario de la Conferencia Episcopal Tarraconense desde 1997. Desde hace poco menos de un año, ocupa ahora esta responsabilidad el obispo auxiliar de Barcelona Sergi Gordo.

De los obispos de hace ocho años quedan la mitad en su sede episcopal: Joan-Enric Vives en Urgell, Francesc Pardo en Girona (ya con la renuncia por edad presentada), Romà Casanova en Vic, Agustí Cortés en Sant Feliu (que deberá presentar la renuncia por edad este 2022) y Enrique Benavent en Tortosa. Y Salvador Cristau, que ya era obispo auxiliar en Terrassa. Pero la agenda entonces estaba mucho más centrada en la situación política catalana, a las puertas del 9-N, y todavía colaba un posible reconocimiento jurídico de la Conferencia Episcopal Tarraconense. Tema ahora totalmente aparcado.

Ahora, por primera vez, los obispos catalanes van liderados por el cardenal Juan José Omella, que a su vez es el presidente de la Conferencia Episcopal Española. Una doble responsabilidad que nunca había tenido el arzobispo de Barcelona. También se llega a la visita Ad Limina sin una situación de interinidad en Terrassa y, sobre todo, con la sucesión de Solsona encarrilada para superar el desconcierto generado por el obispo Xavier Novell. También el tema político ha descendido de intensidad y con la voluntad mayoritaria de los obispos de pasar página.

Desde el punto de vista pastoral, las urgencias no han cambiado y son las mismas que en el resto de países europeos. Una bajada y un envejecimiento de los efectivos eclesiales que pide una renovación total de la acción evangelizadora de la Iglesia. 

Y queda siempre abierto el tema de una posible visita del papa a Manresa, un tema cada vez más desahogado; pero el encuentro será una ocasión para insistir. 

 

Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares

Hace ocho años el encuentro conjunto con el papa y las reuniones de trabajo en algunos dicasterios se celebró sólo con los obispos catalanes, aunque compartieran la visita con otros obispados de España. En esta visita, en principio, todos los encuentros y la reunión con el papa están previstos conjuntamente con los obispos de las dieciséis que forman parte de las tres provincias eclesiales de habla catalana. Por tanto, no habrá foto del papa con la Conferencia Episcopal Tarraconense.

Así, asistirán los obispos de la provincia eclesiástica de Tarragona, el arzobispo Joan Planellas (Tarragona), a la vez presidente de la Conferencia Episcopal Tarraconense; el arzobispo Joan-Enric Vives (Urgell); y los obispos Francesc Pardo (Girona), Romà Casanova (Vic y administrador diocesano de Solsona), Salvador Giménez (Lérida), Enrique Benavent (Tortosa).

De la provincia de Barcelona, ​​el cardenal Juan José Omella, con el auxiliar Javier Vilanova, y con la ausencia de Sergi Gordo (confinado por Covid-19) y Toni Vadell; y los obispos Agustí Cortés (Sant Feliu de Llobregat) y Salvador Cristau (recientemente confirmado obispo de Terrassa).

A los obispos catalanes se suman los seis obispados de la provincia eclesiástica de Valencia. Del arzobispado de Valencia, el cardenal Antonio Cañizares y tres auxiliares: Arturo Pablo RosJavier Salinas y Vicente Juan, los dos últimos procedentes de Mallorca y de Eivissa ya que en los últimos años fueron apartados de sus obispados y destinados a Valencia. Del País Valenciano también está el obispo de Segorbe-Castellón, Casimiro López; y el de Orihuela-Alicante, donde actualmente es el administrador el hasta ahora obispo Jesús Murgui, cuando todavía no ha tomado posesión el nuevo obispo electo José Ignacio Munilla, procedente de San Sebastián.

Finalmente, de Baleares estará el obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, que hasta 2017 fue obispo auxiliar de Barcelona; el recién ordenado obispo de Ibiza, Vicente Ribas, cura del mismo obispado; y el obispo electo de Solsona desde hace una semana, Francesc Conesa, que hasta ahora era obispo de Menorca.        

Esta vez han quedado fuera la visita los obispos eméritos. Por la situación sanitaria provocada por la Covid-19 se ha querido reducir el número de participantes en las reuniones, donde a veces también se añadían los vicarios generales o los secretarios de los obispos. También se ha limitado el número de asistentes a las misas en las basílicas mayores de Roma. Así, uno de los que ha quedado fuera es el cardenal y arzobispo emérito Lluís Martínez Sistach, mientras que en el 2014 también asistieron obispos eméritos como Carles Soler Perdígó o Jaume Traserra.  

 

Agenda semanal

La semana de la visita Ad Limina se convierte en una maratón de celebraciones y reuniones. La jornada se inicia con la eucaristía en una de las basílicas mayores de Roma, empezando el lunes en la más significativa, en el altar de la tumba de Pedro dentro de la basílica vaticana. San Pablo Extramuros, San Juan de Letrán y Santa María la Mayor son el resto de basílicas donde harán una eucaristía matinal y en las que se alterarán la presidencia de las celebraciones los tres arzobispos metropolitanos: Omella, Planellas y Cañizares.

Después cada día hay programadas dos o tres reuniones sectoriales en los diversos dicasterios vaticanos. Son encuentros de entre una o dos horas con el prefecto de cada dicasterio y algunos de sus colaboradores.

Para preparar estas reuniones, cada obispado ha tenido que elaborar y entregar previamente un informe de la labor realizada desde la última visita Ad Limina. Un trabajo que dura meses, pero que permiten a los organismos de la Santa Sede tener una foto actualizada de la situación de la Iglesia Católica en cualquier rincón del mundo. Las reuniones conjuntas con una veintena de obispos no permiten entrar a fondo; pero sí destacar los temas que más preocupan a la Santa Sede y recoger las demandas que surgen de cada diócesis, sobre todo, las que no quedan escritas.

En esta visita, el obispado de Sant Feliu ha hecho público en la web el informe de 160 páginas de la situación de la diócesis, algo poco habitual.

 

Encuentros sectoriales

Tal y como informa el arzobispado de Tarragona, el primer día los obispos visitarán el Pontificio Consejo para la promoción de la nueva evangelización, creado en 2010 por el papa Benedicto XVI con el objetivo de tratar temas relacionados con el anuncio del mensaje del Evangelio y la catequesis.

El martes 11 serán recibidos en la Congregación para los Obispos, organismo que organiza la visita Ad Limina y desde donde se seleccionan a los candidatos a obispos. Con el cardenal canadiense Marc Ouellet, es uno de los dicasterios clave junto con la Secretaría de Estado.

En segundo lugar, serán recibidos en la Congregación para la Doctrina de la Fe, encargada de promover y gestionar la doctrina de la fe y la moral, encargarse de los delitos contra la fe y contra la moral y resolver las causas de disoluciones matrimoniales. Por tanto, el departamento vaticano que en los últimos años ha afrontado la crisis de los abusos a menores. Allí se encontrarán con el cardenal y jesuita mallorquín Lluís Ladaria, prefecto de este dicasterio. El mismo día visitarán la Sección para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado, dentro de la Secretaría de Estado.

La visita Ad Limina seguirá el 12 de enero con una reunión en la Congregación para la Educación Católica, que trabaja en el ámbito educativo y universitario. También se reunirán en la Congregación para el Clero, donde se tratan temas relacionados con los sacerdotes, los diáconos y los seminaristas diocesanos. Se encontrarán con los responsables de la Congregación para el Culto Divino, que se centra en el ámbito de la liturgia. Durante esta jornada también visitarán el Dicasterio para la Comunicación, constituido por el papa Francisco en 2015, donde el máximo responsable es un laico, el periodista Paolo Ruffini.

El jueves 13 empezará con la visita al Dicasteri para los Laicos, la Familia y la Vida, encargado de la promoción de la vida, el apostolado de los laicos y la pastoral juvenil y familiar. Las reuniones seguirán en el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, instituido por Francisco en 2016 con el objetivo de agrupar las competencias en justicia y paz, la pastoral de los emigrantes, de la salud, de la caridad y de la ecología. Por la tarde del mismo jueves se reunirán en la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica. Por último, visitarán la Secretaría General del Sínodo de los Obispos, con motivo de la convocatoria de 2021-2023.

Todo ello, junto a la agenda que no está escrita de visitas y encuentros que los obispos tienen aprovechando su estancia en Roma, aunque esta vez se verá limitada por la Covid-19. Y también de la recepción que se hará el miércoles en la Embajada Española ante la Santa Sede con todos los obispos y acompañantes participantes en la visita.