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La santidad es una realidad poliédrica. Presenta diversas interpretaciones y facetas. Puede ser un tratamiento honorífico que se concede a líderes de distintas religiones por el hecho de serlo. De esta forma se habla de Su Santidad el papa Francisco o Su Santidad el Dalai Lama. En la Iglesia, se refiere a las personas que, tras cumplir unos requisitos canónicos, son beatificados o canonizados. La festividad de Todos los Santos [y Santas] abre su significado a personas anónimas cuya santidad no ha recibido un reconocimiento eclesial, pero que pueden ser considerados como tales. Acaso, en lenguaje actual, trasmiten el germen de la santidad de manera asintomática. Muchos grupos, menos institucionalizados, pero con profundas inquietudes espirituales, consideran la santidad con profundo respeto y expresan su deseo de alcanzarla.

Las historias de las vidas de santos reciben el nombre de hagiografías, palabra de etimología griega. En una época lejana, las hagiografías a menudo han alejado de la santidad, al reducirla a hechos espectaculares y, a menudo, poco creíbles. Suscitaban más admiración que estímulo espiritual. Una persona santa, en la gran mayoría de casos, lo era desde la cuna. Se eliminaban las sombras de su biografía, exceptuando casos como el de san Agustín, que resaltaban su conversión. Los personajes bíblicos reciben un tratamiento más explícito, sin edulcoraciones, como David y Moisés. San Pablo tiene dos días para celebrarse: el 25 de enero su conversión y el 29 de junio su muerte. Algunos santos y santos, a base de todo tipo de enaltecimientos, han sido deshumanizados. Pierden así su fuerza de arrastre y, paradójicamente, su dimensión evangélica. Hay algunas maneras de presentar la figura de María, la madre de Jesús, muy alejadas de la realidad histórica.

La fiesta de hoy es una oportunidad para leer Gaudete et Exsultate, una exhortación apostólica del papa Francisco sobre la llamada a la santidad en el mundo actual. Quizás algunos descubran que existen santos y santas de la puerta de al lado y que quizás ese es su camino de santidad.