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(Jordi Llisterri-CR)  Nueva nota conjunta de los obispos catalanes sobre el momento político, la primera después de las elecciones del 21D. Una vez más apuestan por el diálogo y reconocen que "Cataluña existe un problema político de primer orden que obliga a buscar una solución justa a la situación creada que sea mínimamente aceptable para todos". También urgen a la formación de un nuevo gobierno de la Generalitat y muestran la preocupación por la situación que genera el encarcelamiento de los miembros del gobierno y de los líderes de las entidades soberanistas. Una situación que reclama " un gran esfuerzo de diálogo desde la verdad, con generosidad y búsqueda del bien común de todos".

Como es habitual, la nota la han aprobado por unanimidad los trece obispos de Cataluña reunidos en su encuentro trimestral de la Conferencia Episcopal Tarraconense. A pesar del tono equilibrado también habitual, en este caso inciden en dos temas muy concretos del momento político en Cataluña. Aseguran que es necesaria " la formación de un nuevo gobierno de la Generalitat que actúe con sentido de responsabilidad para con todos los colectivos del país" y que se deben "superar las consecuencias de la crisis institucional, económica y social que vivimos".

También es significativo que la nota explicite que les "preocupa" la situación de "prisión preventiva de algunos antiguos miembros del gobierno y de algunos dirigentes de organizaciones sociales". Sin valorar directamente esta situación, piden "una reflexión serena sobre este hecho, en vistas a propiciar el clima de diálogo que tanto necesitamos y en la que no se dejen de considerar las circunstancias personales de los afectados". Algunos de los obispos catalanes ya habían mostrado públicamente su preocupación por esta situación.

Objetivos prioritarios

Los obispos catalanes ponen como "objetivos prioritarios" de este momento "la cohesión social, la concordia, la cercanía mutua y el respeto a los derechos de todas las personas que viven en Cataluña".

Finalmente el texto reitera "la legitimidad moral de las diversas opciones sobre la estructura política de Cataluña que se basen en el respeto de la dignidad inalienable de las personas y de los pueblos y sean defendidas de forma pacífica y democrática". Una idea que junto con la demanda de diálogo los obispos catalanes han repetido reiteradamente los últimos años evitando un juicio moral sobre las opciones a favor y en contra de la independencia. En este contexto, pide a los católicos que "seamos instrumentos de paz y reconciliación en medio de la sociedad catalana".

La última nota conjunta de los obispos catalanes la publicaron el 20 de septiembre en la que ya pedían  avanzar en "el camino del diálogo y del entendimiento, del respeto a los derechos y las instituciones y de la no confrontación, ayudando a que nuestra sociedad sea un espacio de hermandad, de libertad y de paz". El secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, también se ha pronunciado recientemete reclamando diálogo.

Este es el texto íntegro de la nota:

NOTA DE LOS OBISPOS CATALANES

En este tiempo de Cuaresma, cuando se nos invita a la conversión personal y comunitaria, no podemos obviar los acontecimientos políticos y sociales que se han producido en los últimos meses en Cataluña.

Desde esta perspectiva los obispos de las diócesis catalanas dirigimos un llamamiento a todos para esforzarnos en rehacer la confianza mutua en el seno de una sociedad como la nuestra en la que se da una gran pluralidad cultural, política y también religiosa. La cohesión social, la concordia, la cercanía mutua y el respeto a los derechos de todas las personas que viven en Cataluña deben ser uno de nuestros objetivos prioritarios en este momento.

No podemos ignorar ni menospreciar que en relación a Cataluña existe un problema político de primer orden que obliga a buscar una solución justa a la situación creada que sea mínimamente aceptable para todos, con un gran esfuerzo de diálogo desde la verdad, con generosidad y búsqueda del bien común de todos. Por ello, tal como hemos pedido repetidamente, en palabras del papa Francisco con las que nos sentimos comprometidos, decimos a los católicos y a todos los que nos quieran escuchar que «es hora de saber cómo diseñar, en una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos, pero sin separarla de la preocupación por una sociedad justa, memoriosa y sin exclusiones». (Evangelii Gaudium 239).

El pasado 21 de diciembre se celebraron elecciones al Parlamento con gran participación de electores. Es necesario que, con voluntad de servicio, los parlamentarios elegidos impulsen los mecanismos democráticos para la formación de un nuevo gobierno de la Generalitat que actúe con sentido de responsabilidad para con todos los colectivos del país, y especialmente los más necesitados de superar las consecuencias de la crisis institucional, económica y social que vivimos. 

Queremos mencionar una cuestión concreta que nos preocupa. En cuanto a la prisión preventiva de algunos antiguos miembros del gobierno y de algunos dirigentes de organizaciones sociales, sin entrar en debates jurídicos, pedimos una reflexión serena sobre este hecho, en vistas a propiciar el clima de diálogo que tanto necesitamos y en la que no se dejen de considerar las circunstancias personales de los afectados.

Como ciudadanos de este país y pastores de la Iglesia que camina en Cataluña, nuevamente reafirmamos que, aunque no nos corresponde a nosotros optar por una determinada propuesta a los nuevos escenarios que en los últimos tiempos se han planteado, defendemos la legitimidad moral de las diversas opciones sobre la estructura política de Cataluña que se basen en el respeto de la dignidad inalienable de las personas y de los pueblos y sean defendidas de forma pacífica y democrática.

Finalmente, pedimos a los católicos que, descubriendo el paso de Dios por la vida en estos momentos de complejidad, seamos instrumentos de paz y reconciliación en medio de la sociedad catalana, y no dejemos de orar al buen Dios por la paz y la justicia en Cataluña.

Tiana, 16 de febrero de 2018