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(Lucia Montobbio-CR) Zouhair El Hairan es un joven que nació en Tetuán, al norte de Marruecos. A los 18 años vino a Barcelona para estudiar Comunicación y Periodismo en la Universidad Pompeu Fabra. Más tarde realizó un máster en Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad de Barcelona, y finalizó también el Máster en Políticas: Democracias actuales, nacionalismo y multiculturalismo en la Universidad Pompeu Fabra, donde ahora realiza un doctorado en Ciencias Políticas en el GRITIM. Zouhair es secretario de la organización juvenil EuroArab, miembro del Col·legi de Periodistas en Catalunya y del Grupo de Jóvenes de la Asociación de la Unesco para el Diálogo Interreligioso (AUDIR).

Estamos terminando el Ramadán, y se acerca la 26ava noche, la llamada Noche del Destino. ¿Qué tiene que ver esta noche con el destino?

La noche del destino, tal y como se explica en el Corán, es una noche ‘khayrun min alfi shahr’, que en árabe significa que es una noche que vale más que mil meses sumados. Esto es así, porqué de algún modo, los musulmanes consideramos que en esa noche los demonios están atados, y los cielos abiertos a la plegaria. Es una noche que se dedica a rezar y a la oración. Es una de las fiestas más importantes que tenemos porque recordamos los primeros versos revelados al profeta Muhàmmad. De ahí la importancia del nombre, ‘lailatu al-qadr’, que significa que el profeta ya estaba destinado a recibir los primeros versos del Corán, ser el mensajero de Dios. La noche del destino es la noche de la primera revelación.

¿Entonces no tiene nada que ver con el destino de cada uno de nosotros?

Es posible que haya persones que lo interpreten así. En algunas tendencias del Islam, existe cierto esoterismo, y puede ser interpretado también así. Como he dicho es la noche más importante dentro del calendario musulmán, así que puede ser que haya persones que recen para que se cumpla su destino, o para que se cumpla un deseo muy fuerte que tienen para el que creen que están destinados. Al fin y al cabo, en esta noche es cuando creemos que nuestras plegarias son mejor recibidas.

¿Así que la noche del destino es la fiesta más importante del calendario musulmán?

Bueno, podríamos decir que con la misma importancia también encontramos el fin del Ramadán, que este año será el ‘eid al fitr’, tenemos un ambiente festivo donde celebramos que se ha acabado el ayuno, y entonces comemos y estrenamos ropa nueva.

¿Estrenáis ropa?

Sí, ropa nueva. Es como volver a empezar después del ayuno, como un nuevo inicio. La otra fiesta importante es ‘eid al adha o al kabir’, donde se sacrifica un cordero o cabrito. Es así para  rememorar la historia de Abraham. Dios pidió a Abraham matara su hijo, y vio que estaba dispuesto a obedecerle, por eso descendió y le dijo que en vez de matar a su hijo podía matar a un cordero. Esto también se menciona en el cristianismo, y en el judaísmo. Las religiones, por diferentes que sean, tienen muchas similitudes.

Hace unos días dieron en la televisión la película de “Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?”.  ¿La has visto?

Me encanta esta película, se rompen estereotipos de manera muy divertida. Por ejemplo, el musulmán es abogado. Un abogado serio y recto.  Estoy seguro que eso también rompe esquemas del espectador.  A veces, cuando dices que eres musulmán, parece que ese adjetivo te tenga que definir de forma absoluta. Los musulmanes somos más cosas, tenemos profesiones, y por supuesto podemos ser abogados también.

 

Jóvenes, musulmanes y catalanes

Hablemos del rol de los jóvenes musulmanes que viven aquí. Qué diferencias generacionales o geográficas hay en el momento de vivir la fe?

Más que una diferencia generacional, lo que más influye es la variante geográfica. Es diferente vivir en un país con mayoría musulmana o con minoría musulmana. Muchos de los jóvenes musulmanes que llegan a Catalunya, o bien hijos, o nietos, o biznietos de los que ya llegaron, porque ya existe una cuarta generación de musulmanes catalanes, practican más la religión aquí que en su país o en el país de sus antepasados. También los hay que se desligan. Veo estas dos tendencias: o bien somos más cuidadosos con la práctica de nuestra fe; o bien dejamos de practicar.

¿Por qué estas dos tendencias en los jóvenes?

Bueno, practicamos más, porque al estar lejos de nuestra tierra, o de la cultura que tiene parte de tu familia, te aferras más a tu religión, es como una añoranza que hace que protejas más esa parcela de tu identidad. Necesitas refugiarte en el Islam.

El desligarse o desvincularse es porque algunos jóvenes creen que así es más fácil tener aceptación social, o de un grupo de amigos concreto. A veces los grupos se refieren al musulmán como el diferente, tú no eres de aquí, tienes tradiciones peculiares, y entonces se apartan y rechazan esa identidad. No es que vean como malo ser musulmán, pero tienen como una especie de complejo de inferioridad, no les gusta ser diferente a la mayoría. Y naturalmente ser musulmán o identificarte como tal no tiene nada de superior ni de inferior hacia nadie…

¿Cómo pueden contribuir los jóvenes musulmanes al diálogo y la paz?

Los jóvenes ya están siendo agentes interculturales. Lo están siendo en sus institutos, barrios, pueblos… esta labor que ya hacen es muy importante para la convivencia, para el conocimiento de otra cultura. El mismo Ramadán que estamos celebrando ahora, ya no resulta una cosa extraña.

Otra cosa que pueden hacer, y ya están haciendo, es participar en la esfera política. De hecho, nunca ha habido tantos musulmanes en las listas. A nivel estatal, autonómico y municipal. Estamos viviendo una nueva generación, más preparada, que poco a poco entrarán en los ámbitos profesionales como el de la clase política, el ámbito educativo, de la salud, jurídico, cuerpos de seguridad. En Catalunya hay medio millón de musulmanes, y poco a poco se ha de salvar el déficit de representación en estas esferas.

¿Cada vez hay más nacionalismos excluyentes?

A veces pienso que no, pero el creciente número de partidos de extrema derecha me dice que las sociedades aún no están maduras, o que hemos asumido demasiado pronto que lo son. Parece que aún no exista una mentalidad de ciudadanía. Se piensa que por ser musulmán eres de fuera, eres inmigrante, y como ya he dicho, ya estamos hablando de la existencia de cuartas generaciones. Hay debates que se han de superar porque hemos de avanzar como sociedad democrática. En Francia, uno de cada tres se casa con una persona que no es francesa. Francia tiene una sociedad diversa y multicultural.

Lo de VOX me preocupa. Tienen un programa político que incita al odio. Un abogado marroquí activista en Tarragona ha denunciado a VOX por incitación al odio. Tocan cuestiones que van directamente en contra del musulmán, mensajes de odio y también misóginos. El caso de Ceuta y Melilla es paradigmático. Ellos son musulmanes y no se cansan de decir que son españoles y les gusta serlo, el primer senador de Ceuta es musulmán, lo explica muy bien en una entrevista que leí hace poco en el diario El Español donde explica que es inútil remontarse a tiempos moriscos donde los musulmanes fueron expulsados de la península. Hemos de entender que las sociedades evolucionan, y que la identidad se transforma.

Como se explica en el libro de Identidades Asesinas de Amin Malouf.

Exacto. Hace poco organizamos un iftar de jóvenes, vino una joven influencer de Toledo que se dedica a la moda, y explicaba esto que ella se sentía de aquí y de Marruecos. Desde pequeña había tenido un conflicto de identidad. De alguna manera, la sociedad le pedía que se definiera por un lado o por el otro. Ella había partido de la premisa de que la identidad es homogénea, en cambio es dinámica. Puedes ser de un país y del otro. Amin Malouf decía, en este libro que la identidad no se nos da de una vez por todas, sino que se va construyendo y transformando a lo largo de toda nuestra existencia.

Le persona pasa por fases de introspección, una búsqueda de sí mismo. Si hablamos de la fe, que es parte de nuestra identidad, no ha de ser una piedra fea que llevamos a cuestas porque nos han dicho “tú eres musulmán”, “tú eres cristiano”. Por suerte la persona duda, ha de dudar, es muy humano poder dudar, para definir si quiere continuar con la fe que le han transmitido o no, o convertirse en otra confesión religiosa, o no seguir a ninguna. Las personas que somos creyentes a veces sentimos la necesidad de justificarnos, no se ha de justificar, o explicar, o pedir permiso de nada, tenemos derecho a elegir la religión que queramos. Sino estaríamos hablando de sociedades totalitarias y homogéneas.

¿Hay crisis de vocaciones en el Islam?

Bueno, mira, por ejemplo mi abuelo fue imam, mi bisabuelo y tatarabuelo también, y yo he estudiado periodismo y políticas. La sociedad ha cambiado, hay más libertad, más intereses, tienes acceso a más información. Antes se seguía la tradición de la familia en todos los aspectos, no solo en la religión, también en las profesiones. Mi padre hace esto, le funciona bien, lo aprendo y lo reproduzco. Ahora, en Marruecos, está todo más abierto.

 

 

Identidad y diálogo

Como periodista, ¿cuál crees que es la responsabilidad que tienen los medios de comunicación en el momento de contribuir al diálogo interreligioso?

Los medios de comunicación, a mi entender, tienen poder para influir a la opinión pública y dirigirla hacia la construcción de paz o hacia el conflicto. Creo que ahora mismo, en general, los medios de comunicación no están ayudando a romper los estereotipos que existen hacia los musulmanes.

Como periodista, entiendo que trabajamos con herramientas limitadas. Por ejemplo, en la carrera, no estudiamos nada relacionado con la diversidad cultural, la diversidad religiosa o con las religiones que existen en el mundo. Me parece inconcebible que estas materias no existan, es un problema estructural de muchos estudios, no solo aquí, en Catalunya, en muchos otros países. Por tanto, por un lado, parte del problema es el desconocimiento.

Por otro lado, se cae en los estereotipos porque así es más fácil vender. Por ejemplo los atentados terroristas del 11-S, que han sido tan mediáticos. O los de las Ramblas y Cambrils. Claramente, los medios de comunicación, no están distinguiendo lo que es terrorismo de lo que es religión musulmana. Es como si llamáramos terrorismo vasco a ETA, cuando no todos los vascos son terroristas, no por ser vasco se ha de presuponer eso. Lo mismo con nosotros. No es terrorismo islamista o terrorismo yihadista. Yihadista significa perseverancia, esfuerzo, y guerra en defensa propia.

¿Cómo deberíamos referirnos?

Se debe considerar cada caso en particular. Por ejemplo, si cogemos los atentados de Barcelona, sería terrorismo de una organización terrorista llamada DAESH. Así es como se ha de escribir o decir. 

¿Qué repercusiones crees que han tenido los atentados de Barcelona para los musulmanes que vivís en Catalunya?

Hace dos años de esto. Al principio de todo hubo repercusiones, sólo producirse los atentados, hubieron ataques puntuales a mezquitas, también insultos por redes sociales. Sin embargo, a medio plazo, no ha tenido una repercusión negativa significante. Desde la política se ha trabajado para que la sociedad no estigmatice a la comunidad musulmana.

¿Cuáles crees que fueron las causas de la radicalización de estos jóvenes?

No creo que esté relacionado, como a veces se dice, con problemas de identidad. La búsqueda de identidad es típica en el periodo de la adolescencia, hay muchos jóvenes que tienen conflictos de identidad que no desembocan en actitudes radicales o en cometer tales crímenes. Creo que es un fenómeno complejo multifactorial, hay quien dice que se debe a la pobreza, a la marginalización… esto puede incidir, pero bajo mi humilde parecer, tiene que ver la ideología.

Estos jóvenes vivieron un lavado de cerebro, de radicalización por una persona que se autodenominaba “imam” y ejerció como tal en Ripoll, ya buscado desde los servicios secretos belgas. Quiero decir aquí que para ser imam has de pasar por una serie de estudios exigentes, me parece que este hombre no pasó estos estudios.

¿Desde las comunidades musulmanas catalanas, existe algún plan preventivo para identificar a estos posibles líderes radicalizadores?

La Generalitat propuso un programa llamado Poderai. Fue un programa polémico, pretendía que los jóvenes musulmanes identificaran a persones con actitudes radicalizadoras. No funcionó porque tenía líneas muy estigmatizadoras, además que desde las comunidades musulmanes  se piensa que en todo caso, este trabajo, lo tienen que realizar los Mossos d’esquadra. Nosotros no tenemos por qué estar persiguiendo a nadie, es competencia de las autoridades. Son las autoridades las que han de intervenir. Lo que sí podemos hacer desde las comunidades, y en concreto con los jóvenes y para los jóvenes es trabajar de forma transversal la interculturalidad y la inter-religiosidad.

¿Esto es lo que haces en EuroArab?

En Euroarab creemos que educar en la interculturalidad puede contribuir a no llegar a la radicalización. Tenemos un proyecto que me ilusiona mucho llamado Salam Shalom, donde reunimos a judíos y a musulmanes de Catalunya para trabajar contra la islamofobia y el antisemitismo. También hemos trabajado en temas más académicos, en concreto con un profesor americano llamado Nafees Hamid, que se dedica a estudiar actitudes extremistas, independientemente de la religión a la que pertenezcas.

¿Desde la vertiente psicosocial?

Sí, es desde allí que tenemos que hablar. Puedes tener actitudes radicales sin ser musulmán, o sin pertenecer a ninguna religión. Ahora mismo, en Catalunya, nos encontramos en un momento político delicado, podríamos hablar incluso de la radicalización del discurso que ahora mismo está habiendo por parte de unos y de otros. A veces encontramos ejemplos de odio hacia aquél que es catalán, o de odio hacia aquel que es español. Hemos de estar atentos, cualquier proceso de deshumanización es peligroso. Son temas serios que deben de ser respetados. 

¿Hemos quedado cerca de la plaza de toros Monumental. Aquí se dibujó un proyecto de mezquita que se retiró ¿qué piensas de esto?

Hace unos días estuve en la mezquita de Catalunya en Cornellà, donde celebramos el iftar de jóvenes que te explicaba antes. En Barcelona ya hay mezquitas, lo que no hay son minaretes. Hay mezquitas en garajes, en locales alquilados. Una mezquita más oficial sería importante, las hay en Málaga, en Madrid, en Sevilla… creo que una mezquita no haría daño a nadie. Barcelona ha de ser un ejemplo de cosmopolitismo, Además, estamos en un estado aconfesional, ¿no?

A mí, personalmente, me gusta mucho una idea que ya existe en Berlín, que se llama House of One, es un centro donde se reúnen las tres religiones abrahámicas. El centro tiene espacios de oración, y a la vez un espacio museístico, que podría ser visitado por ciudadanos y por turistas también. Barcelona ha de pensar más allá, potenciar su rama cosmopolita y abandonar la conservadora.