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(Laura Mor -CR) Esta madrugada ha fallecido a los 96 años el monje cisterciense Edmon Maria Garreta i Olivella, abad emérito del monasterio de Poblet y primer prior de Solius. De temperamento sensible y discreto, pudo participar en enero de la celebración de los 50 años del nacimiento del monasterio de Santa María de Solius. Un acto de homenaje a una intuición exitosa: la vida monástica, desde un talante sencillo y familiar, que ofrece sentido a muchas personas. La misa exequial tendrá lugar el miércoles a las 11 de la mañana, en la iglesia de Solius, seguida del entierro.

Edmon Garreta nació en Barcelona, ​​en el barrio de Hostafrancs, el 15 de enero de 1921. Era el mayor de cuatro hermanos. Quedó huérfano de madre a los trece años y vivió los embates de la Guerra Civil cuando era un adolescente. Estudió en los salesianos de Sarriá. Al terminar la Guerra Civil, colaboró ​​en la parroquia de la Virgen de los Dolores de Sants y, animado por un amigo, formó parte de los jóvenes de Acción Católica. Y entró en el Seminario de Barcelona, ​​pero por poco tiempo.

"Mientras estudiaba en el seminario vino el padre Bernardini, abad general del Císter, a hacer una visita -una pequeña comunidad italiana había vuelto a hacer vida monástica en Poblet en 1940-, y yo, que estaba en la capilla, le verlo entrar y sentí curiosidad por su vida". Garreta recordaba como tras aquella visita dos compañeros decidieron ir a Poblet: "Entonces pensé que sería bueno ir a visitar a monasterio. Ellos me contaron su vida, lo que hacían... y piqué el anzuelo".

Con 23 años comenzó el noviciado en el monasterio de Poblet . Completó los estudios teológicos en Suiza. El 13 de noviembre de 1948 hacía la profesión solemne. Fue ordenado sacerdote el 2 de abril de 1949 y elegido prior de Poblet el día 1 de octubre de 1953. El día 4 de julio de 1954 recibió la bendición abacial del abad general del Císter, Sighard Kleiner. Con treinta y tres años fue así el primer abad de Poblet desde la restauración monástica. Y lo sería hasta el año 1967, cuando comenzó la aventura de Solius.

La vida cisterciense: austeridad y oración

El entonces abad de Poblet Edmon M. Garreta, acompañado de Enric Benito, Jordi Gibert y Albert Fontanet llegaron a la parroquia de Santa Agnés de Solius, situada en una zona boscosa de la comarca del Baix Empordà. Era el 21 de enero de 1967. La rectoría les sirvió en un primer momento de monasterio. Huían del polo turístico que representaba Poblet. Buscaban una vida más austera, en un entorno de silencio, contemplación y oración. Era tiempo de poner en práctica el Concilio Vaticano II.

En una entrevista en la Revista de Girona, Garreta explicaba que querían "llevar una vida monástica libre de toda interferencia: vivir en un lugar sencillo, en el campo, sin la esclavitud de cuidar de un edificio que fuera patrimonio del Estado y que obligaba a depender de otras instancias". El cardenal Narcís Jubany, en ese momento obispo de Girona, les ayudó en este camino. Al saber que buscaban "llevar una vida como es la cisterciense, sencilla, austera, de oración, libre de otros compromisos", Jubany le respondió: "Nos entenderemos".

Garreta fue prior de Solius hasta 1999. Desde 1956 hasta entrado el siglo XXI, con nombramiento de la Santa Sede (2003) para toda España, fue asistente religioso de la Federación de Monjas de la Orden Cisterciense. En 1995 participó en las sesiones del Concilio Provincial Tarraconense elegido como representante de los superiores de las órdenes religiosas de Cataluña.