Voleu rebre les notícies?

Subscriviu-vos al butlletí gratuït

(Montse Punsoda –CR) "Lo primero que nos dijeron fue que no podíamos salir de Turín". Así recuerda Fernando Miranda, vicario de los Salesianos de la Inspectoría María Auxiliadora (SMX), que incluye Cataluña, uno de los momentos que vivió durante el 48º Capítulo General de la congregación, en Turín, Italia.

Un Capítulo general sin precedentes que había comenzado a principios de marzo de 2020 -en pleno inicio de la pandemia- y que estaba previsto que se alargara hasta el 16 de abril. La situación de alarma sanitaria lo cambió todo. El encuentro finalizó diez días antes, con los vuelos de regreso cancelados y con una furgoneta de salesianos que se detuvo en Barcelona, ​​de camino a los diferentes puntos de origen de los religiosos de la congregación de Don Bosco.

Esta es sólo una de las casuísticas donde se constata cómo la llegada de la Covid-19 ha supuesto muchos cambios y ha repercutido en los procedimientos de gobierno y reuniones de la vida religiosa. Especialmente, en los encuentros capitulares generales o provinciales que convocan a religiosos o religiosas de países diversos; cada uno con las respectivas medidas sanitarias y restricciones de movilidad.

Estallido de la pandemia y aplazamientos

Los capítulos son fundamentales en el transcurso de la vida religiosa. Miden el pulso de cada congregación en relación al contexto que le rodea para encarar los retos y las decisiones que definirán los próximos años. Además, coinciden con la elección de los superiores y las superioras, así como de los miembros del consejo de gobierno que estarán al frente de congregación durante el siguiente ciclo.

Precisamente, este aspecto era tan importante que, como recuerda Fernando Miranda, los salesianos recortaron parte de los temas de trabajo del capítulo para avanzar las votaciones. "Estaba totalmente justificado y la emergencia mundial sanitaria así lo requería", explica el vicario.

Los salesianos pudieron decidir los nuevos miembros de gobierno, pero muchas otras congregaciones tuvieron que posponer directamente todo el capítulo debido a la situación y del estado de alarma que llegaba a mediados de marzo en el Estado. Como los escolapios: después del capítulo de 2015 en Hungría les habría tocado encontrarse por el capítulo general este 2021. Pero los de la orden religiosa fundada por Josep de Calassanç han aplazado el encuentro hasta enero de 2022.

A escala provincial, es también el caso de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor. Con presencia en Barcelona, ​​Tarragona y en el resto del Estado, debían reunirse con todas las hermanas de la provincia de Europa -que incluye Portugal e Italia-, pero también lo pospusieron en un primer momento.

También las Dominicas de la Enseñanza de la Inmaculada Concepción (DEIC). Están presentes en Vallirana, Tarragona, Vic y Barcelona, así como en el resto del Estado y en Bolivia, Ecuador y Mozambique. Tal como explica la hermana dominica Isabel Górriz, en 2020 los tocaba capítulo general y lo pospusieron hasta este 2021 por la pandemia. Ahora, la han vuelto a aplazar hasta el próximo curso.

Este cambio de fechas y el contexto, además de modificar el calendario, ha afectado también a la preparación previa de los capítulos. Isabel Górriz forma parte de la comisión de preparación con un equipo que redacta el documento capitular, hecho a partir con la participación de todas las comunidades y en colaboración con los laicos implicados en la congregación. Estudian las líneas generales que deben orientar la congregación y redactan un documento base.

"La pandemia ha hecho que cambiara mucho nuestra visión de dónde queremos ir. Las líneas cambiarán para incluir el ámbito social y el cuidado de la persona", explica Górriz. Asegura que "los capítulos deben ser presenciales porque hay que votar". "Son las líneas para cuatro años, y no dejan que sea online. Es un documento que se ha de discernir muy bien, hay que trabajar", destaca la religiosa.

Indicaciones desde el Vaticano

En este sentido, la Santa Sede ha subrayado la importancia de las votaciones presenciales. Viendo el estallido de la Covid, la Congregación de Institutos de Vida Consagrada y Vida Apostólica emitió una carta el 2 de abril de 2020, dirigida a los religiosos y religiosas. Aautorizaba prorrogar la celebración de los capítulos y alargar el servicio de los superiores y superioras mayores, así como de los respectivos consejos de gobierno hasta la sucesiva celebración de los capítulos.

Unos meses después, el 1 de julio, en una circular se ratificaban estas medidas y se prohibía la celebración de capítulos generales y provinciales en línea de cara a preservar importantes valores en la vida consagrada como la esencia de la "sinodalidad".

Con el mantenimiento de la pandemia, pero, el 31 de mayo, se emitió una nueva circular con excepciones. Tal como detalla, "atendiendo a algunas peticiones recibidas" de poder utilizar medios telemáticos como alternativa a la presencia personal, se autorizó el formato en línea. Una medida establecida hasta finales de 2022 de forma excepcional y siempre mediante la petición de un permiso especial, sujeto a diferentes requerimientos.

Mundo digital, posibilidades e inconvenientes

De hecho, el mundo digital ha supuesto una brecha de cara a ampliar las posibilidades de reunión de los religiosos y religiosas a lo largo de este tiempo de pandemia. Las mismas hermanas oblatas explican que, una vez pospuesto el capítulo provincial de Europa, abrieron un proceso de asamblea participativo en línea para configurar el nuevo documento capitular.

Al igual que Górriz, las oblatas coinciden con que el contexto pandemia puso nuevas fichas en el tablero que dio lugar a un documento nuevo con nuevas líneas de trabajo. Pero, además, insisten con que, gracias a hacerlo en línea, fue "una asamblea muy participativa y con mucha riqueza". Fuentes de las oblatas también dicen que "dio pie a la posibilidad de que participaran laicos y hermanas que de otro modo no habrían participado, como comunidades más grandes que se conectaban con sus ordenadores cada día para poder dar su parecer".

Las aplicaciones digitales han permitido mantener el plan de trabajo vivo y activo, a pesar de las complicaciones. Y es que la posibilidad de establecer reuniones digitales, por un lado, ha supuesto una victoria en cuanto al éxito de convocatoria. Pero, al mismo tiempo, también ha sido todo un reto.

Así se demostró en la reunión intercapitular de la congregación de las hermanas Vedruna, este mes de abril. La hermana M. Antònia Martínez, delegada en Cataluña, explica que el encuentro para evaluar y modular la hoja de ruta de la congregación se tenía que hacer en Japón, pero finalmente la tuvieron que hacer en línea. No fue tarea fácil. Es más complicado establecer una hora para hacer coincidir religiosas extendidas por diferentes continentes.

"Había que buscar el denominador común que nos permitiera conectarnos al mismo tiempo a todas las religiosas", recuerda M. Antònia con humor. Había quien se conectaba a las dos de la tarde, a las seis de la mañana y otras a las diez de la noche. "Nosotras acabábamos de comer, otras de cenar y otras estaban con el café de la mañana". "Fue una experiencia muy rica que, a pesar de ser a través de la pantalla y de no conocernos, permitió un intercambio muy grande de experiencias y de fraternidad carismática", explica.

Al mismo tiempo, esta felicidad tenía un punto amargo por la situación que sufrían las diferentes comunidades. La hermana Martínez destaca especialmente el sufrimiento de las vedruna de la India y cómo, al inicio de la reunión, se mencionaba todas aquellas hermanas que habían traspasado. "Un momento de duelo y de apoyo fraterno que acompañaba la realidad a cada uno de los lugares donde vivíamos las vedruna".

El modo en línea ha sido el canal preferido durante este tiempo también en las reuniones intercapitulares de las diferentes congregaciones. Fue el caso de las teresianas: esta cita reunió 62 hermanas por internet el mes de noviembre.

Deseo de reencontrarse cara a cara

Aún así, no hay nada como el cara a cara y el anhelo de reencontrarse era cada día más notorio. Por eso, con la llegada de las vacunas y la situación pandémica más controlada, muchas congregaciones han comenzado a hacer encuentros capitulares de manera presencial.

Las hermanas oblatas finalmente el mes de marzo, ya con el documento de trabajo definido, se pudieron encontrar presencialmente en Madrid y hacer el capítulo provincial con las hermanas portuguesas e italianas. También los capuchinos de la provincia de Cataluña y Baleares se han reunido recientemente en Barcelona, después de reelegir provincial en septiembre, o los hermanos de La Salle en Valencia.

Son algunos ejemplos de estos capítulos recientes más atípicos y nunca vividos hasta ahora. Todos ellos, con las medidas sanitarias que han complicado un poco la organización y con la famosa pauta de protección, conocida y experimentada por todos: mascarilla, hielo, temperatura y distancia.

Un ejemplo lo explican las Hermanas Carmelitas Misioneras que celebraron de manera presencial el capítulo de la provincia Mater Carmeli Europa. "Tuvimos muchas dudas de qué hacíamos porque suponía mover las hermanas de seis países: España, Portugal, Francia, Polonia, Italia y Rumanía". Así lo explica la consejera provincial Marta Peiró.

Detalla que, aparte de pedir la PCR de 48 h, recomendaron la llegada escalonada de las hermanas de los diferentes países. Además, cogieron dos centros para poder cumplir con el aforo y, "partiendo de la buena experiencia" que tenían con las escuelas, explica Peiró, hicieron grupos burbuja según el origen, con mamparas de separación.

La conexión con los laicos, que también participaron en las líneas de trabajo, la estableció cada grupo por internet. Ahora, visto con la distancia, Peiró asegura que "el protocolo parecía mucho más complicado de lo que luego fue; nos pudo más el hecho de vivir un capítulo juntas en plena pandemia, compartiendo lo que padecimos".

También habla Josep Canal, visitador Auxiliar Distrito Arlep, que incluye los hermanos de La Salle en Cataluña. Recién llegado del III Capítulo de Distrito celebrado del 5 al 8 de julio, asegura que, "a pesar de la mascarilla y la angustia, encontrarse con hermanos y seglares que hacía tiempo que no vemos ha sido motivo de alegría". "En el capítulo pudimos renovar el consejo de provincia y rehacer sensaciones entre los hermanos", añade. Según explica, el 90% de los asistentes ya llevaban la pauta de la vacuna completa. Sin embargo, mientras estaban allí la quinta ola comenzaba a llegar, y Canal asegura que si hubiera pasado antes, tal vez habría cancelado y hecho en línea.

Hoy por hoy, la pandemia continúa. Sin embargo, los religiosos o religiosas de cada orden y congregación cogen fuerzas en la dinámica sinodal de trabajo y los valores de su carisma son el motor para seguir haciendo camino. La vida religiosa, con capítulos presenciales, en línea o aplazados, sigue adelante.