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La disposición adicional primera de la nueva ley orgánica de la regulación de la eutanasia afirma: «La muerte como consecuencia de la prestación de ayuda para morir tendrá la consideración legal de muerte natural a todos los efectos, independientemente de la codificación realizada en la misma.» ¿Se trata de un juego de palabras para encubrir el resultado de la eutanasia? El texto habla de muerte «natural». Dos consideraciones: (a) por muerte natural se entiende hasta ahora como el resultado final de un proceso morboso en el que no hay participación de fuerzas extrañas al organismo. La etiología de la muerte es endógena o, cuando es exógena, como es el caso de las infecciones, tiene que ser espontánea; y (b) el preámbulo de la ley afirma: «existe hoy un amplio acuerdo en limitar el empleo del término «eutanasia» a aquella que se produce de manera activa y directa». La vela no se apaga porque ya no hay más cera, sino porque se sopla. En el aumento del número de muertes «naturales»» no se sabrá cuántas son atribuibles a la eutanasia. ¿Por qué diluirla en un término totalmente impropio? ¿Se encubre porque la gente podría sospechar que se está yendo demasiado lejos? ¿Se podrá seguir confiando en el personal médico que se aleja de este modo del juramento hipocrático, cuyo propósito es el bien y la salud de los enfermos?

El Ateneu Universitari Sant Pacià (AUSP) y el Institut Borja de Bioètica, integrado en la Universitat Ramon Llull (URL) realizaron una magnífica Jornada académica on line a finales de marzo titulada: «L’eutanàsia: ben viure, ben morir»» con intervenciones de grandes profesionales que, desde una visión poliédrica, cuestionaron temas de fondo del texto legal con argumentaciones serias, alejadas de impactos mediáticos dirigidos a la emoción.

España, el quinto país del mundo en aprobar una ley de este tipo, es un buen lugar para vivir la jubilación. A partir de ahora, además, será lugar idóneo para una muerte «natural». Preocupante. Como escribió León Felipe: «No es lo que importa llegar solo ni pronto sino con todos y a tiempo.»