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Jordi Llisterri-CR ) El detalle no es menor. Durante semanas las audiencia privadas oficiales del papa anunciadas por la Santa Sede sólo han sido para miembros de la curia o embajadores residentes en Roma. Y la primera audiencia internacional cuando se han abierto las fronteras italiana ha sido este sábado para que el Ayuntamiento de Manresa explicara al papa Francisco el proyecto de la ciudad para el 2022 coincidiendo con los 500 años de la estancia de San Ignacio en la capital del Bages.  

Tampoco es habitual que el Papa reciba alcaldes en visita privada, un privilegio que en Cataluña históricamente quizás sólo tenía el alcalde de Barcelona. Este interés y deferencia por Manresa, abre más posibilidad a la visita del papa Francisco a Manresa en 2022.  

La delegación manresana que ha recibido el Papa la formaban el alcalde Valentí Junyent y el primer teniente de alcalde, Marc Aloy, que de acuerdo con el pacto de gobierno municipal tomará el relevo de la alcaldía el próximo 27 de junio. Los ha acompañado en la visita el actual superior de la Cueva, Lluís Magriñà, un jesuita de perfil muy cercano al papa. Fue misionero y responsable mundial del Servicio Jesuita a los Refugiados del 2000 al 2007. La delegación también ha estado formada por el concejal de Turismo y responsable de Manresa 2022, Joan Calmet, y el coordinador del proyecto y gerente de la Fundación Turismo y Ferias de Manresa, Albert Tulleuda. En la visita se ha sumado el sacerdote de Tortosa Jordi Bertomeu, uno de los hombres de confianza del papa en Doctrina de la Fe.  

En la audiencia se ha invitado de nuevo el papa a celebrar los 500 años de San Ignacio en Manresa en 2022. El obispo de Vic, Romà Casanova, ya lo hizo formalmente en 2014 durante la visita Ad Limina, y otros obispos catalanes están remando en esta dirección. Como es habitual, en estas audiencias el Papa no se pronuncia, pero es una posibilidad que no ha descartado. 

Además de un libro de la historia de Manresa, el Papa ha recibido un fragmento de la roca de la cueva y agua del río Cardener, y ha podido ver diversos materiales sobre el proyecto 2022. En la presentación también se le ha explicado estrecha relación entre Manresa y Montserrat, un santuario mariano de proyección europea que también podría interesar al papa. 

 

Las posibilidades de Manresa

Todo el mundo es consciente de las dificultades para que Francisco haga un viaje a un país europeo acomodado que ya ha recibido varias visitas pontificias, la última de Benedicto XVI el 2010. La agenda de viajes del papa Francisco está en las periferias.

Pero en Manresa coinciden tres elementos que podrían decantar la balanza. El principal es San Ignacio y un papa jesuita. Aunque en el imaginario jesuita tiene mucho peso Loyola como lugar de nacimiento, Manresa es crucial en la biografía de Ignacio y todos los jesuitas la conocen aunque no hayan ido. Es el caso de Francisco, que sólo había estado en Loyola y no en Manresa, como él mismo ha recordado durante la audiencia.

En Montserrat y en los meses que vivió en Manresa, San Ignacio culminó su itinerario espiritual y la concepción de los Ejercicios. La ciudad cuenta con un itinerario para seguir su paso por Manresa. Para el mundo jesuítico son referentes espirituales la Cueva donde vivió y el mirador de su iluminación frente al río Cardener. Ahora Francisco tendría la oportunidad de completar este recorrido espiritual.

También desde 2011, se han doblado los esfuerzos para relanzar internacionalmente el Camino Ignaciano, el itinerario que sigue el mismo camino que recorrió San Ignacio de Loyola en 1522 desde la casa natal en Loyola hasta Manresa. Manresa y Montserrat, es un buen destino para un viaje de contenido espiritual.

En segundo lugar, junto a la Cueva de San Ignacio, hay un proyecto que también conoce el Papa Francisco: el convento de Santa Clara. Sor Lucía Caram ha impulsado la reconversión de una parte de las estancias del convento de la dominicas en un centro de acogida para niños y familias vulnerables, muchas de ellas inmigrantes. En un momento en que el sur de Europa deberá afrontar una crisis social sin precedentes, Francisco puede ver una buena plaza para clamar de nuevo por una Europa más abierta y solidaria.    

Finalmente, Manresa tiene una larga tradición de experiencias de diálogo interreligioso. Un modelo convivencia espiritual que puede agradar al papa y que precisamente ha sido liderado desde la Cueva de Manresa y el convento de Santa Clara.

¿Es posible que el papa venga a Manresa? Que Francisco haya concedido justamente ahora esta audiencia abre mucho más las posibilidades. Pero la decisión final, además de la voluntad del papa, deberá pasar también por la agenda política que acaba decidiendo la visita de un jefe de Estado. Esto es aún más complicado. Y se negocia entre gobiernos estatales y con la conferencia episcopal que ahora preside por primera vez el arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella.