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(CR) Una semana después de que la Iglesia Católica haya celebrado la Resurrección de Cristo, este domingo lo han hecho las iglesias ortodoxas. De esta forma, las más de 57 comunidades repartidas por toda Cataluña han vivido la Pascua siguiendo sus propios oficios y tradiciones.

Una de las comunidades donde cada año la Pascua se vive con especial intensidad es en la parroquia ortodoxa rumana de Tarragona, que este sábado ha reunido a cientos de feligreses en la capilla del colegio San Pablo Apóstol de Tarragona para celebrar lo que se llama la noche del Grande y Santo Sábado.

Al igual que hace la Iglesia Católica, los feligreses han comenzado la celebración llevando velas apagadas, que encienden posteriormente con la luz de una de las lámparas del altar.

Por eso, su párroco, el padre Vasile Baltaretu, reconoce que no hay tanta diferencia como se podría pensar entre la Pascua católica y la ortodoxa: "Son muy parecidos, a todos nos une la Resurrección de Cristo, que es el fundamento de nuestra fe. Sólo existe la diferencia del calendario, pero el sentido litúrgico, de la alegría y de la fe, es muy similar."

El propio Vasile Baltaretu reconoce que este año la celebración ha tomado un cariz más emotivo debido a la presencia de los refugiados ucranianos, que durante los últimos meses han visitado su parroquia: "A pesar de hacer las misas en rumano, vienen muchos ucranianos que buscan una iglesia ortodoxa. Les ayudamos con todo lo que podemos y les recomendamos que visiten la comunidad ortodoxa del Pineda, donde la celebración se hace en ruso y pueden seguirla mejor".

Una parroquia plurinacional

Es precisamente en esta comunidad que celebra las misas en el Santuario de la Virgen del Pineda, donde se ha reunido un mayor número de refugiados ucranianos que ha compartido la celebración de la Pascua con feligreses de Rusia y de otras nacionalidades: "Actualmente, la mitad de la feligresía es ucraniana, y el resto somos de Rusia y de otros países de la antigua Unión Soviética, como Georgia o Moldavia", explica Katya.

Ella forma parte de esta parroquia desde sus inicios en 2008, cuando la comunidad empezó a celebrar las misas en la Iglesia de San Antonio de Padua de Tarragona. Cuatro años más tarde, en 2012, gracias a la colaboración del arzobispado de Tarragona, adquirieron el permiso para celebrar en la ermita de la Pineda. Ya hace diez años que cada fin de semana se reúnen más de cien feligreses con el padre George Pinko, que viene de Barcelona.

Aunque sus países estén en medio de un conflicto bélico, en la comunidad de Katya el hermanamiento entre la gente de Rusia y de Ucrania es más fuerte que nunca, y se ha podido apreciar desde la ceremonia de la bendición de los alimentos que se ha hecho el sábado por la tarde hasta el final de la celebración: "Antes de la misa siempre se bendicen todos los alimentos que trae la feligresía, como los huevos de Pascua, el pastel de queso, y el panetone (Kulich). Después de la misa, a medianoche, nos hemos quedado todos para compartir una comida y la felicidad de Cristo resucitado", explica.

La ayuda de las comunidades ortodoxas

Aparte de compartir la celebración de la Pascua, tanto la parroquia del Pineda como la de Tarragona llevan semanas ayudando a los refugiados ucranianos dentro de sus posibilidades. En este sentido, el párroco Vasile explica que su cooperación con el pueblo ucraniano va desde la donación de alimentos y de dinero hasta la acogida. Esta colaboración ha hecho que algunas familias que acuden a misa hayan acogido en su casa a varios refugiados de la guerra: "Una feligresa de Torredembarra ha acogido a una mujer que venía de Ucrania, y otra familia de Vilaseca también tiene una madre de Ucrania con su hijo en su casa".

Por su parte, la parroquia del Pineda, también hace todo lo que puede para ayudar: "En el hotel de La Hacienda del Pineda hay varios refugiados ucranianos. Les ofrecemos información, transporte, ropa, y todo lo que necesiten. Nos gustaría organizarnos para enviar ayuda a Ucrania como han hecho desde Barcelona, ​​pero con los recursos que tenemos por el momento sólo podemos hacer esto", manifiesta Katya.