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Galeria d'imatges

Yendo ya a la descripción de la actuación de reforma de la iglesia del Colegio Lestonnac de Barcelona, ​​empezaremos por el elemento principal y generador de todo proyecto litúrgico: el presbiterio y adecuación de la asamblea. La iglesia escolar de Lestonnac en Barcelona presenta una disposición claramente lineal, pero su diseño, dimensiones y proporciones, de tipología iglesia-salón, dan pie a poder plantear una disposición central de la celebración eucarística que promueva la actuación participativa [1] los usuarios y recuerde más claramente la comensalidad del banquete eucarístico. Esta nueva tipología ya fue probada y ensayada antes de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano el del Movimiento Litúrgico y, muy especialmente, en el tándem que formaron el teólogo Romano Guardini y el arquitecto alemán Rudolf Schwarz en la disposición del espacio celebrativo de las asambleas del movimiento juvenil Quickborn que tenían lugar en el Castillo de Rothenfels-am-Main los años 1928-29. Tanto el Movimiento Litúrgico como las nuevas iglesias de los pioneros de la arquitectura religiosa moderna - Rudolf Schwarz, Emil Stefan, Dominikus Böhm y Otto Bartning entre otros - buscaban destacar la centralidad de Cristo y el carácter comunitario o eclesial de la celebración eucarística que había sido eclipsado por las devociones personales y una cierta espiritualidad de carácter individualista.

Aplicando esta sensibilidad se ha procedido a crear un nuevo espacio de centralidad en el aula litúrgica rebajando el presbiterio antiguo, donde se dispone el ámbito del Santísimo, y situando el nuevo presbiterio en los dos cruceros previos al arco triunfal del iglesia. De este modo, ocupando con bancos las cuatro capillas laterales y disponiendo una doble grada a lo largo del nuevo presbiterio de madera, se consigue una disposición celebrativa en forma de "T" donde se garantiza la visibilidad, proximidad y seguimiento de la celebración. En caso de grandes celebraciones, la grada puede correr hacia adelante, hasta el muro del Santísimo, con el fin de alojar más participantes. Respecto al seguimiento de la celebración con sus soportes audiovisuales desde cualquier punto del espacio, se ha colocado dos pantallas televisivas en la diagonal del cuadrado confirmado por el nuevo presbiterio, las que se controlan desde un espacio de paso reconvertido en mueble técnico que había entre una de las capillas laterales y el ámbito del mosaico recuperado, junto al ámbito del Santísimo. En cuanto al diseño del presbiterio ha seguido los siguientes criterios:

1. Creación de un Axis mundi trinitario

Se refuerza la dimensión vertical de la asamblea y la nueva centralidad del presbiterio con la creación de un baldaquino circular suspendido que ilumina el mobiliario litúrgico. La forma circular remite al "cielo abierto", es decir, a las teofanías o manifestaciones de Dios: el cielo se abre y el Padre habla. En la arquitectura cristiana, la Palabra de Dios es Cristo mismo que se ha encarnado y ha descendido a nosotros (Jn 1, 1, Fp 2) por ello se ha procedido a trasladar el crucifijo procesional que había encima del Santísimo para colgarlo del baldaquín, alineado en el centro para no perder la referencia de continuidad entre la celebración eucarística y la reserva del sacramento. Reforzando esta comunicación entre el Padre y el Hijo se ha incorporado la siguiente inscripción perimetral en el exterior del baldaquín: "Este es mi hijo, escuchadle" (Mc 1,9-11; Mc 9,2-13) , haciendo referencia a los dos momentos en que "Dios habla" en el Evangelio de Marcos. Finalmente, el Espíritu Santo resto representado por la luminaria que desciende del baldaquín hacia el presbiterio. Esta es la misma idea trinitaria que encontramos también en el baldaquino que diseñó ya Antoni Gaudí para la Catedral de Mallorca y por la Basílica de la Sagrada Familia, aunque más explícito al colgar 7 candeleros como referente de los siete sacramentos o dones el Espíritu Santo.

2. Caracterización cristológica de los elementos del presbiterio

Todo presbiterio consta de tres elementos que reclaman una especial atención litúrgica porque representan a Cristo mismo: el altar, el ambón y la sede. Cristo se da en las especies eucarísticas, el pan y el vino en el altar; es la palabra de Cristo la que se proclama desde el ambón; y, finalmente, es in persona Christi que el cura preside la asamblea eucarística desde la sede. Cada uno de estos elementos se convierte, a lo largo de la celebración, en un foco de atención y merece que tenga su propio espacio; al mismo tiempo que hay que preservar una cierta unidad de materiales y composición que los diferencie del resto del mobiliario de la iglesia. Esta intervención queda presidida por crucifijo colgado ya que:

"También sobre el altar, o cerca de ella, es necesario que haya una cruz, con la imagen del Cristo crucificado, de tal manera que resulte bien visible por el pueblo congregado. Conviene que esta cruz reste cerca del altar también en los momentos en los que no hay celebraciones litúrgicas, con el fin de llevar a la mente el recuerdo de la pasión salvífica del Señor "(Ordenación General del Misal Romano. Núm. 308)

A resultas de estas anotaciones, se ha diseñado estos tres elementos con materiales nobles [2] - acero, madera y piedra - de forma que se relacionen también con el baldaquín suspendido. Ahora bien, la novedad compositiva radica en el hecho de disponerlos conformando un triángulo equilátero inscrito en la proyección de la circunferencia del baldaquín sobre el plano del presbiterio. La sede, aunque se puede poner también encima de la grada porque se puede separar de su base, está situado en el vértice del triángulo que coincide con el eje principal de la nave, más cercano al Santísimo; mientras que el ambón y el altar están en los otros dos vértices del triángulo, alineados perpendicularmente a ambos lados de la cruz suspendida, poniendo en diálogo las dos partes de la celebración eucarística: la "mesa de la Palabra" y la " mesa del pan y el vino ".

3. Enlace simbólico con la coronación del ámbito del Santísimo

Si nos fijamos en la representación pictórica que hay encima del ámbito del Santísimo, lo que era el antiguo presbiterio, encontramos un cielo estrellado con una crux gammata (cruz dorada y enjoyada) inscrita en una circunferencia y, en su centro un crismón con las letras alfa y omega a ambos lados. Rodeando la representación encontramos la inscripción "sedentaria in Thrones te Agno benedictio te honor te gloria te potestas in saecula saeculorum" (Ap 5,13), que significa "Al que está sentado en el trono y al Cordero, alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos. "

Esta representación tiene una clara influencia paleocristiana y bizantina y nos habla de la Hetimasia o "majestad invisible" que se representaba en las cúpulas y ábside de las iglesias antes de la implementación del pantocrátor del románico, ideado por los escritos de san Ireneo al s.III . [3] Encontramos ejemplos al Baptisterio de los ortodoxos de Ravenna, el Mausoleo de Gala Placidia o en la Basílica de Santa María la Mayor de Roma. La idea de fondo es que Cristo Resucitado reina el mundo a pesar de que no lo vemos o que vivamos en un contexto de dificultad, tal como ocurre en el contexto de la redacción del libro del Apocalipsis (Ap 4,2-8). Por otra parte, el crismón proviene de la fusión de las letras griegas "X" y "Ro", las dos primeras letras de "Xristós", Cristo, que quiere decir "el unigt"; mientras que las letras alfa y omega son las que encabezan y cierran respectivamente el abecedario griego, es decir, el principio y el fin, la palabra definitiva de Dios al mundo (ver CL1).

Este mismo simbolismo es lo que se puede encontrar repetido ahora en la composición del nuevo presbiterio. El círculo estrellado queda representado por el nuevo baldaquín; la cruz se encuentra suspendida del círculo y también grabado en tres rayas en la losa del nuevo altar en representación de los doce apóstoles como también ocurre en la descripción de la Jerusalén celestial; el alfa y el omega están fusionados y grabados en la losa de la base del ambón, indicando que quien proclama la Palabra se incorpora y habla desde ella; el crismón está representado con un nuevo diseño en el hueco del respaldo metálico de la sede. Lo que antes marcaba el axis mundi de la iglesia se traslada y se dispersa en los elementos del nuevo eje celebrativo.

Posibles respuestas a críticas conceptuales del diseño realizado:

1_ "El altar debe estar en medio y no desplazado".

Aunque el altar debe tener una posición central, no es cierto que este tenga que ocupar el centro geométrico, tal como argumenta Juan Miguel Ferrer Grenesche: "La centralidad significativa y funcional el caracteriza (al altar), sin que pretenda que coincidir con la centralidad geométrica. "[4] No es necesario citar ejemplos porque hay la tira y media, pero si quieres uno: la iglesia del distrito internacional de Viena, diseñada por Heinz Tesar (artículo)

2_ "La sede no debería estar en el medio, sino a un lado. Esto es clericalismo".

"La sede para el celebrante y los ministros se colocará de tal forma que, segun la estructura de cada iglesia, sea bien visible a los Fieles, y el celebrante aparezca realmente como el presidente de toda la comunidad de los Fieles." (Inter Oecumenici. Núm. 92)

"La sede del sacerdote celebrante Debe significar sume oficio de presidir la asamblea y dirigir la oración. Por consiguiente, sume puesto más apropiada será de cara al pueblo al fondo del prebiterio". (Ordenación General del Misal Romano. Núm. 310)

3_ "El ambón toma demasiado protagonismo".

"Se Debe prestarse una atención especial al ambón como Lugar litúrgico desde el que se proclama la Palabra de Dios. Debe colocarse en un sitio bien visible, y al que se dirijir espontáneamente la atención de los Fieles durant la liturgia de la Palabra. Conviene que sea fijo, como elemento escultórico en armonía estética con el altar, de modo que represente visualmente el sentido teológico de la doble mesa de la Palabra y de la Eucaristía. Desde el ambón se proclaman las lecturas, el salmo responsorial y el pregón pascual; puedo hacerse també desde el la homilía y las intenciones de la oración universal. " (Verbum Domini. Núm. 68)

"De este modo, la sacramentalidad de la Palabra se puede entender en analogía con la presencia real de Cristo bajo las especies del pan y del vino consagrados. Al acercarnos al altar y participar en el banquete eucarístico, realmente comulgamos el cuerpo y la sangre de Cristo. la proclamación de la Palabra de Dios en la celebración comporta reconocia que se Cristo Mismo quien está presente y se dirigen a nosotros para ser recibido. " (Dei Verbum. Núm. 56)
 

[1] Sacrosanctum Concilium, núm. 41

[2] "En promoviendo y favorecer un arte auténticamente sacro, que se busque más una noble belleza que una mera suntuosidad" (Constitución para la Sagrada Liturgia, n. 123-124)

[3] San Ireneo. "Contra las herejías", III, 2,8: PG 7. Recogido como "Simbolismo del tetramorfos" a Plazaola, J. (2010) Historia y sentido del arte cristiano. Madrid: BAC. pág. 114

[4] Ferrer Gresneche, J. M. "Orientaciones teológico-litúrgicas del Magisterio Eclesial actual sobre Espacios litúrgicos", dentro de Asociación Española de Profesores de Liturgia (2012) Arquitectura y liturgia. Barcelona: CPL. Pág. 32