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(Laura Mor –CR) La comunidad salesiana de Tibidabo ha decidido sumarse a la invitación del papa Francisco y “avanzar por el camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están”. Son palabras de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium que les ha servido de hoja de ruta. Después de una larga reflexión compartida y de múltiples consultas, la comunidad ha tomado la decisión de adherirse el Templo del Sagrado Corazón de Jesús en la Xarxa Mundial d’Oració del Papa (Red Mundial de Oración del Papa). 

“El papa Francisco hace una invitación a la reconversión de las instituciones de Iglesia y el Tibidabo lo necesita globalmente”, explica el salesiano Francesc Riu, rector del templo. Estos días han anunciado esta apuesta de renovación a las personas más cercanas a la comunidad. El padre Riu lo describe como un proceso largo y nada improvisado, que asume el compromiso de la renovación eclesial.

Desde 2016 ya se encargó a la comunidad salesiana del Tibidabo pensar en una revisión y renovación de toda la acción pastoral. Una amplia mirada que pasa por actualizar, entre otros servicios, la administración de sacramentos, la hospedería o la adoración diurna y nocturna. En los próximos meses, toda la acción pastoral que se realiza en el Templo será renovada bajo este impulso del papa Francisco, con el apoyo del cardenal arzobispo de Barcelona, ​​Joan Josep Omella, y del superior provincial de la Inspectoría salesiana de María Auxiliadora, Ángel Asurmendi Martínez.

Las negativas a la renovación

Con la pandemia, muchas de las actividades pastorales se interrumpieron por motivos sanitarios. Es el caso de la adoración nocturna, que contaba con 30 grupos de adoradores. Durante muchos años la ha gestionado la Asociación Adoración Nocturna del Tibidabo (ANT), una entidad constituida con los estatutos del arzobispado de Barcelona de 1967 y vinculada a la Adoración Nocturna Española (ANE), con la que la congregación salesiana no tiene ninguna vinculación.

Esta asociación se ha mostrado contraria a hacer un cambio de orientación del servicio. En paralelo, y en pocos días, la comunidad salesiana ha recibido el apoyo de algunos turnos de adoradores, abiertos a esta nueva mirada de conjunto sobre toda la acción eclesial del Templo. “Nos han dicho ‘estamos con el Tibidabo en la renovación del Templo’”, explica el padre Riu.

De fondo está la dificultad de hacer compatible el modelo prefijado de una institución que no ve la necesidad de cambiar nada, con la renovación eclesial que promueve el papa Francisco. Y aquí los salesianos son diáfanos: “La fidelidad al Papa en el carisma salesiano es esencial”, apunta el padre Riu. Con la adhesión a la Xarxa d'Oració (Red de Oración), consideran que “este itinerario espiritual integra dos dimensiones inseparables de la vida cristiana”. Es decir: la oración y la acción misionera.

El origen de la adoración

La Compañía de Jesús ya creó el apostolado de la oración en el siglo XIX. Vieron que, a los seminaristas en formación, les convenía utilizar la oración orientada al ámbito misionero. “La devoción al Sagrado Corazón debe servir para despertar la vocación misionera, la evangelización”, recuerda el padre Riu. La iniciativa se ha extendido en todo el mundo. Y también está presente en el Templo de Tibidabo.

Después del Sínodo sobre la nueva evangelización de 2012, los mismos jesuitas comprendieron que era necesario un cambio de orientación. Y la iglesia determinó la “recreación” del apostolado de la oración. Una reconversión que el papa Francisco, al asumir el pontificado, adoptó como propia. Así nació la Xarxa Mundial d’Oració del Papa (Red Mundial de Oración del Papa).

“A nosotros nos ha parecido que las ideas utilizadas para la Xarxa nos podían servir para la reconversión en el Templo de Tibidabo”, apunta el salesiano Francesc Riu. Se trata de una iglesia sin mucho relieve de parroquia. El Sagrado Corazón de Jesús no cuenta con una feligresía estable: “Es un lugar turístico, viene gente de toda Barcelona, ​​Cataluña, España y de todo el mundo”. Y aquí, reconoce, “hay movimiento en el culto, pero la dimensión parroquial es mínima”.

Garantizar la eficacia y la calidad de la renovación

“Nuestro compromiso de llevar a cabo esta profunda ‘renovación’ de la acción pastoral del Templo del Sagrado Corazón de Jesús conlleva que todos los que participamos asumimos la responsabilidad de garantizar la eficacia y la calidad”, explican desde la comunidad. La propuesta se ha elaborado a partir de los documentos de la Xarxa Mundial y de los criterios pastorales que caracterizan las obras salesianas.

La comunidad ha reflexionado sobre la acción pastoral que se realiza en el Templo de Tibidabo en torno a siete grandes cuestiones: la acogida cordial, la celebración de la Eucaristía, la oración, la adoración eucarística, los sacramentos, la dimensión misionera de la devoción al Sagrado Corazón y el carisma salesiano. Y han seleccionado unos objetivos preferentes que determinarán el futuro inmediato de su acción pastoral, en todas las vertientes.

Con este fin, invitan a todos los que se sienten ‘amigos del Templo de Tibidabo’ a manifestar su apoyo a esta iniciativa, cada uno según sus posibilidades. La organización indica que los interesados pueden comunicar su nombre y disponibilidad a la dirección rector.tibidabo@salesians.cat y que los datos personales serán debidamente protegidos, y tan sólo serán utilizados para este fin. Mediante el correo electrónico y a través de la web tibidabo.salesianos.edu informarán de forma regular sobre la acción pastoral en el templo.

El Papa pide audacia y creatividad

La exhortación apostólica del papa Francisco Evangelii Gaudium ha guiado a los salesianos del Templo de Tibidabo en este tiempo en que se les ha pedido repensar la acción pastoral. “Deseo que todas las comunidades procuren poner los medios necesarios para avanzar por el camino de una conversión pastoral y misionera que no puede dejar las cosas como están”. “Invito a todos a ser audaces y creativos en la tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades. Una postulación de las finalidades sin una adecuada investigación comunitaria de los medios para alcanzarlas está condenada a convertirse en una mera fantasía”, apuntaba Francisco en este documento (EG, 25 y 33).