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Domingo 1º de Adviento. Ciclo A
Barcelona, ​​1 de diciembre de 2013

No es posible saber con seguridad si Jesús pronunció las palabras que nos recuerda este fragmento evangélico que acabamos de leer.
Y menos todavía podemos saber si Jesús dijo estas cosas tal como aquí han quedado escritas.
Pero lo que de ninguna manera podemos admitir es que Jesús hablara en tono de amenaza.
Por lo que nos cuentan los evangelios, Jesús no pasó por la vida amenazando a las personas.
No era esa su mentalidad ni era ese su estilo.

Este texto de hoy se redactó de manera que da pie para entender la venida de Jesús como un diluvio devastador. O –lo que es aún más repugnante–como un ladrón que llega a una casa de noche y traidoramente para robar.
A Jesús no se le puede comparar ni con una catástrofe ni con un gamberro ratero.
Sugerir esto es casi una blasfemia.

Según el mismo evangelio de Mateo, Jesús pidió a sus discípulos que estuvieran vigilantes, que no se dejaran vencer por el sueño.
Esto mismo es lo que les dijo la noche trágica de la pasión cuando oraba en el huerto de Getsemaní: "Manteneros despiertos conmigo."

Estar vigilantes con Jesús no es vivir asustados o temerosos ante una probable desgracia.
Estar vigilantes con Jesús no es atemorizarse por si viene el ladrón.
Quien ve a Jesús de esta manera cree en un ser peligroso y amenazante que puede arruinar a cualquiera para siempre.
Jesús viene a traernos NO un mensaje de terror, SINO una buena noticia de paz y de esperanza.
Este es el sentido pleno del Adviento.

¿Qué quiere decir vivir vigilantes con Jesús?
Mantenerse en la misma disposición de ánimo que él.
Vivir con tal honradez en el lugar y el trabajo en los que estamos:
– haciendo lo que hay que hacer,
– diciendo lo que hay que decir, aunque esto represente para mí una seria amenaza o un peligro que puede llegar a ser mortal.

Jesús no pretende darnos miedo o asustarnos.
Jesús nos propone un proyecto de responsabilidad ante la tarea que cada uno debe llevar adelante.

¿Somos, nosotros, responsables?
¿Respondemos o bien ponemos excusas?