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(Máxim Muñoz. Presidente de la Unió de Religiosos de Catalunya y Provincial de los Claretianos) Los religiosos y religiosas acogemos la elección del Papa Francisco con gozo y esperanza. Es religioso jesuita y ha escogido el nombre del gran santo de Asís, del que arrancan y en quien se inspiran un buen grupo de familias religiosas.

En su Provincia religiosa de Argentina el nuevo obispo de Roma fue Maestro de Novicios y Provincial, dos servicios que lo sitúan en el tuétano de nuestro estilo de vida y sus dinamismos. Una de sus primeras publicaciones fue "Meditaciones para religiosos". Por lo tanto podemos esperar de él un buen guía de la vida religiosa.

Por otra parte, en su trayectoria y primera aparición como Papa, debemos valorar algunos signos que apuntan hacia un estilo de Iglesia con el que los religiosos estamos especialmente comprometidos: la sencillez y austeridad, alejada de los títulos y gestos grandilocuentes , la proximidad a la gente, la profundidad espiritual, el compromiso con la causa de los más débiles, el diálogo interreligioso, la fraternidad y el caminar juntos como iglesia, en la diversidad de carismas y ministerios, el referirse a sí mismo como obispo de Roma y no como Papa, que puede apuntar hacia un ejercicio del gobierno más colegial.

Son signos que alimentan la esperanza de que algo puede cambiar en el estilo del papado y del gobierno en la Iglesia, en su vida interna y en su misión. Que se avance en esta línea es responsabilidad del conjunto de la Iglesia y no sólo del obispo de Roma, aunque él tiene una responsabilidad importante. Esperamos que, con la inspiración y fuerza del Espíritu, sea posible esta deseada renovación.