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La pobreza sigue penalizando a la infancia de forma alarmante. Se nos dice por activa y por pasiva que la desigualdad es creciente y que la pobreza se ha cronificado, y que la brecha entre ricos y pobres es cada vez más grande; que la pobreza se hereda, pasando de padres a hijos y que un niño que nace en un hogar pobre está condenado de por vida a serlo.

Ni las políticas sociales, ni el apoyo de la sociedad garantizan hoy que los niños tengan las mismas oportunidades, al contrario, uno tiene la triste impresión que se les pone zancadillas a los que peor están y eso no sólo hipoteca el presente de los niños e impide su crecimiento, sino también el futuro de nuestra sociedad.

Las familias con niños, a pesar de los esfuerzos titánicos sufren al constatar cómo el mundo evoluciona y a ellos se les deja atrás. Hay una gran Inacción política en materia de inversión social en políticas familiares, mientras la mayoría silenciosa de ciudadanos observa impotente, indiferente y otros de forma apática cómo las consecuencias de un modelo socioeconómico continúa expulsando a los más débiles.

Son muchas las personas y entidades que trabajan en proyectos transformadores y que intentan influenciar en la toma de decisiones de unas políticas a favor de la familia y la infancia que son escasas y que no acaban de llegar. Pero lo cierto es que mientras eso ocurre, constatamos y las familias sufren, porque el hambre no puede esperar, la pobreza hace sufrir y las privaciones esenciales, de los más básico, generan una sangría de sufrimiento y dolor, que quien goza del bienestar, no se puede imaginar.

La Obra Social la Caixa y los Bancos de alimentos de toda España, han lanzado una campaña, que me atrevería a decir que es “de emergencia”. Un SOS a la sociedad para sumar y para que algo tan sencillo y esencial en la alimentación de un niño, como es la leche, llegue a todos los hogares hoy penalizados por la pobreza, la falta de trabajo y de oportunidades...la pobreza y ¡la miseria!

Se nos pide colaborar apadrinado la leche de casa día para un niño o para una familia. Es un gesto que es significativo y puede ser esencial, si entre todos somos capaces de sumar y compartir.

Pido hoy, después de constatar cómo esta campaña, nos ayuda a los que estamos en los espacios de distribución de alimentos, a los receptores de los Bancos de alimentos, que en estas vacaciones, compartamos lo que buenamente podamos. Es muy sencillo en www.granrecogidadeleche.es o en cualquier oficina de la Caixa, se puede hacer un donativo… Todo suma. Y si todos compartimos, esta campaña puede llegar a ser ¡la leche! Porque habrán ayudado a que muchos padres tengan que dejar de poner agua a la leche, porque ésta no les llega para alimentar a sus hijos que legítimamente y como todos los humanos, ¡tienen hambre! Y necesitan comer y alimentarse.

En nombre de ellos, de los niños, y de sus papás, gracias por compartir.

 

Sor Lucía Caram