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Ya hace algunas semanas tuve la osadía de exponer unas reflexiones sobre una cuestión que entonces suscitó recelos. Unos comentarios enseguida me advirtieron de que estaba pisando terreno resbaladizo. Por una razón muy simple: algunas afirmaciones daban la impresión de que yo me decantaba por un determinado modelo de reforma educativa que, en aquel momento, era objeto de debate. Creo que ahora puedo volver sobre el mismo tema sin miedo a resbalar.

La cuestión de fondo es esta: cuando, en nuestra sociedad, todo ha cambiado tanto y tan rápidamente, ¿alguien puede creer que nuestras escuelas podrán continuar realizando su labor con cuatro retoques de pintura y algún adorno pedagógico que les dé la imagen de escuelas renovadas? ¿Alguien puede creer que no necesitamos repensar el modelo de educación habitual en gran parte de nuestras escuelas?

A menudo el papa Francisco recurre a dos ideas que ha dejado escritas en la Evangelii Gaudium. Él se refiere a la Iglesia y a la acción pastoral, pero podemos aplicarlas igualmente al mundo de la educación escolar. La primera es esta: «no podemos dejar las cosas como están», es decir, hoy el cambio es necesario. La segunda idea es muy semejante: «debemos abandonar el cómodo criterio del 'siempre se ha hecho así'».

Hace poco más de un año, la Comisión Europea invitó a los gobiernos de todos los países miembros de la Unión a repensar la educación que los jóvenes recibían en las escuelas, simplemente porque no es la educación que ahora necesitan para participar activamente en la nueva sociedad que se ha ido configurando a lo largo de las últimas décadas. Es una manera de decir que debemos diseñar un nuevo modelo de educación para los nuevos jóvenes de la nueva sociedad.

¡Cuidado! No debemos hacerlo porque ahora lo digan la Comisión Europea y la OCDE (Pruebas PISA). Estas instituciones solo señalan lo que, al parecer, nosotros solos no hemos sido capaces de descubrir o bien no hemos tenido el coraje de afrontar. 'Por los frutos les conoceréis'.

He tenido la oportunidad de colaborar en la redacción de un libro que trata de esta cuestión. Ha sido redactado pensando en la situación en que se encuentran muchos maestros y profesores de nuestras escuelas. El título es sugerente: CIUTADANOS COMPETENTES. Será presentado el próximo martes día 11, a las 7 de la tarde, en la sede del Colegio de Doctores y Licenciados (Rambla de Catalunya 8). Os puede interesar.