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La teresiana Victoria Molins responde con este texto a las críticas que ha recibido por la entrevista que publicó La Vanguardia y para aclarar las interpretaciones que la tachan de "abortista".

Carta abierta de Victoria Molins a un "escandalizado"

Estimado X.:

He agradecido mucho sus argumentos en contra del aborto. Veo que me los ha dirigido como enseñanza, pensando que yo soy "abortista" o que defiendo el aborto. No sé si ha interpretado bien lo que dije en La Contra de La Vanguardia y me gustaría que lo volviera a leer.

Hablo de una chica embarazada "en un descuido". Yo le había pedido a la chica si lo quería tener y, al decirme que sí, la ayudé en todo. El periodista me pregunta qué hubiera hecho si ella decidía abortar, y yo contesto: "El ayudaría igualmente". La respuesta no quería decir que la ayudara a abortar y sé que en la entrevista lo dejé claro. Otra cosa es la expresión de una frase que por su ambigüedad se puede interpretar como usted lo ha hecho.

¿Qué quería decir con eso de "la ayudaría igualmente"?: Que no la dejaría con su angustia, con su sufrimiento -que seguro le supondría el hecho de abortar- con todo el dolor que supone o en todo lo que fuera necesario. Yo respeto siempre la voluntad y la libertad de las personas. Quizas la hubiera ayudado como he hecho en otros casos, diciéndole que si quería tenerlo y le preocupaba el futuro, yo ya me encargaría de ayudarle más adelante, o incluso considerándolo como ahijado, tal como lo he hecho otras veces etc. Pero siempre respeto las decisiones de las personas y no las juzgo. Es mi manera de actuar...

Otra cosa es que yo separe la moral y el derecho a la vida de las leyes que salen de partidos políticos que no evitarán los abortos sino que propiciarán que se vuelvan a hacer de manera ilegal y por tanto con mucho más peligro y mucha más angustia...

Amo la vida, pero en todas sus fases: en la gestación, en la infancia con problemas, en la juventud angustiada, en la madurez desesperada por las desigualdades sociales o la violencia y las injusticias, en la vejez sufriendo la soledad y la pobreza o el abandono... Amo la vida porque es y la considero un regalo y estaré siempre al lado del que sufre, sin juzgar-lo, sin obligarle a nada, respetando su conciencia y su libertad, amándolo como Jesús le ama.

Cordialmente y agradecido por haberme dado ocasión de poder contrastar opiniones y de sentirnos unidos en unamisma fe y confianza en Cristo.


Victoria Molins,
teresiana