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(Jordi Llisterri -CR) Deben ser los aires del papa Francisco, pero curiosamente en un acto dedicado a la relación entre fe y política apenas se habló de la Iglesia, sino de la experiencia del compromiso de dos cristianos en la vida política. El presidente de ERC, Oriol Junqueras, y el ex ministro socialista Joan Majó, protagonizaron este jueves un diálogo sobre como vivir la fe en la vida política organitzado por la Fundació Joan Maragall en el auditorio de la Facultad de Comunicación Blanquerna.

Aunque nunca ha ocultado sus convicciones i practica religiosa, fue uno de los primeros actos donde el líder independentista relató públicamente su trajectoria personal vinculada a la fe: "Yo no soy un cristiano que hace política. Soy un político que además, y no es poco, es cristiano ", resumió al explicar que su acercamiento al cristianismo había sido tardío y progresivo. Un proceso en el que "no me molesta tener dudas de fe porque la duda es muy creativa".

La vivencia de Junqueras es que "primero hago política y después me reconozco como cristiano" y que "mi actividad política no la hago como cristiano, sino como persona comprometida con unos valores universales". Pero esta convicción también comporta que "si un día me encuentro que mi conciencia cristiana entra en contradicción con la política, lo primero es mi conciencia ".

Una vivencia de la fe en la que llegó a través de una "construcción intelectual de unos valores que me llevan a reconocerme como cristiano" y, sobre todo, a través del testimonio de bondad de su familia y de su entorno: "Lo que me enseñó mi madre era a hacer la vida mejor a los demás, intentar ayudar a quienes lo necesitan, y hacer un mundo mejor". El paso a la política "y todo lo que hago, lo hago por el convencimiento previo que tengo que intentar hacer un mundo mejor".

Empezando por la caridad

Esta trayectoria le llevó a explicar que "yo no creo lo que creo porque soy cristiano, sino que soy cristiano porque creo lo que creo". Es decir, que su fe partió del convencimiento de que compartía con la franciscana Teresa Losada, amiga de Sant Vicenç dels Horts. Junqueras recordó como Losada repetía "todos somos nosotros ", y que se debe siempre ayudar a los demás, desde el vecino más cercano a lo más universal. Y reconoció las limitaciones de este deseo, porque "sé que no puedo cambiar el mundo entero" y que "es más fàcil conseguir la independencia que cambiar el alma humana". O también en "el error de pensar que los que mandamos somos los políticos".

Joan Majó, en su testimonio coincidió en que "no entré en política porque era cristiano, pero entré desde un exigencia cristiana para construir un mundo mejor". En estes entido, remarcó el mensaje de Jesús "a favor de los pobres y no de los poderosos" y que él "pondría al revés el orden de las tres virtudes teologales, empezando por la caridad".

El exministro remarcó que "el mensaje Cristo supuso una ruptura histórica, situando nuevos valores que luego se han asumido civilmente". Para Majó, el compromiso per la equidad lo llevó a una actividad política desde la izquierda y que no podía aceptar que "un cristiano diga que es de derechas porque es cristiano". Joan Majó sustituía en la mesa el alcalde Àngel Ros, que anuló su presencia por otro compromiso en Lleida.

99 ovejas

A partir de las preguntas del público, los dos ponentes se mostraron poco preocupados por la capacidad de los cristianos para intervenir en la vida pública. Para Joan Majó, "lo que hay es la sensación de que existe una iglesia que quiere tener un poder que no le corresponde". Y Oriol Junqueras, puso como ejemplo que a menudo en actos públicos ha pedido que haya más vocaciones religiosas porque lo considera positivo para la sociedad y que nunca nadie le ha reprochado este discurso, "aunque no sé si tengo mucho éxito". Sin embargo, aseguró que "si de todos los pueblos de Cataluña saliera la misma proporción de sacerdotes que de Sant Vicenç dels Horts, no tendríamos los mismos problemas"

El acto organizado por la Fundación Joan Maragall estuvo moderado por el ex presidente del Parlamento Joan Rigol. El político democristiano enmarcó el diálogo en el convencimiento de que "los cristianos nos ponemos en política como ciudadanos, no como cristianos, porque si fuera así deberíamos hacer un lobby". También alertó de los riesgos de una política basada en los intereses inmediatos citando la parábola de la oveja perdida: "Si se hubiera realizado una encuesta entre las 99 ovejas, saldría que el 99% de ovejas no quería que el Buen Pastor las dejara para ir a buscar la oveja perdida ".

Al acto asistieron, entre otros, el arzobispo de Urgell y secretario de la Conferencia Episcopal Tarraconense, Joan-Enric Vives, el presidente de la Unión de Religiosos de Cataluña, Màxim Muñoz; el director general de Asuntos Religiosos de la Generalitat, Enric Vendrell, y el comisionado de Asuntos Religiosos del Ayuntamiento de Barcelona, ​​Ignasi Garcia Clavel.