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El director de Cáritas denuncia que esta crisis pone en peligro la cobertura de las necesidades personales y familiares básicas

(Caritas Diocesana de Barcelona) “Hemos dado un paso atrás en el Estado del Bienestar”. Así ha comenzado el director de Cáritas Diocesana de Barcelona, Jordi Roglá, la rueda de prensa que hoy se ha organizado para presentar a los medios de comunicación el balance de la acción social de este 2011. Con esta afirmación, Roglá ha querido visibilitzar la fractura social consecuencia de la crisis económica y que se traduce en un aumento, cronificación e intensificación de la pobreza y de la exclusión. Esta situación se refleja en los datos presentados hoy y que hablan de 190.000 personas atendidas entre las Cáritas parroquiales y Cáritas diocesana para cubrir las necesidades básicas (la mayoría, alimentarias). En este sentido, el director de Cáritas afirma: “Muchas de estas acciones entrarían dentro de lo que se conoce como beneficiencia y ésta crea dependencia. Un retroceso a épocas pasadas, hecho del que tendríamos que avergonzarnos”. Y añade: “Entre todos y todas, debemos buscar el consenso social sobre la ocupación con fórmulas como las que, por ejemplo, funcionan en los países del centro de Europa. El gran error es que no somos capaces de funcionar a la una; hay que aprovechar las sinergias para encontrar la solución al problema y no duplicar las actividades”.

El director de Cáritas también ha querido transmitir a los medios el mensaje de que “muchas personas que hacen donativos ahora nos dicen que ya no pueden seguir ayudándonos porque tienen que apoyar económicamente a personas de su entorno”.

Este 2011, Cáritas ha atendido 55.500 personas, de las cuales un 68% se encuentran en situación de desempleo y más de la mitad ya no disponen de ningún ingreso. En relación a esta información, la responsable de Gestión Social y Programas, Mercè Darnell, ha afirmado que cada vez más Cáritas asume la cobertura de las necesidades familiares básicas.

Cáritas ha aumentado un 30% el importe (3.263.000 euros) destinado a las familias para satisfacer necesidades básicas como vivienda o alimentación, tanto en dinero entregado en metálico como en alimentos en especie. Éstos últimos antes complementaban las economías familiares más precarias mientras que ahora, en muchos casos, representan la única fuente de entrada de alimentos de la que disponen las familias.

Este dibujo de la vulnerabilidad social lo ha terminado de elaborar Conxa Marquès, responsable de Acción Social de Cáritas en la diócesis de Sant Feliu de Llobregat explicando que “el 28% de las personas atendidas se han dirigido a Cáritas por primera vez”.

Por su parte, Pilar Taché, responsable de Acción Social en la diócesis de Terrassa, ha recordado que esta situación de vulnerabilidad y precariedad puede tener consecuencias en la salud mental y física de las personas que la sufren.

El delegado episcopal de Cáritas, Mn. Salvador Bacardit, ha alentado a los medios “a seguir ayudando a Cáritas a ayudar” y ha recordado la recolecta que se está organizando para el próximo 18 de diciembre.

Personas atendidas por Cáritas:

Este 2011 (desde el mes de enero hasta el 30 de noviembre), Cáritas ha atendido a un total de 55.500 personas (en 2010 fueron 55.000).

El 72% de estas personas ya habían recibido ayuda previamente (hace 3 o 4 años). Cabe destacar que parte de este grupo de personas ya había conseguido salir de la situación de pobreza en la que vivían pero a consecuencia de la situación económica han tenido que recorrer otra vez a Cáritas. Otras personas, sin embargo,  no han dejado nunca de estar en una situación de pobreza. La mitad de las personas atendidas por Cáritas en 2011 tienen hijos e hijas a su cargo.

Estos datos suponen un aumento del 5% de las personas que fueron atendidas en 2010 por Cáritas. Desde la organización se valora que es difícil poder atender a más personas debido a que, cada vez más, las que recurren a para solicitar ayuda la terminan requiriendo por más tiempo y con una mayor intensidad.

Edad de las personas atendidas

  • 43% adultas (de los 30 a los 64 años).
  • 36% menores (0-17 años).
  • 18% jóvenes (18-29 años).
  • 3% mayores (mayores de 64 años).

El dato más preocupante es el constante incremento de menores de edad porque significa un crecimiento del riesgo de exclusión en la infancia.

El impacto en este colectivo puede tener graves consecuencias en el desarrollo de los menores de forma que seguramente marcará su situación en la edad adulta.

Lugar de nacimiento

  • 39% España.
  • 25% Magreb
  • 23% América central y del Sur
  • 7% África Subsahariana

Se constata un aumento del número de personas de nacionalidad española que han sido atendidas por Cáritas. Éstas representan el 45% de las personas atendidas por primera vez. Como ejemplo, en Sant Feliu, el colectivo de personas de nacionalidad española representa este porcentaje.

En la diócesis de Terrassa, la mayoría de personas atendidas son de origen africano.

Situación laboral

Entre las personas atendidas en edad laboral:

• El 68% está en situación de desempleo.
• El 12% trabaja (pero la mayoría con contratos precarios).
• El 5% tiene un trabajo no regularizado (economía sumergida)

En Barcelona y en Terrassa es donde se ha detectado un mayor número de personas atendidas que se encuentran en situación de desempleo (69% y 67% respectivamente).

El porcentaje más alto de personas atendidas con una situación laboral regularizada se encuentra en Sant Feliu (un 15% trabajan con un contrato). Un 3% están en la economía sumergida.

Ayudas económicas para atender necesidades básicas

Se estima que en 2011, Cáritas habrá entregado a las familias cerca de 2.500.000 € en concepto de ayudas económicas directamente en metálico. La mayoría de este dinero, un 61%, se destina en concepto de ayudas a la vivienda. El 18% se destina a alimentos.

Además, este año Cáritas ha repartido alimentos en especie por valor de 246.000 €. Por otro lado, se han destinado a las parroquias 517.000 € en concepto de ayudas para comprar alimentos y entregarlos a las 149.000 personas que éstas han atendido directamente.

Las personas que reciben alimentos cada vez están más desesperadas puesto que a pesar de recibir esta ayuda, no pueden garantizar todas las comidas de la familia.

Ayudas a la vivienda: Servicio de Mediación de la Vivienda

Cáritas ha pasado de 96 viviendas unifamiliares o compartidas en 2007 a un total de 168 viviendas en 2011. Esto supone pasar de un total de 403 plazas en 2007 a 641 plazas en 2011. Esta información se traduce en un total de 278.122 noches de atención.

El 1 de septiembre empezó a funcionar el Servicio de Mediación en Vivienda, a través del cual se han atendido 303 hogares (1.060 personas). Este servicio se pone en marcha porque se detecta una tendencia a la alza de personas que no pueden hacer frente al pago de hipotecas (en un 49% de los casos atendidos) y alquileres (51% de las personas).

En tres meses, ya se han resuelto satisfactoriamente el 22% de las situaciones.
En el 68% de las situaciones resueltas, se ha podido mantener la familia en su vivienda (pagando la deuda o renegociando las condiciones de la hipoteca o el alquiler). En el resto de casos se ha buscado una nueva vivienda.

La mediación ha hecho que la mitad de las situaciones se hayan podido resolver sin necesidad de ayuda económica por parte de Càritas.

El 65% de las personas que pasan por el servicio son familias con hijos y el 54% son de nacionalidad española.

Situación de la vivienda de las personas atendidas por Cáritas

• 41% alquiler (con o sin contrato).
• 29% vive en una habitación
• 14% piso de propiedad (pagado o hipotecado).
• 6% sin vivienda
• 7% acogida.
• 3% vive en una entidad social

El 8% de las personas atendidas por primera vez no tienen vivienda, porcentaje que sigue una tendencia a la alza.

El realquiler de habitaciones se da en un mayor número de casos en la diócesis de Barcelona. En las de Sant Feliu y Terrassa el régimen mayoritario es el del alquiler.

Conclusiones generales fruto de la situación actual

  • Las familias viven sólo en el presente y con mucha inseguridad e inestabilidad. No disponen de los ingresos suficientes para alimentar adecuadamente a sus miembros.
  • Se detecta una alimentación insuficiente o inadecuada en los niños, adolescentes y adultos.
  • El malestar de las familias significa también sufrimiento de los niños, y aumento de los conflictos.
  • La salud física y mental de las personas sigue deteriorándose. Son frecuentes los episodios de angustia y somatizaciones, consecuencia de la precarización (laboral, de la vivienda y de la economía familiar).
  • Cáritas constata la desesperación de las personas y familias atendidas. La organización no cree en la posibilidad de que existan perspectivas de mejora, por mucho que se intenten acciones no se halla la salida. Los sentimientos predominantes son la rabia, la impotencia y también la vergüenza por tener que pedir ayuda.
  • Muchas personas atendidas están acabando las prestaciones sociales como por ejemplo, las de paro. Es difícil que estas personas hagan una búsqueda activa de trabajo si no pueden cubrirse las necesidades básicas. Es necesario y urgente un Pacto por la ocupación.
  • Hay que destacar el esfuerzo de acogida y de ayuda que están haciendo las familias, los amigos y vecinos de las personas que Cáritas atiende, pero cada vez hay más familias donde nadie trabaja y dónde no hay ingresos ni ahorros.
  • Se debe garantizar que todo el mundo tenga lo que es justo, esencial y necesario para vivir.

A pesar del esfuerzo de los servicios sociales públicos, Cáritas detecta que las posibilidades de atención están llegando al límite. Nos preocupan los recortes aplicados en los recursos públicos, sobre todo en prestaciones como las becas de comedor escolar. Aumentan las personas que los servicios públicos derivan a Càritas. Éstas constituyen ya el 29% (porcentaje que sube al 32% entre las que este 2011 se han dirigido a Cáritas  por primera vez).