Voleu rebre les notícies?

Subscriviu-vos al butlletí gratuït

(CR) "Una novedad vaticana para neutralizar el horizonte gris de la indiferencia". Así definió el Atrio de los Gentiles la periodista y profesora Miriam Diez en un encuentro ayer jueves en Figueres que se centró en el origen de este proyecto que surgió a raíz de una sugerencia de Benedicto XVI en diciembre de 2009 para propiciar "espacios de diálogo entre creyentes y no creyentes ".

"Diálogo fe-cultura, Origen del Atrio de los Gentiles" tuvo lugar el Institut Ramon Muntaner de Figueres y estaba organizado por el Atrio de Diálogo y las parroquias del Arciprestazgo del Alt Empordà Interior.

La directora del Observatorio Blanquerna de Comunicación, Religión y Cultura presentó el Atrio de los Gentiles como una "ocasión única para mostrar al mundo la acción de la Iglesia en el campo de la cultura y su osadía de hablar al mundo no creyente mirando a los ojos ", y destacó dos aspectos positivos: "Ser un fruto, aunque tardío, del Concilio Vaticano II" y erigirse como un "espacio neutro que no busca llegar a conclusiones sino partir de la propia visión y compartirla".

Hasta ahora se han organizado ya 14 Atrios de los Gentiles, uno de los cuales tuvo lugar en Barcelona en mayo de este año y trató el tema de la trascendencia y el arte.

Miriam Díez, que enseña periodismo en la Pontificia Universidad Gregoriana , destacó la paradoja de que "a veces resulta más fácil hablar con un ateo que no gestionar el diálogo interno en el marco eclesial".

También dijo que en las sesiones del Atrio de los Gentiles que ha podido seguir en directo ha constatado que en algúnas ocasiones hay "no creyentes que se preguntan con más fuerza algunos aspectos trascendentales que algunos católicos más superficiales" y también anotó que "hay católicos que se implican más con temas humanos y sociales que muchos ateos sarcásticos e indiferentes".

En cuanto a los posibles riesgos de una iniciativa de este tipo, Díez Bosch señaló tres: "no ser suficiente ágil para integrar la "interacción" y dejar el atrio como un diálogo entre expertos", "no llegar a conseguir la internacionalización y el necesario desplazamiento fuera de Europa" y "acabar siendo una extensión de lo políticamente correcto sin entrar en cuestiones radicales".

Para que esto no suceda, la periodista especializada en religión explicó que el Atrio debe conseguir llegar a más gente y no ser sólo un espacio físico donde creyentes y agnósticos o ateos (o "humanistas seculares", tal y como algunos prefieren ser llamados) se encuentran sino que se ha de "digitalizar".

Este "Atrio virtual" ya ha empezado (Cortile Digitale, en italiano) y propropicia que cualquier persona pueda seguir en directo los debates, pueda intervenir, sugerir preguntas o dudas. También está activo en las redes sociales.

Díez, que también trabaja en H2onews.org y en Aleteia.org en Roma, explicó que en momentos donde la opinión pública se fija en aspectos polémicos de la Iglesia, "el Atrio surge como una idea potente, seria y bien articulada" en el que "los creyentes deben esforzarse por esgrimir sus argumentaciones para hacer patente la belleza de la fe".