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(Jordi Llisterri - CR) Desde el inicio de la crisis las aportaciones de los fieles que sostienen los ingresos de los obispados catalanes han caído un 25%. De los casi 51 millones de euros de 2007, se ha pasado a 38 millones de euros en 2012. Este descenso es aún más pronunciado en el último año, ya que hasta el 2011 siempre se habían mantenido estos ingresos por encima de los 45 millones.

Es uno de los datos que se puede extraer a partir del balance económico de 2012 que como cada mes de noviembre presentan los obispados. Una publicación que coincide con colecta anual extraordinaria del "Dia de la Iglesia Diocesana" dedicada al sostenimiento económico de las instituciones diocesanas. "La Iglesia con todos, al servicio de todos", es el lema de este año.

Aunque la gestión económica de cada obispado es independiente, la Conferencia Episcopal Tarraconense presenta una suma de los ingresos y los gastos totales de los diez obispados catalanes. Desde 2007 el resultado final es deficitario, aunque en este periodo se han reducido casi a la mitad las inversiones extraordinarias como la construcción o la rehabilitación de templos, que en toda Cataluña ha pasado de 14 millones de euros a 6,5. Aquí es donde han recortado principalmente las diócesis ya que el resto de gastos (actividad pastoral, asistencial y el sueldo de los curas) están prácticamente congelados.

Como se puede ver en el gráfico de ingresos, los 18 millones de euros que se han dejado de recaudar a través de las colectas, suscripciones y donativos, sólo se han cubierto parcialmente con el aumento de la asignación tributaria. Los ingresos procedentes de la famosa crucecita de la declaración de renta son los únicos que han aumentado visiblemente tras la reforma que se hizo el 2009. Han pasado de 13 millones a 22,5. Estos ingresos, que en 2008 eran el 15% de los ingresos, ahora ya son el 27%. En cambio, las aportaciones de los fieles han pasado a representar el 45% de los ingresos, mientras en 2007 eran el 57%.

La suma total de Cataluña permite mostrar unas líneas generales pero después cada obispado tiene una dinámica diferente. Por ejemplo, en el caso de Barcelona los ingresos directos de los fieles se han mantenido pero en buena parte ha sido por legados y donativos puntales y extraordinarios, mientras que los ingresos regulares o las aportaciones procedentes de las parroquias también caen. Pero como explicó en la presentación de los datos del Arzobispado de Barcelona el delegado de Economía, Antoni Matabosch, "la gente no tiene dinero infinitamente" y des del obispado tienen que "aumentar las ayudas a las parroquias que no pueden o que están destinado recursos a dar de comer".

Coincidiendo con el Dia de la Iglesia Diocesana, este fin de semana la mayoría de diócesis presentan sus cuentas anuales en la Hoja diocesana.