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(Laura Mor CR) Arquitecto, teólogo, músico, pastoralista y un gran interpelador. Con solo 45 años el jesuita Marc Vilarassau ha muerto este martes después de que hace tres años le fuera diagnosticado un cáncer de pulmón. Ingresaba la semana pasada en la Vall d'Hebron, donde le han podido acompañar hasta el último momento amigos y familiares, y de forma especial su madre. El joven jesuita será enterrado este jueves en el Centro Borja de Sant Cugat del Vallès.

La vocación vivida en la Compañía de Jesús

Nacido en Barcelona en 1968 y educado en una familia de cinco hermanos, Vilarassau compartió el noviciado, entonces en Zaragoza, con los jesuiïtes Alexis Bueno y Jaume Flaquer. Tenía en ese momento poco más de veinte años. Estudió arquitectura y se formó en teología en Barcelona y París. Celebraba sus últimos votos en la compañía hace cuatro años.

Los compañeros jesuitas de su generación echarán de menos su liderazgo, y también su vertiente más intelectual y creativa, que desplegó de forma particular a raíz de la enfermedad. Son claros ejemplos la publicación de las homilías semanales que hacía en la parroquia de San Ignacio de Lleida; sus escritos en la sección "Guspires d'espiritualitat", en Cataluña Cristiana y las columnas de opinión en La Mañana Digital.

Llamado a comunicar Jesús

Vilarassau destacó siempre por su habilidad comunicadora y persuasiva. Y lo hizo en el ámbito pastoral, liderando grupos de jóvenes, donde se le recuerda especialmente en el grupo de la comunidad de Sant Pere Claver del Clot y los últimos años antes de volver a Barcelona ​​en el colegio Claver en Raimat y con los jóvenes de la parroquia de San Ignacio de Lleida.

Fue un gran interpelador como usuario de las redes sociales. Hasta que la enfermedad se lo permitió, se mostraba activo en Twitter y colgaba a menudo vídeos en Youtube. Y también se valía de la música para expresar su fe y hacer pastoral: formaba parte del grupo Arass y durante muchas ediciones, fue la voz del himno de las Pascuas jóvenes de Raïmat organizadas por la Compañía de Jesús.

En su última homilía, publicada alrededor de noviembre del año pasado, hablaba del sentido de la vida y afirmaba con contundencia "me cuesta muchísimo justificar la esperanza en un mundo sin Dios". Una esperanza que Vilarassau traducía en calidez y serenidad, tal como recogió el año pasado el periodista Joan Salicrú en una entrevista.

A continuación, podéis ver su testimonio personal de cómo vivió la enfermedad.