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(Jordi Llisterri-CR) Seis millones de euros menos en colectas y un aumento de los costes de las actividades asistenciales del 44%. Son algunos de los datos que indican cómo afecta la crisis a los obispados catalanes.

Este fin de semana se ha hecho en las parroquias de Cataluña la "colecta de Germanor", de apoyo a la economía de los obispados catalanes. Coincidiendo con esta jornada se han presentado los datos económicos del 2010. Además de los datos sumados de todos los obispados, algunas diócesis como Tarragona, Girona, Solsona y Vic, han presentado sus resultados a los medios de comunicación, y la mayoría coinciden en que el 2010 ha sido más difícil de cerrar que años anteriores.

Los datos de las diócesis no reflejan todo el movimiento económico de la Iglesia en Cataluña, ya que las entidades que dependen de las órdenes religiosas -especialmente escuelas, servicios asistenciales y de formación- o instituciones como Cáritas, tienen una economía separada. Pero una comparación de los últimos datos de las diócesis con los del 2007, justo al inicio de la crisis, permite ver cómo han afectado estos cuatro años a los ingresos de los obispados y las parroquias. Cada año mueven unos 90 millones de euros que sostienen el funcionamiento de unas 2.000 parroquias y los servicios comunes de cada obispado.

El ejemplo más claro está en los ingresos. Las aportaciones directas de los fieles representan la mitad de los ingresos con los que cuentan los obispados. En 2010 fueron de 44,8 millones de euros, pero en 2007 eran de 50,9 millones. Una diferencia de seis millones que representa una disminución del 12%.

Han bajado las colectas, los donativos y las aportaciones periódicas a través de suscripciones. Sólo aumentan las colectas finalistas: las que se destinan a una finalidad o campaña concreta, normalmente a causas solidarias. Del mismo modo, la colecta que se hace el día de Germanor también ha bajado. En 2010 fue de un millón de euros, un 20% menos que hace cuatro años.

Sin embargo, el conjunto de los obispados catalanes han mantenido sus ingresos gracias al aumento del dinero que proviene de la Asignación Tributaria. El aumento del porcentaje en la asignación que se aplicó hace dos años y el sistema de reparto entre las diócesis españolas ha favorecido a los obispados catalanes que han pasado de ingresar 13,1 millones a recibir 21. Esto ha permitido mantener un nivel de ingresos similares a los de antes de la crisis. Con todo, el dinero que proviene de los contribuyentes que marcan la crucecita de la Iglesia es sólo el 23% de los ingresos de las diócesis catalanas.

Más tarea asistencial y más dedicación de los laicos

Contra esta disminución de ingresos, una de las partidas que más crece en los gastos es la tarea asistencial y pastoral que realizan directamente los obispados. El gasto asistencial crece un 44% y pasa de 5,5 a 7,9 millones. La pastoral pasa de 8,2 millones a 10,7.

Asimismo, mientras está estancado el coste de la retribución que reciben los sacerdotes -unos 17 millones al año para unos 1.800 sacerdotes- crece la partida destinada a la retribución de laicos que trabajan para los obispados. Los 8,3 millones de euros que costó en 2010 cubrir los salarios de los laicos, son un 20% más que lo que se destinaba a este concepto hace cuatro años.

El movimiento económico de las diócesis de Cataluña tiene un resultado final negativo de 800.000 euros, que llega casi a 5 milones cuando se suman los gastos extraordinarios e inversiones, especialmente la construcción y rehabilitación de templos y edificios. Dentro del gasto extraordinario, el Arzobispado de Barcelona presenta un gasto de 1.389.726 euros por la visita de Benedicto XVI que fue cubierta casi totalmente con las aportaciones recibidas de 1.223.272 euros.

Aunque las economías de los diez obispados catalanes funcionan de manera independiente, la suma de todo el movimiento económico permite aproximarse a la situación económica de la Iglesia catalana. En esta tabla se puede ver la comparativa completa entre los datos de 2010 y los de 2007.