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(CR) "El momento optimista y humanista, después de la Segunda Guerra Mundial, fue propiciado por la figura de Juan XXIII. La oportunidad providencial fue que en ese momento se pusieron en situación de diálogo -el diálogo conciliar- la cúpula eclesial y los muchísimos asesores de los obispos ". Así enmarca el teólogo Josep Maria Rovira Belloso el significado del Concilio Vaticano II, 50 años después de su inicio. Rovira remarca que" en realidad, el Concilio Vaticano II se estaba preparando ya desde mediados del siglo XIX con los cuatro movimientos: el litúrgico (Dom Guéranger), el social (Ozanam, León XIII), el bíblico (padre Lagrange con la École Biblique de Jerusalem y el Instituto Bíblico de Roma) y el fenómeno maravilloso de la teología alrededor de 1945: Hugo y Karl Rahner, Hans Urs von Balthasar, Edward Schilleebeckx, Chenu, Congar, Danielou ... "

Este será uno de los ejes de la conferencia sobre "La significación del Concilio Vaticano II" que hará el próximo 12 de abril para abrir el ciclo de conferencias que organiza la Fundación Joan Maragall. Es el primer que se organiza en Cataluña coincidiendo con los 50 años de la inauguración del Concilio en 1962.

En el ciclo se profundizará en las cuatro constituciones conciliares con la lectura del obispo auxiliar Sebastià Taltavull, los teólogos Armand Puig y Josep Planellas, y el benedictino Ignasi Fossas. También intervendrán los teólogos Antoni Matabosch, que hablará de la libertad religiosa, y Salvador Pié, sobre la recepción conciliar. El ciclo se cerrará el 10 de mayo con una mesa redonda sobre el Vaticano II hoy con Joan Rigol, Lluís Foix, Teresa Forcades y Josep Escós.

Rovira, junto con Tena, Pié y Piquer, a finales del 80 definieron en un libro la aplicación conciliar como "la imposible restauración". Ahora, en su conferencia, Rovira Belloso explica que profundizará en la reflexión de Benedicto XVI -el asesor Joseph Ratzinger en tiempos del Concilio- que ha propiciado una abierta interpretación de reforma, no de la ruptura.

De cara a los próximos años, el teólogo Rovira Belloso marca como temas la necesidad de un reequilibrio entre laicos y sacerdotes, el ecumenismo, la actuación sinodal y colegial. En este sentido explica que "En la reforma de la Iglesia debe intervenir el factor 'oración' porque es Dios quien ha prometido concedernos lo que pedimos y es Él quien debe desatascar los temas hoy muy difíciles de mover como son la especificidad y la colegialidad de las Iglesias locales, con el experimento exitoso a medias de las conferencias episcopales, o la remodelación de las curias y del papado según la Encíclica 'Ut unum sint'". También dice que "el factor vida debe intervenir en la renovación eclesial, según el principio de que lo que debe renovarse en un nivel comunitario; empiezas desde tu interior hasta el exterior de tu mundo, a renovarlo tú: necesitamos una iniciación a la fe y a la Eucaristía". Y pone como ejemplo la multiplicación de los grupos de Lectio Divina: "¿No sería acaso una excelente iniciación?".

En su ponencia, Rovira Belloso explica que repasará "los frutos pastorales" del Concilio como la renovación litúrgica -con la entrada en la liturgia de las lenguas vernáculas y la puesta en relieve de la comunidad que participa- y el hecho que "la Iglesia en la sociedad tenemos la paz con lo mejor de la Modernidad: con las ciencias y con los derechos humanos, con la democracia y con los derechos del trabajador (libertad de asociación, de huelga ...)".

Estos son algunos de los ejes que expondrá Rovira Belloso sobre el significado del Vaticano II, un concilio "que no emitió condenas".