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(Jordi Llisterri-CR) "Lamento profundamente que un diario prestigioso como el ABC pueda dar espacio a un texto que contiene no sólo una visión muy distorsionada de la realidad de la Iglesia en Cataluña, sino también numerosas falsedades e incluso graves calumnias sobre el pensar de algunos obispos y otros eclesiásticos catalanes". Esta es la respuesta del arzobispo Joan-Enric Vives, como secretario de la Conferencia Episcopal Tarraconense, a un reportaje publicado en ABC el pasado domingo. El texto presentaba una iglesia catalana secuestrada por el independentismo y hacía un ranking entre obispos buenos y malos según su grado de nacionalismo, y acusaba al abad de Montserrat de estar "fuera de la ortodoxia romana" en temas como el aborto.

En la edición de este jueves de ABC, junto con la carta de Vives, también se publicaba una carta del abad Josep Maria Soler, en la que pedía que "la calumnia y la difamación no deberían formar parte del acebo argumental, ni mucho menos hacerlos pasar por información profesional seria". El abad tuvo que recordar que "he insistido en más de una ocasión en que estoy a favor de la vida desde su inicio hasta el final y que no estoy de acuerdo con que se considere el aborto como un derecho".
 
Las dos cartas remiten a la nota de los obispos catalanes ante las elecciones y al documento Al servicio de nuestro pueblo "para quien quiera conocer realmente lo que piensan los obispos catalanes". Vives destaca que "la Iglesia en Cataluña no busca otra cosa que Jesucristo sea anunciado, conocido y amado. Afirmar lo contrario, como hace el autor del reportaje, es completamente injusto y falso ".
 
El reportaje de ABC del domingo 28 de octubre afirmaba que en algunas parroquias "las homilías se han convertido en auténticas soflamas de carácter nacionalista", hablaba de "represalias" a quienes no comulgan con esta línea en un "contexto de presión total", y que las misas en catalán "producen una natural deserción de los fieles". El reportaje se cerraba hablando de "obispos lugareños que entienden que la universalidad católica pasa necesariamente por comulgar con la bandera catalana".
 
También acusaba directamente al obispo auxiliar Sebastià Taltavull de "mentir" cuando explicó que se había abstenido en la votación del documento de la Conferencia Episcopal Española que alertaba sobre la "desintegración unilateral de España". En realidad, fue el mismo portavoz de la CEE, Martínez Camino, quien explicó en rueda de prensa que el documento había sido aprobado con 17 votos a favor y cuatro abstenciones, no por unanimidad como afirma el artículo del ABC.
 
La carta del abad Josep Maria Soler, termina puntualizando que "mi segundo apellido es Canals, no Riba. En esto entiendo que un lapsus lo puede tener cualquiera".