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La viña, sobre todo si es una plantación lozana, se convirtió, en el antiguo Oriente, en una imagen de bienestar y riqueza; la viña deliciosa dirá Isaías (Is 27,2-6). También en el antiguo Oriente la viña era imagen de la esposa o la novia, así lo encontramos en el libro del Cantar de los cantares: "Mi viña es para mí" dirá el joven (Ct 8,12). Siguiendo con el lenguaje de las imágenes, el cuidado que un labrador tiene de su viña se convertirá en imagen de la protección de Dios para con su pueblo. Esto es lo que vemos en el texto del profeta Isaías (Is 5,1-7) que leemos en la primera lectura de este domingo. La viña se convertirá en imagen del pueblo de Israel, lo vemos aquí y en otros pasajes de la Escritura (Sal, 80,9-17; Os 10,1; Jr 2,21; 12,10).

El poema de la viña, una de las más bellas construcciones literarias de todo el Antiguo Testamento, va cambiando a medida que avanza el texto. Comienza con un tono alegre, explicando la historia del viñador que construye y arregla una viña (vv. 1-2). En este momento resuena el lenguaje simbólico amoroso que se encuentra en otros lugares de la Escritura (Cantar de los cantares y en el libro de Oseas cuando Dios se propone rehacer unas relaciones amorosas dañadas 2,16-18.21-24). El texto se oscurece cuando el narrador pide a los oyentes que juzguen si el dueño ha hecho todo lo que debía hacer por su viña (vv. 3-4). A partir de aquí el canto adquiere un tono amenazante y anuncia la intención del dueño de destruir la viña (vv. 5-6). Es un requerimiento, una acusación que lleva hacia al pronunciamiento de la sentencia sin los pasos habituales de un proceso. Se acaba revelando que los mismos oyentes son ellos la viña que no produce fruto (v.7). El canto combina el género literario de la parábola con el lenguaje amoroso y jurídico para describir las relaciones de Dios con su pueblo.

¿Qué más podía hacer que no lo haya hecho ?. Esta frase resume la actividad desbordante, casi frenética, que el dueño realiza en favor de la viña: remover la tierra, sacar piedras, plantar cepas, construir una torre de guardia, excavar un lagar. Ha cuidado, con gran esfuerzo, hasta el mínimo detalle. Tal actividad contrasta con la actividad negativa de la viña: dar agraces que en el versículo 7 se concreta comparándolo con las injusticias y las iniquidades. Además de la descripción de esta actividad desbordante en el texto sobresale la esperanza. "Esperaba" aparece en los versículos 2.4.7. La espera de Dios liga con lo que dice el libro del Éxodo: "El Señor Dios es compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor" (Ex 34,6).

La actividad de Isaías tendrá lugar en el momento que el imperio asirio ha comenzado su política expansiva liderada por Tiglatpileser III en 745 aC. Los reinos de Damasco y Samaria querrán arrastrar al reino de Judá a la insumisión contra el imperio asirio. Isaías advertirá del inminente peligro que representa el despertar de este imperio: "El Señor alza un estandarte para llamar una nación lejana" (5,26) "Ay de los asirios, los envío contra una nación infiel, contra un pueblo que me irrita para que lo saqueen, lo sometan al pillaje y lo pisoteen "(10,6). La pared derrumbada y la valla destruida dejando la viña a merced del crecimiento de espinas y zarzas y de animales depredadores apunta inequívocamente a la invasión asiria.

El profeta sabe captar muy bien la atención de unos alegres oyentes dispuestos a oír una canción de amor, aprovecha la atención para denunciar su mal comportamiento, anuncia el castigo que se acerca y les comunica que la espera reiterada de Dios deja todavía un espacio abierto para la conversión y el cambio.

Domingo 27 durante el año. 3 de Octubre de 2020.