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En el evangelio de este domingo (Mc 5,21-43) leemos dos relatos: uno explica que Jairo, el jefe de la sinagoga pide a Jesús que cure a su hija; este relato sirve de marco de un segundo relato que narra como una mujer enferma se cura por el hecho de tocar el manto de Jesús. Nos encontramos en el caso de un texto que se explica por otro texto, recurso no extraño en la Escritura como se puede comprobar en el mismo evangelio de Marcos donde la parábola del sembrador (4,1-8) es explicada posteriormente con otro texto (4,13-20); la práctica no es ajena a los procedimientos exegéticos del rabinismo. En el caso que nos ocupa el relato de la mujer enferma explica el del regreso a la vida de la hija de Jairo.

Siempre es posible en los textos de la Escritura fijarse en detalles que pueden enriquecer su comprensión. La mujer enferma experimenta un proceso que culmina con su curación. Un paso crucial es la reflexión que lleva a cabo y que derivará con el encuentro con Jesús. Una reflexión interior que culmina con una actuación positiva se puede ver en otros lugares de los sinópticos, por ejemplo en la parábola de los dos hermanos: el pequeño toma la decisión de volver a casa después de una reflexión (Lc 15,15-20). El proceso que hace la mujer enferma tiene varios momentos, ha oído hablar de Jesús. En Marcos la escucha tiene su importancia (4,23); a la escucha sigue el razonamiento interior (v.28) que sigue con el acercamiento a Jesús y el hecho de tocar la ropa.

En este proceso la fe juega un papel determinante. Hay un giro de la fe, la confianza depositada en los médicos (confianza pasiva) a una confianza activa (se acerca a Jesús, toca el manto) en Jesús. La fe tiene un valor sanador, benefactor, liberador y salvador. La fe es valorada por Jesús como fuente de transformaciones. Cuando Jesús alaba la fe de la mujer en público diciendo "tu fe te ha salvado" lo único que hace es ratificar y avalar todo el proceso que la mujer ha vivido.

Jesús dice a la mujer enferma: "Hija". Es la primera vez que el término aparece en el evangelio de Marcos. ¿Qué implica que Jesús se haya dirigido a esta mujer diciéndole hija?. No es su padre; podría haberle dicho simplemente mujer. El relato de Marcos habla de la hija de Jairo, por eso la palabra hija hace de palabra gancho que pone en relación los dos relatos. Ya hemos dicho que el relato de la mujer enferma interpreta el relato del regreso a la vida de la hija de Jairo. Fijémonos además que en el capítulo tres del evangelio de Marcos, Jesús ha establecido los criterios que determinan la pertenencia a la familia de Jesús: "Estos son mi madre y mis hermanos, el que hace la voluntad de Dios" . Evidentemente los criterios biológicos y la supremacía del dominio masculino quedan totalmente descartados. La fe de la mujer la ha integrado en la nueva familia de Jesús y por eso este le puede decir con toda propiedad hija, al hacerlo, Jesús la introduce en la nueva humanidad liberada, el nuevo Israel.

El relato de la mujer que tiene pérdidas de sangre sirve para responder a esta pregunta: ¿cuál ha sido la causa de la muerte de la hija de Jairo ?. La mujer que pierde sangre es figura del Israel institucional, que ha ido perdiendo la vida (12 años = 12 tribus, una pista). Y esta vida la ha perdido porque se ha cerrado en los ritualismos y en los legalismos. Ha querido probarlo todo: todos los rituales, todas las prescripciones, pero nada ha servido para nada. La curación, la regeneración, la recuperación de la dignidad perdida vendrán cuando sea capaz de saltarse los tabúes. Ella no puede tocar a Jesús, porque está en estado de impureza legal por su enfermedad, pero lo hace y en esto obtendrá su curación.

Domingo 13 durante el año. 27 de Junio ​​de 2021