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Leemos en la segunda lectura de este domingo unos versículos de las postrimerías de la carta de Pablo a los filipenses (Flp 4,6-9). Si admitimos que el actual texto de filipenses reúne dos cartas que Pablo escribió a esta comunidad, estos versículos serían la conclusión de la segunda carta. Los versículos 6-7 son recomendaciones cara el buen comportamiento de la vida cristiana. Los vv. 8-9 son un añadido posterior donde sobresale el ejemplo de Pablo. En los escritos posteriores a él, es muy típica la referencia al gran líder, ejemplo y modelo para el comportamiento de las primeras comunidades cristianas.

"No os inquietéis por nada" (v.6a) El apóstol conoce bien el tema de la inquietud cuando a los corintios les desea que vivan sin tener que atender las cosas de este mundo, este puede ser el caso de las personas casadas que se afanan por agradar a su pareja (1 Co 7,32-34 ). Más adelante los sinópticos tratarán también la cuestión; los tres en la parábola del sembrador afirmarán que "las preocupaciones de este mundo y las seducciones de las riquezas no ahoguen la palabra" (Mc 4,19; Mt 13,22; Lc 8,14). En el sermón de la montaña - y en otro contexto lo repetirá Lucas - Mateo pone en boca de Jesús: "No os preocupéis por la vida pensando que habéis de comer ni por el cuerpo pensando que vestiréis" (Mt 6,25 ; Lc 12,11). En otro pasaje de Lucas dice Jesús: "Que las preocupaciones de la vida no agobien vuestro corazón" (21,34). Y Jesús dirá a Marta: "Marta, Marta estás nerviosa con tantas cosas "(Lc 10,41). En Pablo, sin embargo, la inquietud también puede ser entendida positivamente. En este sentido la inquietud toma un tono creativo cuando se trata de la preocupación por los miembros de la comunidad (2 Co 11,28; 1 ​​Co 12,25).

Al "nada / ningun" motivo de inquietud se contrapone la "toda" ocasión para la oración. El mejor antídoto para combatir la inquietud es la oración que va unida aquí con la acción de gracias (eucaristía). Tanto se puede entender que oración y eucaristía deben ir indisolublemente unidas como que la eucaristía, la acción de gracias, es la mejor forma de oración.

"Presentad a Dios vuestras peticiones" (v.6b). El consejo de Pablo tiene una raíz profundamente bíblica y está en consonancia con la oración del salmo 141,2 que dice: "Que Suba mi oración delante de ti como el incienso". Pablo dice esto con el convencimiento de que la oración será escuchada.

"La paz de Dios que sobrepasa todo lo que se puede entender" (v.7). La expresión se puede entender en el sentido que tendrá en un texto posterior, la carta a los Efesios (3,18-19). En este pasaje se dice que el amor de Cristo sobrepasa todo conocimiento, queriendo manifestar que los creyentes nunca podrán medirlo con toda la anchura, longitud, altura y profundidad. El amor de Cristo es insondable como lo puede ser también, según filipenses, la paz de Dios. No es la paz de la propaganda imperial y sí la paz que el ser humano con sus propias fuerzas no puede abarcar ni comprender. Es la paz que, en una cultura que valora extraordinariamente el conocimiento, es tomada como un valor superior a este, un bien inigualable.

El equipo apostólico de Pablo creó en los filipenses la conciencia de ser la nueva comunidad mesiánica. Esto conllevaba una nueva ética que no está reñida con los valores universalmente admitidos por la colectividad humana; "Que todo el mundo os conozca como gente de buen trato" ha pedido Pablo a los filipenses (v.5) por eso en el texto se introduce una lista de virtudes semejantes, en su contenido, a las máximas éticas de la filosofía griega que se añaden a los consejos de los versículos anteriores.

Domingo 27 durante el año. 8 de Octubre de 2017