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El primer fragmento del discurso sobre Jesús que es puerta y pastor (Jn 10, 1-10) se lee en el evangelio de este domingo. El texto sigue el gran relato del ciego de nacimiento (9,1-41). Por un lado parece que entre ambos textos hay un cambio radical: la introducción de las imágenes de la puerta y el pastor totalmente ausentes en el relato del ciego, del tema de la luz y el ver se pasa a hablar del seguir y el escuchar. Con todo, hay un consenso muy extendido en señalar los nexos que hay entre un relato y otro. La identidad de Jesús que se presenta como luz del mundo y que es puesta en cuestión por los fariseos (9,28) ahora se amplía y presenta a Jesús como el pastor liberador y la puerta que protege de los ladrones y bandoleros. El ejemplo del ciego de nacimiento curado que se niega a seguir las directrices que pretenden imponerle los fariseos y que se acerca a Jesús no se diferencia mucho de las ovejas que no quieren seguir a los extraños y que escuchan únicamente la voz de su pastor. Otro punto de unión entre los dos relatos es que se mantiene el ataque a las autoridades; ¿a quien se dirigen las primeras palabras del c. 10 sino a los dirigentes de la sinagoga a quien Jesús ha acusado al final del c.9 ?. Ellos son los ladrones y bandoleros que en vez de apacentar a las ovejas, se han aprovechado de ellas. Se han comportado como aquellos dirigentes del pueblo criticados por los antiguos profetas: "Ay de los pastores que echan a perder y dispersan las ovejas de mi rebaño" dirá Jeremías (23,1-4) y Zacarías: "Ay del mal pastor que abandona su rebaño "(11,17).

"Yo soy la puerta de las ovejas" (v.7). Una redil que no sea muy grande tiene una única apertura que es donde está la puerta. El pastor instala su lecho en esta apertura y tapa la entrada con su cuerpo, de esta manera protege el ganado y no hay ningún otro acceso al rebaño que no sea por él. Toda puerta marca la delimitación de un recinto y sólo por esta puerta se puede acceder a su interior. Los fariseos han expulsado al ciego de nacimiento de la sinagoga, recinto sagrado del judaísmo en un tiempo que ha desaparecido el culto oficial del Templo de Jerusalén. Jesús se presenta como la puerta que da acceso a un recinto alternativo, un recinto de libertad se puede salir y entrar libremente y dentro del cual se halla la salvación (v.9).

Si en el relato del ciego de nacimiento el tema dominante era la luz y el ver, ahora, en el discurso de la puerta y el buen pastor hay una insistencia en el escuchar y el seguir. Las ovejas escuchan la voz del pastor, la reconocen y le siguen. El verbo escuchar traduce el verbo griego "akouô" que, a su vez traduce el ver hebreo "shama". La oración emblemática y distintiva del pueblo de Israel comienza diciendo: "Shema Israel", escucha Israel. El creyente israelita es invitado a escuchar a fin de grabar en el corazón el mandamientos que el Señor le da (Dt 6,4). Los fariseos al que se dirige Jesús saben bien lo que tienen que hacer, presumen ser discípulos de Moisés, pero con su comportamiento han demostrado que sólo son unos ladrones que roban matan y hacen destrozos (v. 10). "Ojalá escuchéis hoy mi voz. No endurezcáis vuestro corazón como en Meribá "(Sl 95,8). La reacción de los fariseos a la voz de Jesús que llama las ovejas es el endurecimiento del corazón, la negativa total a secundar el ofrecimiento de vida y liberación descrita con la imagen de los buenos pastos. Además del regaño a los fariseos y dirigentes de Israel, el texto es un toque de atención a las comunidades cristianas que vivirán con el peligro de las voces extrañas que distorsionan el proyecto de Jesús. A ellas les toca hacer el esfuerzo constante de escuchar la voz que lleva a los pastos de la liberación y la dignidad de tener nombre.

Domingo 4º de Pascua. 3 de Mayo de 2020