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En el segundo viaje misionero, Pablo, Silas y Timoteo hicieron una estancia en Filipos donde fueron encarcelados; un terremoto los liberó. Enterados los magistrados de Filipos que eran ciudadanos romanos se disculparon, los liberaron y les pidieron que abandonaran la ciudad. Así fue como después de pasar por Amfípolis y Apolonia llegaron a Tesalónica, una ciudad con un importante puerto marítimo a unos 300 Kms al norte de Atenas. A cambio de su apoyo a Augusto, los romanos hicieron de Tesalónica una ciudad importante. Pablo solía establecerse en ciudades relevantes para convertirlas en los campos base de su misión apostólica.

Fiel a su método misionero, durante tres sábados sucesivos asistió a la sinagoga local y presentó Jesús como el Mesías. Los judíos rechazaron su predicación pero unos cuantos, junto con unos griegos devotos y algunas mujeres de estrato social acomodado aceptaron el mensaje de Pablo. Así surgió la comunidad cristiana de Tesalónica. La estancia de Pablo en Tesalónica no fue algo de cuatro días; lo corrobora también lo que dice la carta a los Filipenses que habían ayudado Pablo en sus necesidades más de una vez (Fl 4,16) y que Timoteo visitó posteriormente la comunidad (1 Te 3,2). La importancia de la comunidad se nota en las dos cartas dirigidas a ella: una es el primer escrito de todo el Nuevo Testamento escrita por Pablo mismo, la segunda de la que leemos un fragmento en la segunda lectura de este domingo (2 Te 1,11-2,2) es un escrito originado en los círculos de los discípulos más cercanos a Pablo en un momento en que las incipientes comunidades cristianas entran en una fase de consolidación.

El texto, tal y como lo recoge la liturgia, tiene dos partes bien diferenciadas. La primera parte (1,11-12) contiene buenos deseos para la comunidad. En esta parte encontramos la frase: "Así el nombre de Jesús, nuestro Señor, sea glorificado en vosotros". El autor de 2 Te la construye con términos teológicamente densos, a menudo usados ​​y escuchados por nosotros, tanto que su sentido puede quedar desdibujado. En aquel tiempo, el nombre de una persona era más que una etiqueta para distinguirlo de los demás. La identidad de la persona estaba ligada al nombre que expresaba algo del carácter esencial de la persona. Gloria debe entenderse como honor, dignidad, excelencia. Que el nombre de Jesús sea glorificado en la comunidad de Tesalónica querrá decir que esta comunidad debe hacer presente a Jesús en el mundo y este debe ser reconocido en la comunidad cristiana por aquellos que no forman parte de ella, el mundo, la sociedad. Si esta, viendo la comunidad cristiana, glorifica Jesús significa que descubre y reconoce la grandeza de la obra de Jesús, la liberación de la persona humana.

La segunda parte (2,1-2) recoge los dos primeros versículos de la parte de la carta en que se trata el tema de la segunda venida de Jesús. En la comunidad de Tesalónica había habido cambios. En la primera carta, Pablo animaba a vivir como si la segunda venida de Cristo debiera tener lugar en cualquier momento. En la segunda, visto el retraso, les advierte de que en la espera no caigan en la ociosidad y que no se dejen engañar por falsos escritos y fantasiosas visiones. Jesús volverá, sí, pero el retorno no es inminente, mientras tanto no hay que perder la calma, hay que vivir en esperanza y mantener encendida la fe que los tesalonicenses han recibido de Pablo.

Domingo 31 durante el año 3 de Noviembre de 2019