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Gregorio Luri, al seu bloc, parla sobre les crítiques al finançament de la Jornada Mundial de la Joventut i, epecialment, les que s'adrecen a l'Estat per sufragar-ne alguns costos. I diu "¿Un Estado laico es aquel que impone su laicicidad a la sociedad o el que, precisamente para apoyar la pluralidad de opciones religiosas, decide situarse en estos asuntos un paso por detrás de la ciudadanía? ¿Qué hay de contradictorio en que un Estado laico apoye una iniciativa religiosa de la sociedad civil? Un Estado laico no tiene por qué ser antireligioso. Más aún: no debería serlo si quiere comprometerse con la defensa del pluralismo."

 

I clou dient:

"Tengo la sensación de que lo que molesta a muchos es que haya jóvenes católicos sin complejos a la hora de manifestar sus convicciones. Parece como si entendieran que la proclamación pública de la fe cristiana es un freno para el progreso moral de la sociedad, como si estuviesen convencidos de que sin la Iglesia la sociedad sería moralmente más sana. En todo caso en este debate lo que está en juego no son argumentos lógicos sino convicciones morales. Si es así, entonces hay que prestar atención a lo que Peter Seewald llama "la salida del armario" de no pocos católicos que tenían su fe en "stand by" y que, a medida que van comprobando la imposibilidad de dotar de una dirección moral bien fundada a la autonomía que promete la modernidad, se reencuentran con la religión convencidos de que en la aceptación de la fe hay también la aceptación de una vida existencialmente más densa. Hay diferentes formas de racionalismo. Y no todas están en el ateísmo."