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El recordado P. Josep Liñan escribió en 2006 el libro "Francesc Sagrera, avanzado forjador de ciudadanos". En él explica la biografía de este singular escolapio y recoge algunos de sus más importantes escritos. Nos detendremos en un aspecto del pensamiento de Francesc Sagrera, a quien presentamos en una anterior entrada de blog, a propósito de la Federació de Joves Cristians de Catalunya, movimiento fundado a finales de 1931 por el Dr. Albert Bonet i Marrufat  y en el que Francesc Sagrera colaboró.

Era el año 1932, unos tiempos nada fáciles para la Iglesia ni para la sociedad, pues se empezaba a manifestar la división (miedos, odios,…) que unos años más tarde terminó en la guerra que todos conocemos. "El tiempo es malo, pero Dios es bueno", decía Francesc Sagrera. Había un sector de la Iglesia, seguramente no mayoritario y en el que participaba Francesc Sagrera, que sintonizaba con los valores de la justicia social a partir de la Doctrina Social de la Iglesia. Pensaban que había que reconquistar la masa trabajadora embaucada por el odio a los grandes explotadores y esta visión, explica Josep Liñan, no siempre era bien comprendida por todos. Por otra parte también en el aula con sus alumnos, Francesc Sagrera educaba en los valores de la libertad, la responsabilidad, la justicia, la ciudadanía, y los valores democráticos, concibiendo el aula como una pequeña república. Además Francesc Sagrera se comprometió con los Cercles d’Estudi (Círculos de Estudio) de la Federació de Joves Cristians, que concebía-como explica Josep Liñan- como un auténtico movimiento de renovación de Cataluña, que él esperaba y deseaba y que se malogró por la guerra del 36 y todas sus consecuencias.

Veamos en este contexto dos reflexiones del propio Francesc Sagrera y hagamos algún comentario:

"¿Queréis saber, los románticos panegirizadores de las instituciones caídas, cuál es el estado religioso y moral de la actual juventud? ... Un 5% escaso cumple sus deberes religiosos!"..."Tengamos la fortaleza de mirar cara a cara este hecho; de contemplarlo, este pueblo querido, otrora cristiano, y hoy sumergido por culpa nuestra en las tinieblas de la incredulidad y el vicio "... "Levantémonos: el hecho está ante nosotros, trágico, abrumador. Es necesaria una acción pronta, inmediata, directa, heroica, diríamos; ejercida con sensatez y caridad en los medios más alejados a nosotros"... "He aquí el campo de acción del “Fejocisme”. En las fábricas, en las oficinas, los talleres, en la tierra, en los cafés, en las filas mismas de nuestros actuales perseguidores, tenemos que ir a buscar los nuevos prosélitos”.

Anotación nuestra: La denominada secularización de la sociedad actual, de la que a menudo hablamos, no es nueva y sus causas son remotas. La sociedad catalana ya había experimentado con fuerza este fenómeno. Aunque después, con el régimen surgido de la guerra civil, la situación se enderezó como sabemos, las raíces sin embargo ya estaban puestas y eran bastante profundas. Y ¿qué formas de afrontar el fenómeno tenía la Iglesia catalana de entonces, la Iglesia que había entendido el dinamismo de la democracia? ¿Nos puede dar alguna pista para actuar en la situación presente? Seguimos con el pensamiento de Francesc Sagrera a propósito del ideal del Fejocisme, con un texto que es suficientemente elocuente para responder por sí mismo a estas cuestiones. Y con estas palabras y reflexiones de Francesc Sagrera iniciamos unos días de vacaciones deseando a los lectores un buen verano! La voz de Francesc Sagrera (1932):

"No, no se trata de hacer un 'café' (quería decir un club cerrado), ni un 'partido', ni una 'sociedad', ni una 'congregación' únicamente: el espíritu ‘fejocista’ no es espíritu de división, ni de rivalidades, ni de partidismos. Diríamos que debe ser el denominador común de todos los 'partidos', el aglutinante de todas las 'sociedades' y como el principio vital de todas ellas, aspirando a constituir aquella hermosa unidad en la variedad, principio de toda armonía y de toda belleza, pero jamás debe ser una escisión, ni una nota diferencial "... "Este encogimiento, esta estrechez, esta eterna manía de querer encarcelar el espíritu dentro del recinto estrecho y asfixiante de una 'sociedad' determinada, pongamos por caso la más inofensiva y anodina, es exactamente un síntoma de la grave anemia espiritual que hace tanto tiempo sufrimos, pero este espíritu de secta raquítico y mezquino, no es ni será nunca el espíritu cristiano, aquel espíritu de libertad evangélica de horizontes infinitos, ni tampoco es el espíritu de la Federación, en caso contrario nosotros no habríamos entendido nada del Fejocisme"..."Diríamos que más que una concreción material de individuos, el Fejocisme es una idea, es un culto, es un espíritu, y su templo y su cenáculo es el corazón, es el alma de los jóvenes y de las multitudes, sedientas de Verdad y de Amor ".