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A raíz de la posibilidad de que, en Cataluña, y dentro del territorio de nuestra diócesis, se instale el proyecto de Eurovegas, queremos hacer pública nuestra reflexión sobre una cuestión que puede afectar a las vidas de muchas personas.

   1. El proyecto de Eurovegas se basa en los mismos valores económicos que nos han llevado a la crisis: la especulación financiera, la construcción desvinculada a la necesidad real de vivienda, el desequilibrio territorial, la dependencia ajena, la inmediatez del beneficio, la desregulación del capital, la progresiva desigualdad social.
   2. Los canales democráticos no han funcionado. En un proyecto de estas dimensiones, que se plantea en la zona más poblada de Cataluña y que, si se sale adelante, cambiará la actividad económica y la vida social de mucha gente, no se ha facilitado la información necesaria a las poblaciones afectadas, ni se ha abierto ningún canal de consulta, de participación y de reflexión más allá de un debate parlamentario, y aún posterior a la negociación con el promotor.
   3. Los principios constitucionales desaparecen: la ley ya no es igual para todos, porque se aplicará discriminadament en materias laborales, de extranjería, fiscales, de protección de menores, de vivienda...
   4. Eurovegas hace más grande la diferencia entre ricos y pobres. Mientras se recorta una y otra vez el Estado del Bienestar en materias tan sensibles como la educación, la salud y los servicios sociales, desaparece el concepto de redistribución de la riqueza a través del sistema fiscal, que se reduciría sensiblemente a Eurovegas. El sistema político y fiscal deja de proteger a la gente. El patrimonio colectivo que también incluye las ganancias sociales y laborales conseguidos por la lucha de mucha gente va desapareciendo.
   5. Cataluña se hace más dependiente económicamente de la voluntad de una persona que no vive en el país y para la que Eurovegas sencillamente es una inversión económica que deberá ser rentable y que, a la larga, puede convertirse en un instrumento de presión para continuar obteniendo privilegios legales, fiscales y económicos con la amenaza de deslocalizaciones. Nos preguntamos también qué papel y qué reconocimiento tendrán la lengua y la cultura de nuestro país en el proyecto.
   6. Eurovegas significa la destrucción de unos espacios naturales que ha costado mucho preservar y conservar. La actividad agrícola, en una zona extraordinariamente fértil, quedará gravemente amenazada, y los acuíferos del Delta, verdadera reserva de un bien común como es el agua, tendrá destinos mucho más frívolos, como el mantenimiento de campos de golf.
   7. El modelo estético, energético, turístico, ciudadano que se impuso está lejos de la sostenibilidad ecológica y de la cultura catalana e incluso mediterránea. Los precedentes en otras zonas han aportado corrupción a gran escala y han dañado definitivamente el medio natural.
   8. El juego y la prostitución no nos hacen mejores. La actividad que se propone, con el eufemismo de entretenimiento para adultos, conlleva a la práctica actividades como el juego y la prostitución, que suelen atraer todo tipo de mafias y que llegan con la demanda expresa de desproteger a menores y ludópatas, y con el propósito implícito de promocionarlos. Creemos que los valores cristianos -que son en definitiva los valores humanos- son totalmente contrarios a este tipo de actividad.
   9. Eurovegas, pues, significa en la práctica una especie de privatización de un amplio espacio de Cataluña, un país con leyes propias, dentro de otro país. Se convierte en una ruptura de nuestro sistema social, jurídico y democrático, sacrificado por los valores del mercado.

Los trabajadores cristianos somos muy conscientes, porque también lo vivimos en nuestra piel, de lo que significa el paro, el miedo ante el futuro, la pérdida de la vivienda, el recorte de la calidad de nuestro sistema educativo, sanitario, de servicios sociales. Pero, justamente por eso, creemos que la crisis se ha de combatir con una forma de actuar que nos haga más solidarios, más responsables, menos dependientes económicamente de otros, más protectores de los más vulnerables. Tenemos que trabajar por una economía respetuosa con las personas y con el medio ambiente, y sostenible de cara al futuro, capaz de integrar los valores que vemos en el Evangelio de Jesús, donde los más pequeños, los más pobres, son los auténticos protagonistas del Reino de Dios. Y Eurovegas significa justamente lo contrario de estos valores.

Equipo de Pastoral Obrera

del obispado de Sant Feliu de Llobregat