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Leo con retraso, pero con gran placer, la última circular del Superior General de los Maristas - el catalán Emili Turú, residente en la casa madre romana de este Instituto religioso. Se trata de un folleto en el que, a partir del nombre de María, del que deriva la denominación de la congregación, el hermano Turú reflexiona sobre el presente y el futuro de la institución que preside. Pero no es un texto para expertos, ni tampoco de lectura exclusiva marista, al contrario. Es un pequeño tesoro evangélico.

Ya de entrada las primeras reflexiones del documento se pueden extrapolar al contexto eclesial actual: fragilidad, descenso, irrelevancia. A partir de aquí, Turú invita a "abrirse a lo inesperado": también la muerte forma parte de la vida. E indica un modelo de referencia: María. El llamamiento del Superior General de los Maristas a dar más relieve al "rostro mariano" de la Iglesia podríamos aplicarlo también a la vida de cada cristiano, conozca o no el carisma de Champagnat.

Desde el comienzo hasta el final se trata de una profunda reflexión que invita a la meditación. El texto incluye a menudo citas y fragmentos tanto del magisterio como de pensadores creyentes y no creyentes.

Humildad, autoanálisis, empuje, fuerza, renovación, ilusión ... todo ello rezuma el libro "Nos dio el nombre de María" del hermano Emili Turú, que os invito a leer entero y que podéis descargar aquí.