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La “excelencia en el logro de objetivos” es un valor determinante de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios sustentado en la misión, visión y valores corporativos. La razón de ser de nuestra empresa, la manera que pretendemos que sea reconocida debe de estar sólidamente sustentada por los pilares de los valores, que son los de sus miembros y de sus dirigentes. En las organizaciones existe la tendencia a dar por sentado que todos sus integrantes conocen el significado de un valor, pero su definición general no es suficiente para que todos respondamos de la misma manera frente a situaciones con características particulares.

El sentimiento de “crisis de valores” nos aborda cuando con frecuencia vemos a los integrantes de nuestro equipo no poner en práctica los principios organizacionales que se supone que conocen, o exhiben comportamientos contrarios a los mismos.
 
Al sentir que no remamos en la misma dirección se produce mucha tensión en la organización o comunidad. Es lógico que así sea, porque todo nos cuesta más: ponernos de acuerdo, actuar de manera coordinada y lograr los objetivos que nos planteamos. El trabajo en equipo no es algo que sucede automáticamente por el hecho de estar todos en un mismo lugar. Poner en práctica de manera armoniosa este valor requiere de un esfuerzo y un coraje individual muy especial. Por tal razón, los grandes equipos trabajan y entrenan mucho para llegar a ser así.
 
El verdadero significado de los valores en las organizaciones se basa en las acciones y actitudes de sus integrantes, y nuestro comportamiento se traduce en los detalles de lo que hacemos en el día a día: imagínese a un padre enseñado a su hijo la importancia de la verdad o la responsabilidad. Un instante después, el hijo le dice al padre que lo llama por teléfono un cobrador, y el padre le responde con naturalidad: “Dile que no estoy”.
 
La cultura organizacional es la base para la identidad y el entendimiento de sus integrantes. Permite valorar y jerarquizar las diferentes situaciones que el entorno presenta para darles respuestas adecuadas y coherentes. Proporciona capacidad para actuar de manera estratégica y eficiente. El buen o mal funcionamiento de la organización está determinado por la solidez de sus valores, los cuales funcionan como una especie de sistema operativo que nos indica la forma adecuada para solucionar necesidades, y nos permite asignarle prioridad a cada una. Proporcionan un sentido de dirección común para todos los miembros y establecen directrices para su compromiso diario.
 
Si resolvemos ser parte de una organización con valores ya definidos, entonces hemos decidido suscribirlos y ponerlos en práctica. Podemos afirmar que asumir los valores de una organización en la que nos interesa estar es una responsabilidad individual. La práctica de los valores expresa el grado de compromiso que tenemos con esa organización. Todo ello tiene un fin en sí mismo, ser los mejores en lo que hacemos, de manera presente y de futuro tanto inmediato como a largo plazo, siendo este último clave en la supervivencia de la organización. A estas alturas ya no vale el realizar distinciones por unidades o subunidades asistenciales, ni en personas individuales, somos todos uno, San Juan de Dios.
 
La “calidad total” resulta ser el recurso que permite a las empresas sobrevivir y hasta crecer en un contexto altamente competitivo. Para que el recurso funcione hay que volverse “fanático” del cliente, entendiendo por tal todo aquel de cuya satisfacción depende nuestro éxito. Así, son los enfermos y sus familias pero también los estamentos derivadores de pacientes, los gestores, los responsables políticos, etc. sin olvidar a todos los centros docentes que nos piden formación basada, por un lado, en nuestra experiencia y, por otro, en la capacitación demostrada.
 
La HOSPITALIDAD se considera como el valor supremo que incluye los otros cuatro valores guía que le siguen, ACOGIDA, abrir nuestro espacio al prójimo, RESPETO, reconocer, aceptar y apreciar al otro, SOLIDADRIDAD, compasión, empatía, reconocimiento en la búsqueda del bien común y PROFESIONALIDAD, calidad, calidez, eficacia y eficiencia en el trabajo. Es el momento de preguntarnos ¿Qué más puedo hacer por mi empresa? Esta introspección requiere hacer tabla rasa de lo que hago porque eso ya está ahí.
 
Puedo añadir más valor realizando otras actividades, modificando la forma de afrontar las tareas, ser más eficiente, la actitud, el bien común, esfuerzo, etc. y seguro que algo podremos encontrar que redunde en beneficio de todos. En el contexto actual de crisis económica, de trabajo, de incertidumbre de futuro, de valores, de angustia vital, hemos de seguir afianzando un modelo asistencial con solidez en los valores centrados en el hoy y en aquello que sí podemos
controlar; nuestro forma de hacer las cosas de forma excelente y el mañana ajeno a nuestro control ya vendrá y seguramente, con nuestras bases asentadas, será prometedor. ¿Para qué angustiarnos si lo que hacemos hoy es reconocido por toda la sociedad?
 
Sigamos dando todo por nuestros enfermos y la recompensa de seguir trabajando vendrá dada por todo el esfuerzo invertido durante años, dando a nuestra organización un valor añadido que la coloca en lo alto de la asistencia sanitaria de nuestro país.
 
Dr. Emilio González Pérez
RESPONSABLE DE LA UNIDAD DE CUIDADOS PALIATIVOS.
HOSPITAL SAN JUAN DE DIOS. ZARAGOZA