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Hace pocos días, el premio Nobel de Economía Paul Krugman volvía a criticar la política económica de Ángela Merkel y de la Unión Europea. En opinión del prestigioso economista americano, las políticas de estricta austeridad económica llevarán el continente europeo a una situación de recesión económica y división social. Él cree que el rigor económico debe ir acompañado de medidas estructurales impulsadas por los poderes públicos de dinamización de la vida económica y generación de riqueza. Krugman se preguntaba cuándo los europeos levantarían la voz para pedir un cambio de orientación política de la Unión Europea.
 
Pues bien, este fin de semana Grecia y Francia se han expresado. Sarkozy es el decimonoveno político europeo que cae. En Grecia, es el mismo sistema de partidos tradicionales que se ha visto cuestionado. El cambio verdaderamente importante para la Unión Europea es, sin embargo, la victoria del líder del PSF, François Hollande.
 
La victoria ajustada de Hollande, además de expresar un rechazo de un amplio segmento de la población francesa hacia las maneras de gobernar de Sarkozy y su posicionamiento cada vez más hacia la extrema derecha, debe interpretarse, también, como la voluntad de muchos franceses de buscar otra política económica , social y europea. ¿ Tiene margen Hollande para proponer una política diferente a la de Merkel y a la que parecen exigir los mercados financieros? ¿ Acierta Krugman, seguidor de las políticas neokeynesianas, cuando afirma que otra política económica es posible?
 
Tendremos la respuesta en los próximos meses. Parece, de todos modos, que la propia Comisión Europea ya haya cambiado su discurso y comience a hablar con más firmeza de políticas activas de inversión y de dinamización de la economía. Por otra parte, el Reino Unido, primer país de la Unión que comenzó, hace casi dos años, con David Cameron las políticas más duras de recortes públicos, parece que ha entrado en recesión y que la coalición entre conservadores y liberales se encuentra en caída libre según las encuestas.
Yo creo que hay margen para otra política económica más keynesiana y con mayor capacidad de regulación de los mercados financieros, que son los que han marcado el dictado de las políticas económicas al servicio de sus intereses más inmediatos. No podemos dejar la economía de un país y su cohesión social en manos de unos pocos que hacen moverse -casi de manera invisible- la máquina del mundo al servicio de sus intereses especulativos.

Otra política económica es posible. Sin embargo, se necesitará mucho coraje y firmeza. Yo espero que Hollande haga una verdadera política socialdemócrata y que rehuya de toda tentación radicalizador. Si lo hace, podrá ganarse un apoyo mucho más amplio de todos aquellos que este domingo le han votado. Francia y Europa esperan otra política y otro liderazgo.