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Hace una semana se hicieron públicos los nombres de las personas e instituciones que este año serán merecedoras de la Creu Sant Jordi, el máximo reconocimiento del Gobierno de la Generalitat de Catalunya, y confieso que sentí una inmensa alegría al saber que Francisco Martín Frías, fundador y alma de la empresa de mensajería urgente MRW, era uno de los galardonados.

Hablar de este hombre humilde y comprometido, es hablar de la Responsabilidad Social, de compromiso con la sociedad, de justicia y de una gran sensibilidad con las personas y con el medio, Sin duda, este segoviano afincado en Cataluña, es un referente a nivel mundial en todo lo referente a empresas responsables, y a una manera de ser y hacer al servicio de las personas.
 
Ha tardado en llegar este merecido reconocimiento, pero sin duda llega en el mejor momento, precisamente cuando constatamos que un viejo sistema, frecuentemente carente de valores, y de un modelo empresarial agresivo y basado casi exclusivamente en el consumo y en los beneficios, no dan para más. Francisco Martín Frías, se adelantó a los tiempos, y desde hace muchos años promueve una empresa socialmente responsable, cuya carta de presentación es la transparencia y el servicio.
 
Le conocía hace más de ocho años, y desde el primer momento constaté que era un hombre de palabra, de compromiso y de una inteligencia creativa puesta al servicio de nobles causas. Precisamente éstas han sido la “mejor publicidad” y carta de presentación, y sus acciones son las que hoy se presentan como modelo a emprendedores, empresarios y agentes sociales en la cátedra, en foros y en diversos ámbitos de primer orden.
 
Me considero una privilegiada de contar con su amistad, pues de su sabiduría he aprendido el secreto de la empresa con entrañas, el valor de la palabra dada y la firmeza de las convicciones humanistas al servicio insobornable con la sociedad y las personas.
Posiblemente la mejor carta de presentación de Martín Frías es ni más ni menos, que aquella que con pocas palabras le define con sobriedad y con justicia: “He ahí un gran hombre”.
 
Que el camino abierto por él y su entusiasmo por las pequeña y las grandes causas de la humanidad, reciban no sólo el reconocimiento de los gobiernos, sino fundamentalmente, la imitación de las instituciones, empresas, emprendedores y personas que aspiran a ser servidoras de un mundo en el que la paz, la convivencia y las oportunidades están al alcance de todos.