Interrogatorios, por Josep M. Solà

Lo que se ha llamado secreto mesiánico del evangelio de Marcos tiene la función de reservar la revelación plena de su identidad por el momento de su pasión y muerte en cruz, dice esta semana el teólogo Josep M. Solà comentando las lecturas de este domingo, Domingo de Ramos. Esta afirmación hecha por el centurión romano va precedida por un abanico de afirmaciniones sobre la identidad de Jesús, hechas por los personajes que van apareciendo por el relato, que quedan superadas cuando el centurión afirma que Jesús es el Hijo de Dios.


 

INTERROGATORIOS

 

Muy comentaristas del evangelio de Marcos están de acuerdo en que  los mandatos de Jesús, destinados a ocultar su identidad, lo que téc nicamente ha llamado secreto mesiánico, tiene el objeto de reservar su manifestación por el momento crucial de su pasión y su muerte. Esta afirmación anima a hacer una lectura del relato de la pasión (Mc) desde el punto de vista de la identidad de Jesús. ¿Qué dicen de él los personajes que aparecen en el relato?. Los momentos en que la identidad de Jesús entre enjuego son los siguientes: Interrogatorio del sumo sacerdote, las negaciones de Pedro, el interrogatorio de Pilatos, comparecencia de Barrabás, burlas de los soldados, burlas al pie de la cruz y confesión del centurión.  

 

De todos estos pasajes tienen un marcado relieve los dos interrogatorios: el del gran sacerdote y el de Pilatos. Ante la pregunta del sumo sacerdote, sobre si es el Mesías, el hijo del Bendito, Jesús responde afirmativamente y añade: "Veréis el hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso y viniendo sobre la nube del cielo ". Marcos une dos títulos, Mesías e Hijo del hombre con raíces en el Antiguo Testamento (Sal 110 y Dn 7,13) y presentes en la literatura apocalíptica. Jesús se proclama el Mesías-Hijo del hombre que, a finales de los tiempos, tiene que venir entronizado a juzgar. La respuesta está empapada de prerrogativas y connotaciones divinas. Dentro de la pluralidad de tipo de mesías existentes en tiempos de Jesús, parece que éste sea la que Jesús estaría dispuesto a aceptar. Es el mesianismo visto desde la vertiente religiosa.

 

El otro interrogatorio es el de Pilatos. Pregunta a Jesús si es rey de los judíos. Todos los caudillos revolucionarios, que saboteaban el poder de Roma se consideraban reyes. A Pilatos lo único que le interesa saber es si Jesús es uno de estos líderes revolucionarios. La respuesta evasiva de Jesús y el posterior silencio muestran que Jesús rechaza este tipo de mesianismo. Es impensable que un líder revolucionario, estando ante el mismo gobernador, no tenga una actitud agresiva y beligerante.

 

La afirmación de Pilato: "rey de los judíos" tiene, dentro del texto, como una especie de doble caja de resonancia. El indulto a Barrabás pone este y Jesús al mismo nivel y permite corroborar el sentido de que Pilato da a la expresión "el rey de los judíos". Para él, ya hemos dicho, equivale a ser un líder revolucionario y está muy lejos del sentido religioso que "mesías" podría tener en boca del gran sacerdote. Jesús rechaza un mesianismo político, revolucionario, opuesto al poder de los opresores. La burla de los soldados corrobora también el sentido de que rey de los judíos tiene en boca de Pilatos.

Hay que prestar atención a las burlas de los sumos sacerdotes al pie de la cruz: "El Mesías, el rey de Israel. Que baje ahora de la cruz para que lo veamos y creamos "   (15,32). Aquí se une en, en una única afirmación,   los dos títulos "Christos" y "basileus", que han aparecido en los interrogatorios del sumo sacerdote y de Pilatos. Parece una especie de síntesis, que lo deja todo a punto para que aparezca la gran afirmación del centurión romano.

El centurión, un pagano, a diferencia de Pedro que sabe y calla, apenas se da cuenta de quién es Jesús proclama: "Este hombre era Hijo de Dios". Esta afirmación, en todo el evangelio de Marcos, ha sido oída de la voz del cielo en el momento del bautismo (1,11) y la transfiguración de Jesús (9,7). Ha sido silenciada cuando ha sido dicha por los espíritus malignos (3,11). La confesión que Jesús es el Hijo de Dios

Desatasca, por la vía de la superación, el enigma sobre la identidad de Jesús. Y, si algún tipo de mesianismo puede ser atribuido a Jesús, deberá ser leído en la perspectiva de su filiación divina y cualquier realeza que se le pueda aplicar, no será otra cosa, que la nueva forma que la realeza de Yahvé tomará a partir de su muerte y su resurrección.

 

Domingo de Ramos

1 de Abril de 2012