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(Glòria Barrete –CR) 'Espiritualidad, ¿la nueva medicina?' es el título de la 17ª Jornada del Servicio de Atención Espiritual y Religioso (Saer) que se celebra el miércoles 10 de noviembre en el Parc Sanitari Sant Joan de Deu. Una mañana que contará con especialistas en psicología, psiquiatría y bienestar espiritual y que podrá seguirse en doble modalidad, presencial y virtual. 

Para que una persona experimente salud o sensación de salud, afirma Toni Boix, responsable del Servicio de Atención Espiritual y Religiosa (Saer) del Parc Sanitari de Sant Joan de Déu, hay que tener en cuenta tres variables. El componente del dolor que genera sufrimiento, la funcionalidad, si nos funcionan los órganos y si somos capaces de funcionar en sociedad, y por último, el componente del sentido y la coherencia de vida con que una enfermedad nos golpea. "Estos tres elementos interactúan en red, los unos con los otros". Desde la vertiente espiritual, reconoce Boix, "se puede hacer un trabajo de acogida de la enfermedad incurable, de resignificación de las capacidades conservadas e, incluso, de superación, de fortaleza y de esperanza".

Reformulando preguntas

Y es que en salud el tema pronóstico es importante pero "tampoco es matemático", y la forma en que una persona afronta la situación depende mucho "de lo que se va encontrando". Habrá momentos, explica Boix, en los que los objetivos vitales se podrán mantener y momentos en los que "habrá que cambiar los modos o lo que esperamos de la vida". Todo ello, afirma, "es un trabajo que se ha de acompañar".

A menudo la pregunta ante una alteración, física o psicológica, es "¿cuánto me queda?". Y debería ser, según Boix, "¿esto como afectará mi vida?". Desde la sanidad, explica, "se tiende a hablar de biología, pero las personas lo que vivimos son biografías". Boix aboga por acompañar la biografía de la gente y no sólo su biología. "La variable espiritual es una más que permite situarse ante la enfermedad". Puede situarse para luchar por una recuperación, para acoger una cronicidad, o situarse por acoger un final de vida. "Los tres escenarios más extremos, pero más probables, donde la atención espiritual tiene más sentido", reconoce.

Y, ¿cuál es la presencia del acompañamiento espiritual en los planes de estudios del ámbito sanitario? En el marco teórico de la enfermería, por ejemplo, el acompañamiento espiritual se contempla, sobre todo, en modelos anglosajones. En el discurso teórico de otras profesiones vinculadas a la salud se habla, pero en el currículo universitario, formativo y estándar de las profesiones sanitarias no aparece. "Aparece como taller extraordinario en algunas facultades con esta sensibilidad o aparece en los centros sanitarios donde hay servicios de este tipo que hacen formación continuada en este sentido, pero como asignatura o formación troncal no está". 

¿Y en los sistemas sanitarios? En el mundo europeo y mediterráneo esta mención en el marco teórico no tiene a menudo una aplicación práctica. "En general, en Occidente sí se contempla la atención religiosa de las personas en escuelas, residencias, centros penitenciarios u hospitales". En nuestro país, los acuerdos que hay entre Iglesia y Estado garantizan esta atención y en base eso los hospitales tienen convenios con comunidades religiosas para garantizar la atención. Esto se repite en todo, de una manera u otra. 

Boix no olvida, sin embargo, que vivimos inmersos, especialmente en Europa, en un proceso de secularización. "Esto hace que haya una ampliación en la atención religiosa, no hablamos sólo de una atención sacramental, sino que hoy en día ni los mismos católicos tienen sólo necesidades sacramentales, hay que acoger el sufrimiento y saber encarar el dolor del otro". 

De lo que se trata, afirma, "es de acompañar desde el lugar donde está la otra persona y desde los contenidos espirituales, simbólicos y religiosos de la otra persona". No se trata, pues, de atender sólo a los de la misma cuerda espiritual o sólo según la propia concepción del mundo. 

Diferentes modelos de acompañamiento espiritual en el ámbito sanitario

En países como Gran Bretaña o Estados Unidos tienen lo que se llaman equipos multiconfesionales donde hay diferentes horas contratadas según cuotas religiosas y un solo equipo que de entrada atiende cualquier paciente del hospital a no ser que haya un requerimiento específico. "Es un modelo bastante estándar y generalizado en el mundo anglosajón". 

Otros países europeos tienen formatos diferentes, pero que apuntan a la misma línea. Es el caso de Suiza. "Allí hay unos acuerdos entre las administraciones de los cantones suizos y las Iglesias con tradición histórica en el país según necesidades espirituales genéricas y universales". 

En España, por ejemplo, se reconoce a las diferentes tradiciones el derecho a ir a atender a sus feligreses y fieles. "En los hospitales de aquí con titularidad religiosa tenemos modelos que apuntan en la misma línea". Modelos mixtos donde los miembros del equipo están en sintonía con la confesión del centro, pero luego la atención que se da es universal, adaptada a la persona que atiende, "sea o no sea religiosa".

La jornada del 10 de noviembre se abrirá con la ponencia de María Forteza, miembro del grupo de investigación en Sociología de la Religión en la UAB, que planteará los diferentes modelos sociológicos y organizativos que se dan en el mundo a la hora de estructurar la atención espiritual y religiosa sociosanitaria. Contará después con una mesa redonda con experiencias de atención espiritual en salud durante la pandemia de la Covid-19, y terminará con Maribel Rodríguez con la exposición de los paradigmas que pretenden explicar los efectos del cultivo de la espiritualidad sobre la salud.