El papa León XIV visitará el monasterio de Montserrat el próximo 10 de junio de 2026, en una de las citas más destacadas de su viaje a Cataluña. El acto central será una oración del rosario en el interior de la basílica, pero el acceso del público estará fuertemente regulado. A continuación, todo lo que hay que tener en cuenta si se quiere asistir a la jornada.
Reserva obligatoria para asistir
La Abadía de Montserrat ha establecido un sistema de reserva previa para gestionar la afluencia de fieles. Sin esta inscripción, no se podrá acceder a los espacios habilitados.
Las plazas están pensadas para seguir el acto desde el exterior del recinto, ya que la entrada a la basílica estará restringida. La ceremonia se retransmitirá en directo a través de pantallas gigantes instaladas en la zona del monasterio.
Las reservas se pueden hacer individualmente o en grupo —en este caso, con un procedimiento específico para colectivos numerosos.
Acceso muy limitado en vehículo privado
Uno de los puntos clave será la movilidad. El acceso a Montserrat en coche quedará prácticamente restringido durante toda la jornada.
Las carreteras de acceso habituales tendrán limitaciones y los aparcamientos permanecerán cerrados, excepto para vehículos autorizados.
Por ello, las autoridades recomiendan utilizar exclusivamente el transporte público habilitado:
- el cremallera de Montserrat
- el aéreo de Montserrat
Los autobuses solo podrán acceder con autorización previa.
Llegar con tiempo y pasar controles
Se prevé una asistencia masiva de peregrinos y visitantes. Por este motivo, la organización pide llegar con antelación suficiente.
Habrá controles de seguridad en los accesos y se regulará la entrada a los espacios habilitados para seguir el acto.
Una oración al mediodía
El acto central de la visita será la oración del rosario, prevista a las 12.00 horas dentro de la basílica de Montserrat. La celebración incluirá el canto de la Salve y el Virolai a cargo de la Escolanía.
Aunque el Papa estará en el interior del templo, los asistentes podrán seguirlo desde el exterior.