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(Laura Mor –CR) El hermano Robert Schieler habla de un modelo organizativo de Iglesia de tú a tú, y alerta de "la tentación de hacer funcionar una organización y olvidar porque existe". Es el superior general de La Salle y este domingo y lunes ha visitado Cataluña. Una breve estancia en el marco de la visita pastoral que, hasta el 21 de abril, recorreráa todo el Distrito ARLEP. Catalunya Religió lo hemos entrevistado en los Servicios Centrales La Salle Cataluña, en el barrio de Sant Gervasi de Barcelona.

"Juan Bautista de La Salle introdujo un ministerio totalmente nuevo en la Iglesia. La Iglesia estaba en contra, la sociedad estaba en contra; pero él tenía la confianza que Dios lo llamaba en aquella dirección". Es así como Schieler pone en valor el laicado, un fundamento de la institución educativa de La Salle. En los inicios de los Hermanos de las Escuelas Cristianas sólo había un cura: el resto eran un grupo de laicos.

Una institución horizontal

Se establece así una misión, una vocación: "Los laicos tienen un ministerio y no un trabajo". Y también un estilo organizativo: "Hay una relación horizontal entre hombres y mujeres laicos", apunta el superior de La Salle. Y pone un ejemplo, de esta intención de servicio: "Cuando el hermano visitador termina su mandato, continúa enseñando como profesor en una escuela de primaria".

"No son los profesores, sino la comunidad educativa lo que hará que la educación tenga éxito". El mismo Juan Bautista lo observó en las primeras experiencias escolares. Por un lado, propuso un modelo basado en "una comunidad de personas". Pero el fundador de La Salle también "insistía en las relaciones personales" y en términos universales defendía que "todos somos hermanos y hermanas".

La apertura de Juan Bautista

Schieler recuerda que "Juan Bautista no tenía experiencia en educación, era cura y canónigo". Pero sentía que los chicos pobres de Francia también merecían una oportunidad educativa. "Estaba abierto a escuchar a Dios y a preguntarse '¿por qué Dios me empuja en esta dirección?".

El fundador de La Salle formó un primer grupo de hermanos para que fueran buenos profesores: "Si enseñáis la fortaleza del padre, también debéis mostrar la ternura de la madre", les decía. Una dinámica que, según Schieler, ha persistido en la realidad de hoy: "La mayoría de profesores de escuelas católicas de todo el mundo son laicos y la experiencia nos dice que la mayoría son mujeres laicas".

¿Quien se sienta delante de ti?

En el estilo educativo lasaliano es vital conocer a los alumnos. Schieler sitúa la intención del fundador en el contexto de hoy: "No importa cuánto sepas de matemáticas, de inglés, de Cataluña o de historia. Sólo si conoces quien se sienta delante de ti podrás empezar a enseñar". Esta pedagogía anticipaba lo que, en los años veinte del siglo pasado, defendería también el filósofo de la educación Alfred North Whitehead.

Se trata de los "dos legados de Juan Bautista que sirven para las escuelas en Cataluña y en todo el mundo", apunta el hermano Robert. Por un lado "saber sobre los otros, como personas con una identidad" y, por otro lado, "enseñar como comunidad, no individualmente".

"Como líder necesito mucha ayuda"

Su sistema educativo, basado en la comunidad, también ostenta liderazgos. Asumen esta función, por ejemplo, el visitador general del Distrito y, también, el superior general a nivel internacional. Schieler nació en Filadelfia en 1950 y es el superior general de La Salle desde hace cuatro años. A la pregunta sobre las actitudes necesarias para liderar esta institución, contesta también en clave comunitaria: "¿Qué necesidades tengo yo como líder? ¡Necesito mucha ayuda!".

"Como líder tienes que saber lo que no sabes, saber que necesitas ayuda", argumenta. Y explica su caso. Dice que lo consideran "un buen administrador". "De acuerdo, es una calidad; pero yo sé que no tengo ni idea de finanzas y que la persona que necesito a mi lado es alguien bueno en finanzas". E insiste en la visión de equipo: "No es tan importante tu fuerza, sino tu testimonio: encontrar la ayuda, encontrar un equipo que haga el conjunto mucho mejor que cada una de las partes individualmente".

"¿Qué pasará al Sínodo de jóvenes?"

Se acerca el Sínodo de jóvenes convocado por el papa Francisco y La Salle ha celebrado diferentes encuentros para debatir las grandes líneas propuestas. "Estamos escuchando a los jóvenes", apunta. También explica cómo uno de los hermanos de la Salle de Estados Unidos fue elegido para participar en el presínode que se celebró hace un mes en Roma.

"Lo más importante será ver qué pasará en el Sínodo", apunta. Y formula un interrogante: "¿Quién estará al tanto de los documentos? ¿Los jóvenes o los obispos? Quisiéramos que fueran por los jóvenes". Le preguntamos si propone una nueva organización para la Iglesia: "No se trata de lo que yo proponga, sino que creo que ¡ya está pasando! Los obispos pueden decir algunas cosas, pero los cristianos ya estamos yendo en otra dirección ".

Así defiende que "la responsabilidad de nuestras comunidades cristianas es apoyar y acompañar los movimientos que intentan vivir el Evangelio". El superior general de La Salle cree que "el papa Francisco lo está intentando y por eso hay muchos obispos en su contra". El pontífice subraya que la Iglesia es importante y que no cambiará ningún dogma, pero pide "volver al evangelio de Jesús". Es así como Schieler alerta: "La tentación para nosotros es hacer funcionar una buena organización y olvidar porque existe la organización".

"Jesús personifica los mejores valores humanos"

Un 'porque' que remite a Jesús. Para Robert Schieler, "Jesús es la personificación de los mejores valores humanos" y, al mismo tiempo, cree que entraña "una contradicción". Lo dice pensando en que "defendió los seres humanos y por ello fue crucificado".

Asegura que el mandato es claro, aunque no nos lo acabemos de creer: "Lo único que tenemos que hacer era vivir como él porque el Reino de Dios ya está presente". El reto no es nada fácil. Y que pasa por darlo todo: "Cuando yo muero permito que nazca nueva vida", concluye.