La música religiosa, como cualquier género que sale de su decaimiento, hace tiempo que busca nuevas formas que permitan su evolución y continuación. Desde tiempos inmemoriales, se han maridado el arte y la espiritualidad, pero, hasta hace dos décadas, se podía decir que en un marco secular como el nuestro esta cooperación tan prolífica e intuitiva no pasaba por su mejor momento. Si bien es cierto que hoy la religión ocupa un lugar diferente en el mundo occidental y, con ella, el arte religioso también ha quedado desplazado, hace años que se amplía el abanico de propuestas culturales que, bien diferentes entre ellas, consiguen aglutinar masas bajo un mensaje evangélico o, al menos, de inspiración cristiana.
La Iglesia no es inmune a los cambios y las nuevas tendencias que aparecen entre sus miembros, y los nuevos tiempos nos han traído el ‘Pop Worship’ que ahora suena en las parroquias, así como el éxito de grupos como Hakuna o el tan comentado Lux, de Rosalía. En la parroquia de San Félix de Sabadell, el grupo de jóvenes Awake ha formado un grupo de música que empieza a escucharse por la diócesis de Tarrasa. Este 2025 han publicado tres canciones —la última de ellas, “Sona el Nadal”, ya se encuentra en Spotify y Youtube— y una cuarta titulada “El encuentro”, que saldrá el próximo 28 de enero. El productor y trombonista Quim Torra fue uno de los principales promotores de este conjunto que arranca con paso firme y unos planteamientos deontológicos bien marcados.
¿De dónde surge la idea de hacer un grupo como Awake Sant Félix?
La banda nació hace un año entre los músicos que tocábamos en misa y en las adoraciones de Awake, el grupo de jóvenes de San Félix. Muchos nos conocíamos desde hace años —el grupo de jóvenes existe desde la pandemia— y en 2024 pensamos en la idea de escribir música original porque estábamos cansados de las mismas canciones de siempre. Además, el repertorio en catalán es bastante escaso. Como la idea nos ilusionaba y comenzaba a tomar vuelo, aproveché que acababa de estudiar un máster en management y producción musical para dirigir un poco el proyecto y aprender, en la práctica, cómo funcionan todos estos procesos en un grupo. Así, compusimos y publicamos nuestro primer tema, 'Desperta', en enero de 2025, con la intención de hacer un himno para los jóvenes de Awake, y meses más tarde publicamos 'Sujétame'.
Recientemente habéis publicado una canción navideña con un estilo muy particular.
Sí, se nos ocurrió hacer una rumba porque queríamos representar la Navidad como una fiesta alegre y cotidiana, tal como la vivimos nosotros. Así como vino la idea, me puse con la guitarra y en unas horas ya tenía una primera versión que fuimos puliendo entre todos. Tanto el estilo como la letra están pensados para un público más alejado de la religión. Evidentemente, era absurdo obviar la religiosidad que debe tener cualquier canción navideña, pero pensamos que con un lenguaje menos catequético, con alusiones más populares como el tió, la escudella o incluso las 12 campanadas de Año Nuevo, podíamos atraer a personas que se sienten más desvinculadas con la Iglesia y, de cierta manera, acercarlas a la fe, que es uno de los propósitos por los que hacemos esto. Queremos que nuestra música acerque a la gente a la fe.
Se puede ver una producción muy trabajada en vuestro proyecto. ¿Cómo ha sido el proceso?
Cuando hacemos nuestras canciones, siempre intentamos dejar alguna pincelada que las haga especiales y diferentes entre ellas, y que además nos permita pasárnoslo bien. En el caso de 'Desperta' hicimos la grabación en unas convivencias en Gisclareny, solo con un portátil y cuatro cosas más. Fue todo un reto. Y cuando llegó el momento de grabar 'Sona el Nadal' tenía entre ceja y ceja hacer los coros con los niños de catequesis, que le dieron un carácter más propio a la canción. Además, conseguimos un sonido muy profesional gracias a la cantidad de músicos profesionales que colaboraron. Como el Carlos María Bellmunt, que dio un toque muy flamenco con la guitarra, Héctor Molina a la trompeta, o Joan Argemí al bajo —él es el bajista de todos los temas. Incluso nuestro párroco, Xavier Farrés, participó cantando uno de los versos: 'propone un brindis para celebrarlo'. Una vez quedó todo grabado, yo mismo produje el tema y Josep Lanau hizo la masterización. La mejor parte de todo esto es que todos estamos aprendiendo mucho con este proyecto. De hecho, somos pocos los que tenemos formación musical, pero entre todos sumamos y ponemos de nuestra parte.
¿Qué recepción esperáis de vuestra música? ¿Qué importancia creéis que tiene?
Depende un poco de cada caso. 'Desperta' o 'Sona el Nadal' buscan recrear el ambiente de nuestro grupo de jóvenes, por eso son animadas y con tanta energía. En cambio, 'Sujétame' tiene un carácter mucho más íntimo y reflexivo, para ayudar a rezar. Nuestro próximo tema, “El encuentro”, escrito por nuestra compañera Anna Máiquez, también es de un tono similar. Hay quien suele rezar en silencio, con sus propios pensamientos, pero nos parece que la música puede ser una herramienta muy útil en momentos de dificultad y, como nos recuerda siempre el párroco, "quien reza cantando reza dos veces". El simple hecho de repetir la letra ya te ayuda a rezar y a concentrarte mejor. Al fin y al cabo, no podemos olvidar que, como músicos, hacemos un servicio a la gente que nos escucha, tanto en las adoraciones como desde casa, y es con este ánimo que queremos construir nuestro proyecto. Somos conscientes de que, gracias a nuestra música, podemos acercar a muchos jóvenes a la religión o la espiritualidad, haciéndolos conectar de una manera que, quizás, la música cristiana tradicional no es tan capaz de hacerlo.
¿Qué creéis que os hace diferentes de un grupo de pop normal y corriente?
Un problema muy habitual en los grupos de música es que los artistas siempre quieren destacar. Quien canta quiere lucirse, los pianistas o los guitarristas quieren hacer solos, etc. Y la solución normalmente exige darle un espacio a cada uno, con un cierto equilibrio. Evidentemente, no somos ajenos a este tipo de problemas, pero cuando tocamos juntos o ensayamos, intentamos recordar que nuestra tarea es ayudar a los demás y que debemos hacerlo desde la humildad, no porque nos vean o destaquemos sobre nadie. Hay quien toca mejor o peor, pero en el momento de la adoración intentamos adoptar esta
actitud de igualdad entre todos, porque lo más importante es ayudar a rezar y alabar a Dios. Es un servicio, no es un concierto.
¿Cómo veis el fenómeno de la música religiosa que se encuentra en auge en el panorama actual del mainstream? ¿Qué tan cerca creéis que estáis de esos artistas que, como Rosalía, han tomado la simbología religiosa para construir su propuesta?
Hay muchas maneras de hacer música religiosa. Por un lado está la música tradicional de misa que todos conocemos, pero también está toda la corriente del 'Pop Worship' que viene de Estados Unidos y tiene mucha atracción para los jóvenes. En cambio, en Taizé, parece que han encontrado un término medio con una especie de música gregoriana moderna que, sin dejar de lado la tradición, ha logrado evolucionar y sonar actual. Casos como el de Lux, el último disco de Rosalía, ya nos quedan mucho más lejanos porque solo queda la inspiración religiosa, y forman parte de una propuesta artística personal. Sin embargo, somos conscientes de que este tipo de música también puede acercar a mucha gente a la espiritualidad, y solo por eso ya la valoramos y la tenemos en buena consideración.