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(Lucía Montobbio –CR) El 16 de mayo se celebra el Vesak en Cataluña. Es una de las fiestas centrales de la comunidad budista, que es común a todas las tradiciones budistas. Sin embargo, toma sobre todo relevancia para quien pertenece a la corriente Theravada.

En Cataluña, la llegada del budismo data de 1970. Se calcula que existen unos 70 templos budistas repartidos en nuestro territorio y un 2,2 por ciento de personas que se consideran budistas. La Coordinadora Catalana de Entidades Budistas suele organizar una celebración conjunta del Vesak. Es una iniciativa abierta, que incentiva el conocimiento de la diversidad que existe en Cataluña, y fomenta la cohesión entre ciudadanos que siguen diversas tradiciones. Este año se celebra el domingo 19 de junio en la Casa de Espiritualidad Sant Felip Neri, en la calle Nena Casas, en Barcelona.

La celebración también recibe el nombre de Saka Dawa. Ambas palabras significan "cuarto mes lunar", es decir son palabras sinónimos, pero Saka Dawa es en tibetano y Vesak en cingalés. Es también por este motivo que pueden haber variaciones en el calendario: el año lunar en los distintos países comienza en días diferentes. Así es como en el Sudeste asiático se celebra el Vesak el 16 de mayo; y en cambio en los países de influencia tibetana se celebra Saka Dawa el 14 de junio.

Tres hechos que se recuerdan

Durante esta celebración se recuerda el nacimiento –en Lumbini, en el sur de Nepal–, la iluminación o despertar –en Bodhgaya en el noreste de la India–; y el paranirvana o muerte del Buda –en Kushinagar, en el norte de la India. Los tres hechos, según los textos palis que transmiten las enseñanzas del budismo Theravada, coinciden cíclicamente en el tiempo, el mismo día: el 15 día del cuarto mes lunar. En esa fecha Buda nació hace 2500 años (623 a.C.), llegó a la iluminación, y murió a los 80 años.

Aun así, de los tres acontecimientos, al que se da mayor importancia es al despertar del Buda (bodhi). El mensaje que se pasa durante la fiesta es la importancia de estar y despertar. Va más allá del hecho de nacer y morir, ambas realidades físicas en todo ser vivo. Al estar despierto, a la iluminación, por el contrario, no todo el mundo llega.

Sobre el despertar del Buda

El príncipe Siddharta recibió la mejor educación, y vivió rodeado de todo tipo de lujos. Se casó con una hermosa princesa, Yashodhara, con la que tuvo un hijo. Cuando Siddharta cumplió los 29 años, todo cambió. El príncipe, después de diversas reflexiones, concluyó que él, como cualquier ser vivo, había nacido, envejecería, moriría y sufriría. Su cómodo mundo no le haría escapar del sufrimiento. Así, abandonó su palacio e inició su camino espiritual. Llevó una vida austera hasta que comprendió que ni la pobreza ni la riqueza le satisfarían. La iluminación se hallaba en un término medio. A los 35 años, se sentó bajo una higuera, Bodhgaya, y meditó durante días hasta llegar al nirvana. Trascendió al sufrimiento, transformándose en el Buda despierto.

¿Cómo se celebra?

Durante el Vesak se veneran imágenes del buda, se hacen ofrendas como flores, frutas o incienso; y se encienden velas que adornan casas y calles para simbolizar la victoria sobre la ignorancia y el sufrimiento.

Del mismo modo, la comunidad se encuentra para recitar mantras y escuchar sermones. Se da importancia no sólo a rendir homenaje al Buda, sino que también al compromiso con la práctica de la enseñanza del Buda que considera el camino de la moderación, el promedio, a partir de 8 puntos: el recto entendimiento, pensamiento, lenguaje , acción, modo de vida, esfuerzo, atención y concentración.

También se visitan templos y monasterios. Una vez llegados al recinto, de forma simbólica se dan tres vueltas siguiendo el sentido horario. El primer círculo está dedicado a recordar Buda; el segundo, a tener presente la doctrina (dharma); y el tercero, a conmemorar a los discípulos de Buda (sangha).

Al día siguiente del Vesak, kathina, también se hacen ofrendas a los monjes: alimentos, dinero, flores. En algunas ocasiones se lanzan pájaros al vuelo o peces en el agua para simbolizar la liberación y la compasión de Buda. Se realiza la ceremonia de "lavar el Buda", que consiste en bañar con agua una figura del Buda Niño, que con un dedo señala la tierra, y con el otro el cielo. Buda reside en los corazones, que deben mantenerse limpios, frescos y jóvenes para tenerlo presente.

Una fiesta reconocida por las Naciones Unidas

La Asamblea General de Naciones Unidas reconoció internacionalmente esta fiesta como el día más sagrado para la comunidad budista. Lo hizo a través de la resolución 54/155 de 1999. Se considera que este reconocimiento es un homenaje a la contribución que el budismo aporta a la espiritualidad humana a escala mundial.