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(CR) El Vaticano sólo permite la entrada a los visitantes que tengan el pasaporte sanitario, ya sea el Green Pass vaticano, el Green Pass europeo, u otros certificados oficiales que acrediten la vacunación o la curación del SRAS- Cov-2, o una prueba PCR con resultado negativo del virus hecha en las últimas 48 horas.

Esta medida de prevención se ha puesto en marcha el 1 de octubre gracias a una orden emitida por el Presidente de la Comisión Pontificia del Estado de la Ciudad del Vaticano sobre emergencias de salud pública, aunque su principal impulsor ha sido el papa Francisco. Durante su intervención en la audiencia del 8 de septiembre, el Papa pidió a la Gobernación del Vaticano que tomara las medidas necesarias para contrarrestar la situación de emergencia sanitaria en la que se encontraba el Estado Pontificio: "Debemos garantizar la salud y el bienestar de la comunidad trabajadora respetando la dignidad, los derechos y las libertades fundamentales de cada uno de sus miembros".

La nueva reglamentación afecta a todos los ciudadanos, ya sean turistas, residentes del Estado, o el personal que preste cualquier tipo de servicio en la Ciudad del Vaticano, que a partir de ahora debe mostrar su pasaporte sanitario al Cuerpo de la Gendarmería, que controla el acceso al Vaticano. De este modo, la Santa Sede se ha adelantado a Italia, que a partir del 15 de octubre exigirá el pasaporte sanitario para trabajar y vivir en su territorio.

Las celebraciones litúrgicas, una excepción

Tal y como se puede leer en la ordenanza, la única excepción a la nueva normativa del Vaticano será durante las celebraciones litúrgicas, donde a pesar de que se deban seguir respetando las normas sanitarias de distanciamiento y el uso de los equipos de protección individual, no se pedirá el documento sanitario a los feligreses.

Esta ha sido la segunda medida de prevención contra el Covid-19 más importante que se ha llevado a cabo en el Vaticano, tras la campaña de vacunación que comenzó en febrero y que permitió vacunar a 800 residentes y más de 3.000 trabajadores ( y sus familias). Al estar vacunados, todos ellos ya disponen del certificado sanitario europeo, y esto hace que este nuevo control no les suponga ningún impedimento.