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(CR) El obispo de Girona, Francesc Pardo, defiende que la etapa que vive Cataluña pide "serenidad, capacidad de buscar puentes para construir, esfuerzo para no marginar y excluir, acuerdos pensando en el conjunto de los ciudadanos y no sólo en la ideología del propio grupo". Así lo ha expresado en la homilía de la misa solemne con motivo de la festividad de San Narciso celebrada este viernes en la basílica de San Félix de Girona.

Ante "las diversas concepciones de país" ha pedido "valorar más todo lo que nos ha unido, que nos une y que nos puede unir, y no lo que nos separa". También considera que es el momento de "curar las heridas que las tensiones hayan provocado y que provoquen, hasta la actitud generosa del perdón". "No convertimos en enemigos a quienes no piensan como nosotros o como el propio grupo o partido", ha pedido en su intervención.

En el ámbito social, ha hecho un llamamiento a "mirar más allá de nuestro país". Con una mirada a la realidad de las migraciones y a las personas que en "las fronteras de Europa piden acogida y una vida digna". Pardo ha criticado que "la civilizada Europa se deshumaniza", y el hecho de que "este hermano que tenemos al lado a menudo nos molesta". Como respuesta cristiana ha pedido "una Iglesia acogedora, servidora y comprometida".

También ha mencionado la preparación del Sínodo de obispos, en referencia a la fase diocesana que se ha abierto en todo el mundo. Y ha descrito como rasgo diferencial de esta convocatoria que "el papa Francisco desea que en la preparación participemos todos".

Siguiendo el hilo del pontificado de Francisco, se ha referido al llamamiento ecosocial y a la ecología integral en el quinto aniversario de la encíclica Laudato si' . Ha alentado a "responder al clamor de la tierra, al grito de los pobres con una economía ecológica, con un estilo de vida sencillo, con espíritu comunitario responsable".

En cuanto a los efectos de la pandemia, ha invitado a "aprender de la experiencia y afrontar la vida con nuevas actitudes". En concreto, ha mencionado seis: "humildad, fraternidad, actitud de servicio, misericordia, fortaleza y oración".

Es la primera fiesta del patrón de la ciudad y de la diócesis que celebra después de que en junio Pardo presentara la renuncia como obispo al cumplir los 75 años. Durante la homilía ha insistido en que "cuando convenga, habrá un relevo de obispo".