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(Jordi Llisterri –CR) La próxima semana Juan José Omella llega a Barcelona. Y este lunes hemos ido a Logroño a visitar al nuevo arzobispo para hacerle una extensa entrevista. Diez días antes de su toma de posesión en Barcelona, ​​y en esta primera parte de la entrevista, explica cómo ve la Iglesia y el mundo. Habla del papel que cree que deben tener los cristianos y del sentido que sigue teniendo hoy la fe. Y dibuja una Iglesia como más alejada del poder y del dinero, mejor.

Le hemos puesto la etiqueta de 'obispo social', pero eso no significa que no sea un hombre de oración y de contemplación. Dice que "es muy importante la liturgia y la catequesis", pero a continuación añade que "también lo es la acción social y caritativa". Omella pide que "la gente que sufre encuentre un poco de consolación en los creyentes".

En este tema enseguida hace referencia al papa Francisco. Gestos como el de la acogida de transeúntes en el mismo Vaticano dice que son muy importantes porque si no vamos hacia los pobres "vamos hacia quienes tienen poder" y entonces "la Iglesia se arrima al poder, al dinero". Como pide Francisco, además de denunciar las causas de la exclusión, se trata de ayudar a las personas: "Y si esto pide un día ir descalzos, iremos descalzos".

La fe da respuestas

A raíz de las noticias sobre el nombramiento de Omella, el periodista Manel Cuyàs se preguntaba con toda la razón "por qué ningún periodista no pregunta sobre Dios" a los obispos y a los sacerdotes. Por ello, hemos comenzado preguntando sobre el sentido que tiene ser creyente hoy según el nuevo arzobispo de Barcelona. Y cree que la religión sigue teniendo sentido en el mundo contemporáneo. Es una experiencia "que me da una respuesta de amor" que todos buscamos. Es "un amor de Dios que no viene a condenar, sino a salvar".

Por ello, en el ser cristianos "lo más importante es la alegría y la misericordia". "La forma de demostrar que somos cristianos es que rezamos, que ejercemos la caridad, y que estamos contentos porque Jesucristo ha resucitado". Es la manera que los cristianos "no imponemos nada pero damos un testimonio que sea atractivo". Esto se consigue "cuando ven que nosotros no somos egoístas, que compartimos, que perdemos el tiempo por los más pobres, y la gente se cuestiona porqué lo hacemos".

"Que cada uno vote al partido él crea que mejor responde al bien común"

Omella también habla de la actualidad electoral. Pide que los partidos distingan entre laicidad y laicismo: "La religión no debe imponerse a los partidos, pero el gobierno no debe entrar a decir lo que debe hacer la Iglesia: trabajamos todos por el bien común y con respeto". Explica que "la Iglesia quiere trabajar y colaborar y no busca el poder. Yo no lo busco, el poder".

Por eso, no le gusta que se identifique la Iglesia con ningún partido político: "Con la conciencia de cada uno, que vote al partido él crea que mejor responde al bien común". Y aplica "la moral del mal menor: no hay ningún partido político que se identifique completamente con lo que los católicos podamos pensar".

Jueves publicaremos la segunda parte de la entrevista en la que habla de su nombramiento como arzobispo de Barcelona y sobre qué le ha pedido el papa Francisco.