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Fotografia: Hospital de Campanya de Santa Anna.

Hace frío. Mucho frío. Y hay personas que lo sufren más que otras. En plena ola de frío que estos días golpea Cataluña, el Hospital de Campaña de la parroquia de Santa Anna, en el centro de Barcelona, refuerza su tarea de acogida para dar respuesta a una realidad que con el frío se vuelve aún más dura.

Ante la activación del protocolo por frío, la comunidad del Hospital de Campaña no improvisa. En Santa Anna no se activa un dispositivo puntual, sino que se intensifica una acogida que ya es permanente. “La idea es la acogida continua”, explica el rector de la parroquia, Peio Sánchez. “Tenemos servicio de desayuno, comida y cena todos los días, y ahora, después del desayuno y del almuerzo, abrimos todo el día para que las personas puedan estar aquí, calientes”. El objetivo es claro: que nadie tenga que volver a la calle durante las horas más duras. “Lo que hacemos es refugio permanente para que las personas no tengan que estar expuestas al frío”, resume.

“Lo que hacemos es refugio permanente para que las personas no tengan que estar expuestas al frío”

Por las noches, sin embargo, el esfuerzo se intensifica. Ante la emergencia climática, Santa Anna abre también el interior de la iglesia para acoger a un grupo reducido de personas en situación de máxima vulnerabilidad. “Abrimos por las noches para un grupo de quince personas”, concreta Sánchez, “formado por dos personas jóvenes, cuatro mujeres y también personas mayores y enfermas”. 

El perfil de las personas que llegan al Hospital de Campaña es el de la pobreza más severa. “Hablamos de personas que duermen directamente en la calle”, explica el rector, “mayoritariamente sin documentación”. Aunque el colectivo es sobre todo masculino, Sánchez subraya una realidad a menudo invisibilizada: “También hay mujeres en situación de gran vulnerabilidad, y eso nos preocupa especialmente”.

El acceso a Santa Anna se produce de manera natural, a través del boca a boca. Situada en un punto neurálgico de la ciudad, la parroquia se ha convertido en un espacio de referencia. “Cada día pasan unas 450 personas por los diferentes servicios”, explica Sánchez mientras describe la actividad constante del claustro. “Ahora mismo está funcionando el servicio médico, la atención psicológica, el comedor, la atención laboral…”. La mayoría llegan sin derivación formal. “Es muy boca a boca. Las personas saben que es un servicio abierto y vienen”, dice.

“Tenemos personas que estaban en Badalona y que han tenido que huir porque no había servicios públicos dispuestos a atenderlos en la ciudad”

En contextos como la actual ola de frío, Santa Anna se convierte en un punto de luz en medio de un sistema tensionado. “Los servicios sociales están absolutamente saturados”, afirma el rector con contundencia. “Pero no podemos permitir, como sociedad, tener tanta gente durmiendo directamente en la calle y sufriendo el frío”. Las cifras oficiales hablan de 2,000 personas sin hogar en Barcelona, pero Sánchez alerta que la realidad podría ser mucho más grave: “Tenemos la impresión de que el número real se puede duplicar”.

La situación se extiende más allá de los límites de la ciudad. “Hay muchas personas durmiendo en la corona de Barcelona”, explica, “y cuando no hay servicios, como ha pasado en Badalona, la gente tiene que venir a Barcelona para ser acogida”. En Santa Anna ya lo están notando. “Ahora tenemos personas que estaban en Badalona y que han tenido que huir porque no había servicios públicos dispuestos a atenderlas en la ciudad”, denuncia.

 “Nuestra misión es la acogida de las personas desde el Evangelio”

A pesar de asumir un papel claramente asistencial, Peio Sánchez insiste en que la misión del Hospital de Campaña no es política, sino evangélica. “Nuestra misión es la acogida de las personas desde el Evangelio”, afirma. Sin embargo, esta fidelidad conlleva también una voz crítica. “Denunciamos situaciones de aporofobia y xenofobia que se han infiltrado en discursos políticos y que hacen mucho daño a la convivencia”, alerta. Y va más allá: “Este tipo de discurso es una fuerte preocupación para nosotros como creyentes”.

“Denunciamos situaciones de aporofobia y xenofobia que se han infiltrado en discursos políticos y que hacen mucho daño a la convivencia”

En este punto, Sánchez es tajante. “Estas personas no pueden confesarse cristianas si sostienen discursos que excluyen a los demás”, afirma, en sintonía con el magisterio del papa. Recuerda que la exhortación Dilexi Te  es muy clara: “Los pobres forman parte constitutiva de la Iglesia”. Y concluye: “Para nosotros no es una opción, es ser Iglesia directamente”. Una Iglesia que, en medio del frío intenso, abre puertas y sostiene vidas, fiel a un Evangelio que —como recuerda Sánchez— “siempre está al lado de las personas más vulnerables”.

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